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Es difícil entregar un galardón a la trayectoria, porque lo mejor siempre está por venir. Pero en el caso de Mariano Di Paola (63), enólogo y maestro de enólogos, resulta sencillo. Él mismo lo dice con su particular gracia: “Feliz siempre, pensando que la mejor cosecha es la que viene”. Es un rasgo inconfundible de su carácter.

Hace poco, hablábamos con Di Paola sobre los nuevos desarrollos de Rutini Wines y teníamos la doble sensación de hacerlo, al mismo tiempo, con un pibe enganchado con la tecnología del futuro y con un capo que lleva décadas de elaboración y conoce todas (o casi todas) sus mañas.

De todos los hacedores de vinos cuyos Malbec nos cautivaron, Di Paola tiene el currículum más extenso. Como docente —dictó Enología en Don Bosco desde la década de 1986—, casi ningún colega le es desconocido. Pero lo más importante es que, además de ser un hombre de uvas, es un motivador y un ejemplo para muchos. Basta un recorrido por la bodega para reafirmarlo: en puertas y vigas, en dinteles y carteleras, están pegadas palabras escogidas por él. Veamos algunos ejemplos:

“Donde hay humildad para aceptar el error, habrá inteligencia para aprender de él”.

“Tal vez no sea el mejor en nada, pero puedo mejorar en todo” (Ricky Rubio, basquetbolista).

“Dar el ejemplo no es la principal manera de influir sobre los demás; es la única” (Albert Einstein).

Nacido en Palmira, al este de Mendoza, Di Paola se crió en el corazón de la bodega de su abuelo. Tercero de quince hermanos, dice: “Después de que mi madre quedó viuda, me costó mucho esfuerzo, pero pude estudiar Enología”, carrera de la que se graduó en 1983. Cinco años más tarde, comenzó a trabajar en Esmeralda. Cuando Rutini fue adquirida por la sociedad actual, de la que Nicolás Catena forma parte, Di Paola partió para hacerse cargo de los vinos de la bodega. En palabras de Catena: “Era nuestro mejor técnico, y eso era lo que precisaba Rutini”.

Corría el año 1994. Hombre campechano y amigo de la buena mesa (sus paellas son legendarias), es un innovador de cabeza pensante en materia de vinos. Por sus manos pasaron las primeras barricas usadas en el país. También, los ensayos iniciales para usar tanques romboidales, al mismo tiempo que participó del desarrollo del roll fermentor de roble, cuyo primer ejemplar está en bodega Rutini.

Eso, para no hablar de la primera selectora óptica de uva que llegó al país o la total vocación de trabajar con tapones técnicos. Hoy, Mariano Di Paola lidera un proyecto de investigación con mapeo del viñedo por imágenes infrarrojas para elegir parcelas y puntos de vendimia. Por eso, y porque entre los 50 mejores vinos del año están tres de sus más preciosas creaciones, es un prócer del Malbec.