Con una propuesta de vinos de distintas regiones del país (y algunos importados), -todos seleccionados por la sommelier Florencia Turdera– y la interesante propuesta gastronómica del chef Julián Galende (quien asesora en la apertura), Casa Seis llega a Chacarita para sumarse a la pujante oferta del barrio foodie que sigue extendiendo sus fronteras.
Al frente de este proyecto está Fidel Pérez Ochoa, un empresario gastronómico colombiano que cumplió su sueño de tener un bar de vinos y ponerle el número de su casa de infancia.
Aquí, vinos y comida están a la par, ofreciendo al visitante una experiencia sabrosa y relajada, al paso, para disfrutar desde el atardecer.
Casa Seis: los vinos en primer plano
La sommelier Turdera organizó la enorme estantería de Casa Seis con vinos de todo el país y algunos importados según sus características: espumantes, blancos ligeros, blancos con cuerpo, naranjos, rosados, tintos ligeros, tintos con cuerpo medio, tintos con cuerpo y dulces tardíos.
Algunas de las etiquetas disponibles son Pequeñas Fermentaciones (50% Roussanne y 50% Marsanne), de bodega El Porvenir; Piedra Parada (70% Merlot y 30% Pinot Noir), de Patagonian Wines; Rosadia (50% Pinot Noir, 25% Merlot y 25% Cabernet Franc), de Mendel Wines; y el Delator de Sueños (Bequignol Noir), una cepa desconocida proveniente del sur de Francia y elaborada en Mendoza, de la bodega Delator de Sueños.
¿Qué comer en Casa Seis?
Julián Galende se destaca con sus platos de autor, originales y sabrosos. El menú es acotado: cinco platitos para compartir, dos principales y dos postres.
Entre los platitos: zanahorias confitadas con yogur de sésamo y furikake; ricota quemada con hierbas, acompañada con un chutney de tomates, berenjena y garrapiñada de almendras (lo ideal es pedirla junto con el pan naam a la plancha, un pan redondo con cebolla de verdeo y miel especiada por encima, hermoso).
Otros platitos: mbeyú con palta quemada con pickles de cebolla morada, cilantro y mayonesa de cúrcuma; brochette de pollo al escabeche con emulsión de shiitakes y hierbas frescas. Todo rico.
Los principales tienen opciones: podés pedir el asado de cocción larga, braseado durante cuatro horas y servido con una emulsión de salsa criolla y una ensalada de repollo colorado, o ir por algo más liviano, como gírgolas grilladas con ajilli (una salsa), calabaza asada y puerros confitados.
A la hora del postre, vale la pena probar el Casa Seis, inspirado en los desayunos que les hacía el padre a Fidel y sus hermanos cuando eran niños. Lleva un bizcocho de coco, mousse de café, espuma de leche con jengibre, salsa de chocolate y avellanas tostadas, que da la sensación de que se mojara el bizcocho en la leche.
Íntimo y para compartir
El diseño del local estuvo a cargo del arquitecto Marcos Popp, quien desplegó todo su ingenio para lograr detalles y espacios cómodos en un local pequeño. En la vereda, hay mesitas azules de metal y, en la galería, una barra para dos personas junto a una instalación de arte.
Las paredes pintadas de gris tienen estantes con vinos que van desde el piso hasta el techo, iluminados por luces led que acompañan el concepto y la intimidad e inspirados en las barras de tapas de Madrid.
También cuenta con una mesa para seis personas, ideal para grupos de amigos o parejas que quieran compartir un momento.
La propuesta se complementa con cervezas, cócteles clásicos, mocktails (de cítricos, frutos rojos o de mango y lima), agua y gaseosas.
GPS. Guevara 495, Chacarita. CABA. De martes a domingo, de 18 h a 01 Instagram: @casaseisba