Reportelli 2025: Fabricio Portelli

Reportelli 2025: Fabricio Portelli y la radiografía del vino argentino en 750 etiquetas

El periodista y sommelier lanzó la segunda edición de su guía digital gratuita, con más de 750 vinos analizados. Entre tendencias, sorpresas y clásicos, Portelli repasa el presente del Malbec, el auge de los blancos y el desafío de los precios en un año difícil para la vitivinicultura.

Vinos, Notas de vinos

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En Argentina, abrir una botella de vino es abrir una conversación. Y Fabricio Portelli lo sabe bien: periodista especializado y sommelier con 25 años de experiencia, acaba de presentar la segunda edición de su Reportelli de los Vinos Argentinos 2025, una guía digital gratuita que analiza más de 750 etiquetas tras un año en el que probó alrededor de 4.000 vinos.

Los números hablan por sí solos. Los tintos siguen siendo los reyes, con un 73% del total, muy por encima de blancos (16,6%), espumosos (5,2%) y rosados (2,9%). Los naranjos, pese a su auge en las charlas de sommeliers y wine bars, todavía no llegan ni al 1%.

El Malbec —nuestro pasaporte enológico al mundo— continúa liderando la escena entre los varietales, aunque cada vez gana más espacio la diversidad.

El Reportelli 2025 está disponible en formato digital, con más de 260 páginas, y se puede descargar de manera gratuita en su web (fabricioportelli.com). Es una herramienta no solo para los amantes del vino, sino también para quienes quieren saber hacia dónde va la vitivinicultura argentina.

Para entender mejor qué hay detrás de este reporte y cómo se proyecta el vino argentino, Vinómanos charló con su autor.

Fabricio Portelli es periodista especializado y sommelier con 25 años de experiencia.

Entrevista a Fabricio Portelli

¿Qué diferencia principal encontraste entre la primera y la segunda edición del Reportelli?

El Reportelli busca ser un fiel reflejo de lo que pasa con el vino argentino. Y, más allá de que no estén todos los vinos degustados, buscamos que sea una muestra cabal. En esa línea, refleja lo que está pasando con la industria ya que hubo menos vinos para degustar. Pero lejos de significar algo negativo, lo tomamos como dar un paso para atrás, para luego dar dos para adelante. Este es el peor año de los últimos 24, en términos comerciales, tanto en mercado interno como externo. Pero el vino nace en el campo, y no todas las cosechas son igual de buenas. Por eso, al Reportelli lo vamos a medir cada 5 años y, en ese período, estamos seguros de que será una muestra lo suficientemente consistente de lo que pasa, para que los consumidores más interesados lo adopten.

En términos vínicos, no hubo grandes novedades, aunque hay algunas zonas emergentes que se empiezan a consolidar, como por ejemplo los vinos de la Quebrada de Humahuaca.

¿Hubo alguna sorpresa entre los resultados de este año?

Los blancos avanzan más rápido de lo que hoy están avanzando los tintos. Y esa es una gran noticia. Pero en el vino no hay sorpresas, o al menos no en los grandes vinos, porque son el resultado de un trabajo de muchas personas a lo largo de mucho tiempo. Y, por lo tanto, uno los ve venir.

Los blancos y rosados vienen creciendo en calidad, pero los tintos siguen dominando. ¿Creés que esa tendencia se va a mantener?

Como tendencia seguro que sí, fundamentalmente por la ventaja que hay de la masa crítica. Al haber tantos más vinos tintos, y al ser los más vendidos, es lógico que reflejen más los avances. Pero los blancos de alta gama vienen avanzando a paso firme. Y eso se nota más, quizás porque venían corriendo de atrás. Lo cierto es que ya se hacen Chardonnay en la Argentina que nada tienen que envidiarle a los mejores blancos del mundo.

El Reportelli 2025 está disponible en formato digital.

El Malbec sigue liderando, pero ¿qué otras variedades ves como protagonistas en el futuro cercano?

Hay que diferenciar lo que a uno le gustaría o lo que cree que sería mejor que pase, de lo que terminará pasando, más impulsado por cuestiones comerciales que estratégicas o cualitativas. Dicho esto, más allá de la (pequeña) irrupción de la Garnacha y del (pequeño) auge del Cabernet Franc, estoy convencido de que otras variedades terminarán llegando más lejos, sin que ello implique ser mejores cualitativamente, ya que eso depende de las aptitudes enológicas de cada uva. Pero creo en el desarrollo de la Criolla, un movimiento autóctono y una respuesta natural al servicio del rescate de una uva que tiene mucho para hablar y para reflejar de la Argentina. Y sobre todo en un estilo de vinos livianos que son, generalmente, la puerta de entrada al mundo del vino.

La otra no es una novedad sino una variedad bien clásica, que había quedado un poco relegada por el auge del Malbec, pero que ya está despertando. Y es el Cabernet Sauvignon. Por último, si en el Este mendocino siguen apostando al Bonarda y logran llevarlo a las copas en versiones frescas, expresivas y sin tantas pretensiones, estoy convencido que la respuesta del consumidor será muy favorable.

Probaste más de 4.000 vinos en un año. ¿Cómo se organiza un paladar para no perder objetividad?

Es imposible ser objetivo en un mundo subjetivo como el de la degustación de vinos. Para lo que sirve degustar tanto es, más allá de mantenerse actualizado, para seguir formando el paladar. Porque solo de una opinión bien formada puede salir una opinión lo más objetiva posible. Esa es mi búsqueda desde hace 25 años, y trabajo para ser consistente, degustando cada copa de vino con el mismo entusiasmo, ganas y curiosidad que el primer día.

Hablás de “Smart Buys” como un concepto interesante. ¿Cómo lo definirías para un consumidor curioso?

Una “compra inteligente” es aquella que involucra cierta inversión de tiempo, con el claro objetivo de lograr un mejor resultado. Lo primero sería no repetirse, apostar a variedades que se den bien en lugares específicos, variar entre bodegas conocidas y desconocidas, porque originalidad no es sinónimo de calidad. Y más que hacerle caso a las “ofertas” buscar los comentarios, de amigos, de sommeliers, de comunicadores, etc. Con toda esa info, es más fácil encontrar los “Smart buys” que hay en todos los segmentos. 

¿Qué papel juegan hoy los precios en la decisión de consumo y cómo lo refleja el Reportelli?

Lamentablemente, en la decisión de consumo ocupan el primer lugar para la mayoría, aunque el precio no forme parte del vino, como sí lo hacen la variedad, el origen, el método. En los puntajes solo me refiero a la variable calidad, y si se trata de un vino con buena relación precio-calidad, lo agrego en las notas de cata.

Más allá del reporte, ¿cómo ves al vino argentino en el mundo en este 2025?

Parado, no hay avances, porque si bien se están haciendo los mejores vinos argentinos de la historia, no hay inversión en los mercados. Y la competitividad de los últimos años estuvo basada en la apreciación del dólar. Eso no habla de estrategia sino de necesidad. En una coyuntura global de estancamiento, el vino argentino, en lugar de aprovecharla como una oportunidad de crisis, la sufre.

Autor

  • Emiliano Rodríguez Egaña

    Es el mejor cocinero del mundo para los que tenemos el gusto de sentarnos a su mesa. Capaz de cruzar la ciudad por unas ostras o de sudar la gota gorda frente a un caldero durante horas, para el resto de los mortales es un estratega de la comunicación digital, el marketing de contenidos y otros tantos menesteres. Trabaja desde hace más de 18 años en medios digitales. Es el responsable de que no fallen los códigos de Vinómanos (plataforma que fundó en 2013), donde también escribe sobre su pasiones como la cocina, las bebidas, los viajes y la sobremesa.

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