Si bien está presente siempre, llega fin de año, es decir, el momento más encumbrado del señor Champagne. Hablamos de ese maravilloso espumoso que se elabora en la meseta al norte de París y que ha cautivado generaciones con su sabor de suaves panificados, frescura elevada y burbuja crocante.
Si algo distingue al Champagne de los otros espumosos que se elaboran a nivel mundial, es el origen y el método. Respecto del origen, se trata de la región que lleva su nombre y que autoriza el uso de Chardonnay, Pinot Noir y Pinot Meunier para ser champanizados. Respecto del método, hablamos del tradicional de fermentación en botella.
El punto es que, salvo el origen, tanto las uvas como el método se han vuelto cosmopolitas. Es decir, en casi cualquier región de vinos del mundo se elaboran espumosos con base Chardonnay y Pinot Noir, cuya segunda fermentación ocurre en la botella. De modo que, a falta de Champagne, bien podemos servir en las copas alguno de los excelentes espumosos locales.
Con un plus. Si en el pasado no tan remoto, los productores de la Champagne prestigiaron sobre todo los aromas terciarios, es decir, aquellos que provienen de las levaduras en la botella, en el último tiempo premian los sabores puros de la fruta.
Y en ese punto es donde los grandes espumosos de elaboración tradicional del país compiten con los grandes Champagnes de Francia. Seguro no tienen el abolengo, los castillos o la prosapia, pero algunas de las burbujas elaboradas en Argentina dejarían sin aliento a los bebedores de Champagne.

El método champenoise
Los vinos espumosos –sean Champagne, Cavas o espumosos genéricos como los que se elaboran acá– se producen por dos métodos bien conocidos. Uno, el tradicional o champenoise, consiste en refermentar un vino base blanco o rosado, luego del agregado de azúcar, para convertirlo en un vino con burbujas.
Conservarlas es el secreto y, para ello, el método tradicional lo hace en la botella que le llega al consumidor. Como uno se puede imaginar, es un método artesanal, donde el dominio de la técnica hace a la maestría.
En particular, en el manejo de los tiempos de crianza, donde las levaduras se diluyen en el líquido y hacen a la textura cremosa, al tiempo que le aportan los sabores de pan brioche, pan tostado y levaduras.
El otro método, conocido como Charmat, realiza la fermentación en un tanque isobárico y luego llena las botellas. Es un método que ahorra tiempos y mucho trabajo humano, de forma que se emplea para vinos de consumo más rápido, de base frutada.

Cuáles probar
- Chandon Brut Nature Cuvée Reserve Rosé es una joyita no muy conocida por el consumidor, de un sabor delicado y frutal, lleno de energía y frescura. Su par Chardonnay es más etéreo y refrescante.
- Rosell Boher Rosé 2021 inaugura una nueva etapa de añadas con un perfil menos profundo que sus predecesores y un retrogusto de frutas atractivo.
- Cruzat Brut Nature. La bodega acaba de cumplir 20 años y este es uno de sus grandes vinos, de base Pinot Noir y Chardonnay.
- Baron B Heritage Edición 004 abre una categoría de vinos guardados, ya que combina una base de Chardonnay y Pinot Noir de las añadas 2016, 2017, 2018 y 2019, fermentados en botella y vueltos a combinar luego de los años en un vino final. Complejo y de matices, crujiente en boca.
- Rutini Brut Nature. Con Chardonnay y Pinot Noir de Tupungato, la casa elabora esta burbuja con matices terciarios, paladar etéreo y lindo final de levaduras.
- P. Ferrer Bosch Cuvée Rosé es base Pinot Noir de Gualtallary, fermentado por el método tradicional. Define un largo perfil levadural con un guiño de cereza.
- Trapiche Costa & Pampa Extra Brut proviene de la costa atlántica y es mayoría Chardonnay. Etéreo, de mouse suave y elevada frescura.
- Otronia Brut Nature llega de Chubut y se elabora con base de Chardonnay. Vibrante y de frescura elevada, es un espumoso sedoso y con nervio y vitalidad.
- Zuccardi Blanc de Blancs parte de Chardonnay de Valle de Uco y ofrece un perfil de fruta blanca y una acidez balanceada con las burbujas.
- Teho Remuage es un Chardonnay y Pinot Noir en partes iguales de Gualtallary. Destaca su aromática de panificados suaves y la boca delgada y ligera, con buena mousse.
- El Esteco Brut Nature, elaborado con uvas 85% Chardonnay y resto Pinot Noir de Cafayate, Salta, este espumoso se desacalórenme por intensidad, aromas florales con cítricos, buen peso y cremosidad.
- Luigi Bosca Bohemè, conquista paladares a partir de una cuveé Chardonnay y Pinot Noir, que despliega un estilo tradicional con buen caudal de leveduras, frutos secos y flores.
- Navarro Correas Grand Cuvée, clásico y sobrio, se trata de un assamblage de Chardonnay y Pinot Noir de carácter frutal con paladar firme, buena mousse y acidez refrescante.
- Alma 4 Chardonnay 2022, espumosos vintage con rica intensidad frutal de cítricos y manzana verde con miel, manteca y levaduras. Largo y sofisticado.
- Bianchi Extra Brut Champenoise, 70% de uvas Chardonnay con 30% Pinot y 24 meses de crianza sobre lías dan como resultado este espumosos de color dorado, burbujas finas y complejidad aromática con profundidad de levaduras y frutos secos.
Cinco recomendados con la técnica del charmat
A modo de bonus, te contamos que, fuera del método tradicional, algunos productores dominan a fondo la técnica del charmat. Se trata de aquella en la cual la segunda fermentación se realiza en tanques y que, por el carácter largo de crianza, define un sabor de levadura y frutado.
En esa línea, destacan por lejos H. Schroeder Extra Brut , Vinyes Ocults Extra Brut, Nieto Senetiner Gran Cuvée Brut Nature 2023 Y Lagarde Lungo Extra Brut y Alyda Van Salentein Brut Nature.

