Por años, la división estaba clara. De un lado del mostrador reinaban las cervezas industriales,  ligeras y refrescantes, tan fáciles de beber recién salidas de la heladera, con sus cuerpos livianos y alcoholes por debajo del 5%. Del otro, en cambio, competían las cada vez más numerosas cervezas artesanales, repletas de sabor, de cuerpos maltosos y aromas lupulados, diseñadas para ser disfrutadas a temperaturas más altas y percibir así su complejidad y diversidad.

Esto, que empezó como una modo simplificado de pensar ambos mundos, derivó con los años en una suerte de caricatura del deber ser cervecero, con una moda por estilos artesanales cada vez más intensos, amargos y alcohólicos: el reinado de las IPA (y de las doble y triple IPA), de las Imperial, de las quadrupel belgas, de las Barley Wine y de las cervezas añejadas en barricas de roble. 

Hoy mismo, un rápido repaso por la mayoría de los estilos de cerveza artesanal en Argentina mostrará que el promedio de alcohol supera holgadamente los 6% y 7%.

“Estoy de acuerdo. Al principio fue tal vez una manera de mostrar claramente las diferencias entre estilos, y al mundo artesanal le tocó apostar por la intensidad, en todos los sentidos de la palabra. Pero creo que ahora estamos en otra etapa, con muchas más opciones de cervezas ligeras y bebibles, que abren posibilidades a más consumidores”, asegura Lucas Lico, de Grunge Brewing Company, una de las mejores cervecerías craft del país.

Y lo demuestra poniendo sobre la barra una de sus cervezas estrella, la más premiada con medallas de oro en concursos en todo el mundo, su fantástica Grunge Sour Records. Es una Berliner Weisse ácida (por el agregado de lactobacilus en el mosto), equilibrada con frambuesa. Sin amargor (la lata dice tener 5 IBU), esta sour delata apenas 3,5% de alcohol y aún así es una bomba de sabor refrescante en un líquido de color rojo fluorescente.

Una cerveza para beber junto a la pileta, de a tragos largos y despreocupados, o como aperitivo en un atardecer soleado. “Las sours dividen aguas. Hay algunos que las aman y otros que las odian. Todavía hay gente que me escribe para decirme que les arruiné la noche por culpa de esta cerveza”, admite Lucas.

Amor por las lager

Esa misma dicotomía entre artesanal e industrial se replicaba hace muy poco en la familia de levaduras utilizada: las industriales eran siempre lagers (que fermentan a baja temperatura) y las artesanales siempre ales (que trabajan a temperaturas más altas).

“Generalizar siempre te da un grado de error, pero usualmente vemos que las ales en Argentina siguen la tendencia de ir a estilos más lupulados y alcohólicos, mientras que las lager son más livianas y apuestan a la tomabilidad. Y algo muy interesante que está pasando en estos tiempos es que muchos productores artesanales están empezando a sumar lagers a su porfolio”, dice Tomás Drocchi de Darwin Cervecería, otro de los grandes nombres entre las craft beers nacionales.

“Hay una proliferación de cervezas lager. En nuestro caso tenemos dos: la Folk y una American Pills. La Folk es una Session IPL (India Pale Lager), con solo 4% de alcohol. Como las levaduras lager son más limpias y expresan menos aromas, entonces acá resalta enseguida el lúpulo”, explica.

Session y mini, las keywords del slang cervecero

Entre las palabras cerveceras que en los últimos tiempos ganaron preponderancia, hay dos que se refieren claramente a la cantidad de alcohol: session y mini. “Se cree que las session nacieron de trabajadores británicos que producían municiones para la Primera Guerra Mundial. Como tenían mucho trabajo, se les daba unos recreos diarios (session breaks) para descansar. Y ahí precisaban tomar algo que los reconfortara pero que no sea tan alcohólico como para impedirles seguir trabajando luego”, cuenta Tomás.

Hoy se usa mucho el adjetivo session asociado a las India Pale Ale (y otros estilos), para designar una cerveza que mantiene las características de la original, pero rondando el 4% de alcohol. Similar es el uso de mini, que sin un significado estricto se suele utilizar para versiones de cerveza cercanas al 5% de alcohol. Así, mientras una clásica NEIPA (New England India Pale Ale) suele rondar los 6 a 7% de alcohol, una Mini NEIPA no supera nunca el 5,5%. 

Un paso más: cero alcohol

Hace apenas un mes Quilmes presentó su nueva 0,0%, la primera cerveza sin una gota de alcohol en su interior (la ley permite llamar sin alcohol a cervezas que tienen hasta 0,5%). El lanzamiento no fue casual: según estudios realizados por la principal cervecera del país, cuatro de cada diez argentinos consumirían cerveza sin alcohol si la tuvieran disponible.

Diseñada dentro de la familia de lager rubias y doradas de la compañía, la 0,0% es suave, con predominio de aromas a malta y leve nota del lúpulo. “Es una cerveza que se alinea con tendencias y preocupaciones del consumidor contemporáneo, que busca un estilo de vida más saludable; es un producto natural, más liviano, con 27 calorías cada 100 gramos”, explica Laura De Bona, gerente de marca Quilmes, que con esta bebida imagina llegar a los almuerzos de entre semana y otros momentos de consumo.

Lo interesante es que esta categoría también está siendo mirada por el mundo artesanal, aportando diversidad. Como pionera en la materia está Nuevo Origen, la cervecería pampeana que cotiza entre las más creativas del país. “Siempre fue una bebida ligada a lo social y a la cantidad. Las tradiciones inglesas y europeas suelen ser de bajo alcohol. Esto cambió con la revolución artesanal en Estados Unidos, que impuso cervezas más extremas y lupuladas.

En nuestro caso, la mayoría de nuestros estilos rondan el 4%, tal vez 5% de alcohol”, dice Marcelo Braga, maestro cervecero de esta casa. “Pero nunca debemos olvidar que aunque sea un porcentaje de alcohol más bajo que otras bebidas, si lo bebés incluso en dosis que no sean muy moderadas siempre es perjudicial para la salud. Así, tuvimos la idea de sacar una India Pale Ale sin alcohol. Hoy somos la única artesanal que la tiene y se convirtió en nuestro producto estrella en la tienda online. Estoy convencido de que todavía queda mucho por crecer, con consumidores que quieren cuidarse pero aún así darse un gusto. En España las cervezas sin alcohol ya ocupan el 12% del consumo total. Acá esto apenas está empezando”, afirma. 

Hay una cerveza para cada momento

Sí, es verdad: a veces puede ser un placer enorme saborear una Doble IPA de 7% u 8% de alcohol, con cuerpo, amargor y lúpulo en cantidades industriales. O una Imperial Stout por arriba de 10%, con un sabor que queda pegado en el paladar por largo tiempo. Pero otras veces, en especial cuando el sol comienza a calentar en nuestro hemisferio sur, no hay nada tan maravilloso como refrescarse con una rica cerveza, sabrosa y especial, pero de cuerpo ligero, alta tomabilidad y bajo alcohol. Una categoría en la que cada vez, por suerte, hay más oferta disponible. 

Algunas para probar

Van nuestras recomendaciones, con estas 7 birras imperdibles: 

  1. Sour Records Berliner Weisse (3,5%), de Grunge
  2. Session ILP (4%), de Darwin
  3. 0x100 (menos de 0,5%), de Nuevo Origen 
  4. No Pasa Naranja Argentiner Weisse con brett (3.4%), de Strange
  5. Mexican Lager (3,5%), de Crafter 
  6. Session IPA (4,5%), de Astor 
  7. Macedonia Mini Neipa (5%), de Mur