¡Es su día y cómo no vamos a hacer un homenaje a esas recetas de abuela que nos llenaban el corazón (y la panza) de dulces deliciosos! El listado de golosidades de todas las casas es amplio (de muchas nos ocupamos en otras notas que acá te linkeamos porque somos geniales), pero seguro empieza por unos panqueques finitos bien cargados con el dulce de leche; sigue con flan casero con agujeritos (¿quién no recuerda la escena en la que se caramelizaba la budinera?; bizcochuelo con duraznos en almíbar, o la mismísima pastafrola y el budín de pan.
Las recetas de abuela más complejas, esas de cocineras más avezadas que cruzaban fronteras, compartían un gesto común: bol bajo el brazo fornido batiendo a toda velocidad alguna cosa riquísima. Merengues, budines, brownies y tanto más.
Hoy, cuando se celebra el Día de la Abuela, vamos con 4 recetas que evocan otros tiempos y nos transportan de vuelta a la infancia más dulce. Y de paso, dale vos también al batidor.
Recetas de abuela para hacer este finde
Postre de vainillas y postrecito
Tal vez el más fácil para iniciarse en el mundo de la pastelería, este clásico de la nona lleva como ingrediente el postre Royal de cajita. Y sí, bueno, dale que va. ¿Cómo se hace? Una pavada:
En una fuente rectangular de vidrio disponé 1 paquete de vainillas de forma paralela, bien prolijitas. Pero antes de acomodarlas, podés embeberlas en un licor, el que tengas, o podés obviar este paso si la van a comer niñes.
Mientras tanto, hay que preparar los dos postrecitos Royal (porque va uno de chocolate y uno de vainilla). Volcás el polvo del sobre en la olla, agregás leche y hay que revolver mientras espesa. Hacé primero el de chocolate, volcalo sobre las vainillas y dejá enfriar. Después acomodá una segunda tanda de vainillas encima y repetí con el postrecito de idem. Dejá enfriar.
Para finalizar batí crema chantilly y cortá duraznos en almíbar para armar la última capa del postre. Espolvoreá chocolate rallado por encima, dejalo en la heladera hasta servirlo y que se te piante un lagrimón de alegría.
Lemon Pie
Los amantes del ácido, sí, así como lo estás leyendo, tienen su corazón dedicado al Lemon Pie. Y si es una de las recetas de abuela, mucho mejor. Vamos con el paso a paso.
Para la masa del lemon pie, integrá 200 g de azúcar con 200 g de manteca pomada. Agregá 1 cdita. de esencia de vainilla, sal y 1 yema. Volver a mezclar e incorporá 300 g de harina 0000. Uní todo sin amasar mucho y reservá en frío.
Estirá la masa y forrá un molde de tarta. Pinchá y cociná al horno medio por 15 minutos con peso arriba para que no se deforme (papel aluminio y porotos, por ejemplo).
Para el relleno, llevá al fuego 500 ml de leche con la mitad del azúcar (100 g). Aparte, batí las yemas con el resto del azúcar (100 g), la ralladura y el jugo de 1 limón y 60 g de almidón de maíz. Volcá la leche con el azúcar en esta mezcla e integrá.
Volvé la preparación a la olla y continuá la cocción revolviendo hasta que espese, luego de un par de minutos de hervor. Cubrí con papel film en contacto y reservá en heladera.
Para el merengue, mezclá 4 claras con 240 g de azúcar sin batir. Llevá al microondas por 30 segundos. Retirá y volvé a mezclar. Cociná por 30 segundos más. Repetí 3 veces más y batí hasta montar el merengue.
Para el armado, rellená la masa con la crema y decorá con merengue. Si tenés soplete, sos Petrona.
Tarantella
Parece que la tarantella es un invento argentino. Una mezcla de flan con budín de pan y manzanas. Andá a saber, un día sobró esto, otro sobró aquello y a bailar la tarantela, amigue.
La cosa es que es un postre riquísimo y para hacerlo, hace falta seguir estos pocos pasos. Lo primero es acaramelar la budinera, así que con 200 g de azúcar alcanza. Tenés que fundir el azúcar (ojísimo que se calienta mal y te podés quemar). Ponela en la sartén, a fuego bajito, removiendo con cuchara de madera y cuando está a punto caramelo, bañás todas las paredes de la budinera. Con muuuuucho cuidado y repasadores secos a mano.
Ahora sí, a preparar la tarantela. Batí 8 huevos con 150 g de azúcar y 200 g de leche. Además, sacale el borde a 20 rodajas de pan lactal y untalos con manteca de un lado.
Cortá medio kilo de manzanas peladas en láminas y reservalas con jugo de limón y agua para que no se oxiden.
En la base de la budinera acaramelada, colocá una capa de panes con manteca. Luego, capa de manzanas y cubrí con el ligue de huevos. Repetí cada capa hasta llegar al borde y termina con capa de pan con manteca arriba.
En horno bien bajo y en una fuente con agua por la mitad de la budinera, cociná a baño de María la tarantela por dos horas. Dejá enfriar, llevá a la heladera y cuando la desmoldes la podés servir con bochita de helado.
Tarta de frutillas con gelatina
Da para un molde grande, de 28 cm, así todos comemos más de una porción. Lo mejor es hacer una masa sablée (ojo, no hay que trabajarla mucho para que la harina no desarrolle el gluten). Dicho esto, mezclá con batidora de mano 150 g de manteca pomada con 100 g de azúcar (podrías usar impalpable si querés una textura más suave) y una pizca de sal hasta lograr un arenado.
Podés perfumar con un poquito de ralladura de limón y esencia de vainilla. Luego, incorporá 1 huevo y 250 g de harina 0000. Integrá sin amasar, envolvé en film y llevá al frío una hora.
Retirá la masa del frío y estirala hasta cubrir una base de tarta (podés hacerlo entre dos papeles manteca, para no toquetear la masa). Cocinala al horno hasta dorar y reservá.
Para el relleno, hacer crema chantilly con un pote grande de crema de leche de 360 g (por ahí sobra un cachito), 50 g de azúcar impalpable y 1 chorrito de esencia de vainilla. Batir hasta que tome cuerpo la crema, ojo que no se te pase.
Mientras tanto, sacale el cabito a 500 g de frutillas, lavalas, secalas y cortalas en láminas o como quieras.
Untá la base de tarta con la crema chantilly. Acomodá con paciencia y esmero todas las frutillas sobre la tarta hasta cubrir toda la superficie. Llevala a la heladera.
En un bol, prepará un sobre de gelatina de frutilla tal como dice el envase. Revolvé y llevá al freezer unos minutos, hasta que llegue a consistencia de gel.
Con cuidado, volcar la primera capa de gelatina sobre la tarta, cubriendo las frutillas. Ojo, que no esté muy líquida porque será un desastre. Tenés que lograr el punto exacto antes de que termine de gelificar.
Reservá en heladera hasta el momento de servir. Y podés espolvorear el borde con coco rallado, como en la panadería.
Ahora sí, vení fin de semana, que estamos esperando la posibilidad de compartir estas recetas con la abuela, o con su hermoso recuerdo.