“Extraño mucho a Tegui, me siento muy conectado con ese proyecto. Digo ‘Tegui’ y me da alegría”, confiesa Germán Martitegui, sentado al sol frente al gran ventanal de su nuevo café. Adentro, un salón radiante: mesas de mármol, sillones naranjas impecables, luz que entra a raudales.
Hasta hace poco, esta misma casona albergaba a Marti, el restaurante plant based con el que el chef se destacó en plena pandemia. Hoy, el jurado de MasterChef vuelve a dar un giro y anuncia la reapertura de Tegui Casa, el restaurante que marcó un antes y un después en la gastronomía porteña por más de una década, hasta su cierre en 2021.
Tegui reabre, pero en etapas y en tres formatos. La primera ya está en marcha: Tegui Café, a la calle, en un espacio que antes no existía. La segunda fase llegará en octubre, cuando la mítica barra de Marti se transforme en Tegui Barra, un espacio donde la gastronomía brillará junto con la coctelería de la mano del bartender Ludovico De Biaggi.
Y en marzo de 2026 se espera el regreso del fine dining, en el primer piso de la casa, con un salón íntimo para apenas 20 comensales.
“Me hice amigo de medio barrio en estos días —cuenta Martitegui—. Antes estábamos muy escondidos; ahora la gente pasa con el perro o después de correr y entra a tomar un café. Eso me entusiasma: la posibilidad de que Tegui también sea parte de la vida cotidiana. Abrimos con un pop up de Lacoste que durará un mes, pero el café ya queda abierto”, cuenta.
Tegui nuevo, corazón contento
“Estoy mucho más relajado. Hoy lo que quiero es que la gente lo pase bien”, asegura Martitegui. Reconoce que dejó atrás aquellas épocas en las que se negaba a cocinar una carne más de lo debido o a imponer únicamente lo que él tenía ganas de hacer.
¿Menos ego y más hospitalidad? “Exacto. Hoy disfruto de que todos se sientan cómodos. El otro día vino una vecina –una señora divina– y me dijo: ‘Yo solo como claras, sin hierbas ni nada’. Le respondí: ‘Dame dos minutos’ y se lo hicimos. Otro pidió solo tostadas. Y está perfecto. Siento que ya estamos más allá de la cosa quisquillosa, de si el café tiene que estar sí o sí a 65°C. Si lo querés más caliente, te lo calentamos”.
Tegui, bisagra y faro
Vale recordar un poco la historia de Tegui: un restaurante súper exclusivo y misterioso, donde Germán se destacó siempre por su estilo personalísimo y un menú degustación que abrió caminos para pensar la cocina argentina en clave contemporánea.
Miles de cenas memorables –muchas de ellas acompañado por chefs de todo el mundo- lo convirtieron en una figura clave de la escena local.
En 2013, la revista Restaurant lo nombró el mejor restaurante de Argentina, y durante años ocupó puestos relevantes en el ranking 50 Best. Hizo un libro precioso para coronar los 10 años, y Tegui también fue la plataforma de Proyecto Tierras, con el que Martitegui recorrió las provincias argentinas para cocinar con productos, saberes y cocineros locales, adelantándose a una tendencia que luego se expandió en toda la región.
Después vinieron otras escenas: SuperUco, donde se mudó por un tiempo; Marti, su proyecto con los vegetales como protagonistas; la televisión con MasterChef; y la paternidad, que lo invitó a reordenar prioridades. En la pandemia llegó a confesar que quizás nunca más abriría Tegui, y aquí estamos.

Tegui Café, la carta
Pensado para el barrio y la vida cotidiana, en el café se destacan los dulces (croissant, budín de polenta, alfajores, laminados en cubo, tartas de pistacho, de banana o mango, obleas en distintas combinaciones de chocolate, avellanas, frutilla, hibiscus, limón pistacho).
También hay sándwiches ricos como el grilled cheese, un omelette sandwich, un laminado de queso y lomito espectacular, y una colección de hojaldres TEGUI, de lomito, de trucha, de brie. Un waffle de chipá y una chipá completan la propuesta salada. Limonadas, matcha y una cuidada selección de cafés distinguen el menú.
Múltiple
Lejos de abandonar sus exploraciones en los diferentes territorios, Martitegui prepara una nueva tanda de Proyecto Tierras. En paralelo, se viene otra temporada de MasterChef, lo que demuestra que Germán se mueve con comodidad entre el prime time televisivo y la cocina de autor.
Sobre las próximas aperturas, cuenta que el restó bar Tegui Barra será relajado, con conceptos que todo el mundo entienda: “Que te pueda servir un carpaccio y no tengas necesidad de preguntar qué es”.
Tegui también cambiará: “Creo que el fine dining es diferente, nadie se quiere sentar tres horas a una mesa. A mí no me sentás ni dos”. Sus seguidores de toda la vida esperan sus platos nuevos y, quién sabe, tal vez sirva su icónica codorniz, sus consomés o su delicioso plato de ricota.
¿Marti cumplió un ciclo? “Creo que Marti puede abrir en otro barrio, tal vez en Chacarita, es un proyecto que quiero mucho”, cierra.
¿Vendrán más estrellas Michelin (con Marti entró en la lista de recomendados por la guía francesa) y más premios #50Best? “No sé, si vienen, bienvenidos, pero no será mi objetivo. Yo no necesito una revalorización sobre mi trabajo de otra gente. Quiero enfocarme en todo lo que tengo para dar”.
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TEGUI De @germanmartitegui
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Rodríguez Peña 1973, CABA.

