Una llamada de último minuto: la tía se peleó a muerte con tu cuñada por el DNU y cambia de sede para la cena de fin de año. Decidió que irá a tu casa. Pero no viene sola.
Cae con el marido y el hijo, el primero un bebedor de querosén y el segundo un postpúber del que no sabés ni el gusto musical, ni el equipo por el que hincha y tampoco si habla español. Nada, hay que resolver regalos en el final del alargue.
Con matices, esta escena tendrá lugar en muchas casas de Argentina este 31 de diciembre. No sólo porque el ambiente está picante, sino y sobre todo porque venimos de varios años de grieta que no sutura con el pegamento de la realidad cotidiana.
Esa noche, cualquiera que conozca a su familia en detalle sabe que tiene que tomar algunas precauciones: no hablar de ciertos asuntos en la cena, evitar opiniones definitivas sobre temas muy opinables de la política y poner paños fríos a cualquier diferencia posible con tal de tener un cierre de año en paz.
Para atenuar todas esas instancias, siempre el mejor recurso es una botella de vino.
Lubricante social, ablandador de opiniones y probado apaciguador (salvo en exceso, algo que no recomendamos), un buen vino bajo la manga es una solución a cualquiera de estas situaciones.
Y para agasajar al invitado que debe reubicarse a último minuto, cuyo regalo no teníamos planificado, van a continuación tres estrategias:
Cómo zafar este Año Nuevo con un buen vino
Una caja de vinos, por las dudas
Este fin de año será con la calculadora de gastos en modo exponencial. Pero si hay algo en lo que vale la pena invertir unos pesos extras es una caja de rico vino, ni muy arriba, ni muy abajo en la malograda escala de precios.
De esa forma, alguna de esas botellas puede canalizarse como regalo, como bebida extracurricular ante una nutrida e inesperada concurrencia o como suplemento o refuerzo ante una interminable mesa de dulces y conversaciones. Quedarse corto es una fatalidad que puede encender la mecha de la pirotecnia verbal.
Otra ventaja de comprar en formato caja es que estos vinos pueden ser bebidos luego durante el verano, si sobra alguno. Buenos ejemplos para este tipo de acuerdo, con venta en el supermercado, son: Argento Malbec 2023, Eugenio Bustos Malbec 2023, Saurus Pinot Noir 2022, Doña Paula Unique 2022, Killka Chardonnay 2023, Graffigna Genuine Collection 2022 y Trapiche Puro 2022.
Tener dos botellas caras
Otra buena técnica para garantizarse una buena noche de Año Nuevo es aplicar el viejo truco del conocedor. En la vinoteca amiga, conviene pedir dos botellas de buen vino. Las razones son ante todo diplomáticas.
Supongamos que el suegro viene rabioso de antiperonismo o que el sobrino cae con libertarismo alto en las venas, o que a último momento llueve, las hojas tapan la canaleta y el vecino echa una mano para que no se nos inunden ni la terraza ni el asado.
Hay que tener monedas de cambio. Para los inflamados, nada mejor que una botella que capte la atención y derive la charla hacia terrenos con meteorología menos tormentosa; ante el vecino, el guardia de la esquina, el de la grúa, el que toque, una buena botella de vino obra el milagro de la atención. Son dos porque la otra es para uno.
Y si nada de eso pasa y la noche se queda quieta como agua de tanque, está la excusa para beber bien. Para eso funcionan Terrazas de los Andes Reserva Malbec 2021, Perlas del Callejón Malbec 2021, Espontáneo Cabernet Franc 2021, Rutini Single Vineyard Gualtallary Cabernet Franc 2021, Zuccardi Concreto 2022 y Luigi Bosca Apuntes Semillón 2022, entre muchos otros.
Dos botellas frías de espumosos
Con las burbujas no se juega. Como nunca alcanzan, a las botellas que se hayan comprado hay que sumarle dos más que se dejan a buen resguardo en la heladera.
En caso de necesidad y urgencia siempre se puede descorchar una. Sea que hay algo para festejar, unas penas que olvidar, un antojo con el postre, unas deliciosas cerezas que acompañar o unos quesitos para darse un gusto en la terraza o el balcón.
Cualquiera sea el caso, esas dos botellas son como tanques de oxígeno en un mes que puede ahogarnos en tsunamis de emociones. Buenos ejemplos son: Chandon Brut Nature, Cruzat Extra Brut, H. Schroeder Brut Nature, Casa Boher Extra Brut y Como una liebre en marzo Rosé.
Y si diciembre, contra todo pronóstico, termina el 31 a las 11:59:59 y el calendario se resetea con una vuelta de página a este 2023 eterno, ese será el momento de hacer volar uno de estos corchos sin protocolo de seguridad vigente: que se alce al cielo y describa su curva de felicidad y caída libre de preocupaciones. Ya será 2024 y la rueda volverá a empezar.