Las historias están hechas de pequeñas biografías de grandes personas. De eso estamos seguros en Vinómanos. Por eso, a la hora de cerrar este dossier sobre nuestros primeros 10 años, nos preguntamos: cuáles son esas pequeñas biografías de grandes personas que definen ellas solas buena parte de lo que vimos, vivimos y bebimos.
Lo que sigue es un listado tan arbitrario como personal de quienes hacemos Vinómanos. Personal, porque refleja algunas de las cosas que vemos y cómo las vemos. Arbitrario, porque hacer un recorte en diez es cosa difícil cuando las personas y los talentos son tantos.
Nos queda un consuelo sonso: para los 20 años, la lista habrá crecido.
A continuación, las 10 personalidades que definieron la década pasada en el mundo del vino y que ocuparán destacados lugares en la que viene.
Quiénes son las personalidades del vino
1. Laura Catena
Con boina roja y una espontaneidad mundana. Así se presenta Laura Catena, Managing Director de Bodega Catena Zapata, la marca argentina más admirada a nivel mundial, la que fue reconocida el año pasado como la mejor bodega del mundo y la primera exportadora del país en valor.
Si Catena ya era buena parte de lo que es hoy hace una década, no es la misma historia para Laura. Graduada en Medicina en la Universidad de Harvard, más tarde obtuvo el título de Doctora en Medicina por la Universidad de Stanford y ejerció como médica de emergencias durante 30 años.
Cientista de pasión, divulgadora, es la mentora y directora del Catena Institute of Wines. En 1995 comenzó a transitar el negocio del vino, que luego la llevaría a lanzar sus marcas Luca y Tikal, que presentó en Estados Unidos, donde vive.
Pero es esta última década en que Laura fue cobrando un rol cada vez más protagónico hasta tomar el mando de la compañía liderada por Nicolás Catena. A fuerza de presencia, asistiendo a cada meeting importante del mundo del vino, dando clases y representando a la Argentina y a su bodega –así lo dice siempre– ha llevado el vino argentino a lugares insospechados.
Lo de la boina no es un dato menor (aunque ya no sea roja). Logró hacer suya una imagen a la altura del negocio del vino y convertirse ella misma en esa embajadora. Talentos le sobran.
En estos diez años escribió un puñado de libros sobre vinos del que Malbec Mon Amour, en colaboración con Alejandro Vigil, encabeza los rankings de ventas en el rubro. Y ha sido considerada una de las mujeres más influyentes del vino.
Nos consta: tanto dentro como fuera de la compañía hay un antes y un después de su ingreso a las salas de reuniones, por su jovialidad. Su pasión por el Pinot Noir la llevó a lanzar Domine Nico en 2019. Para ella, este camino recién comienza.
2. Guillermo Corona
Los primeros pasos en la difusión del vino con una nueva perspectiva, que combina divulgación con rigurosidad técnica, los dio en 2018. El primer post de Geografía del Vino data del 20 de agosto de ese año.
Poco antes, en enero, Guillermo Corona había inaugurado con el mismo nombre un Blog.
Desde entonces a la fecha, este egresado del Liceo Agrícola y Geofísico de formación universitaria, logró hacer lo imposible para tantos otros: que un nerd y su valiosa visión del mundo del vino se ganaran el prestigio de la industria y los consumidores por igual. Los casi 40.000 seguidores dan cuenta de ello.
Cálido y preciso en sus opiniones, el candor de las formas le ha granjeado tantos amigos como admiradores. La verdad sea dicha: cuando uno quiere un dato preciso, cuando se busca el nombre de una formación, cuando se quiere saber cómo era una región antes de 2010, cuando hace falta resolver una curiosidad geográfica y hasta cuando hay que mirar la tierra desde el cosmos, Corona es hoy la referencia.
Su último y valioso aporte es la compilación de datos para la Caracterización de Regiones Vitivinícolas Argentinas de COVIAR. Disfrutamos mucho su trabajo. Y le envidiamos sanamente la capacidad para revelar los misterios de las piedras. El vino de hoy no sería el mismo sin Corona.
3. Matías Riccitelli
Escuchamos acerca de sus vinos a poco de lanzar Vinómanos. De hecho, un correo de mediados de 2014 nos invitaba a una tímida degustación del que, hasta ese momento, sabíamos que tenía dos méritos: haber sido el enólogo de Fabre Montmayou en sus años de crecimiento abrupto; ser el hijo de Jorge Riccitelli, otra leyenda de la enología.
Lo que se presentaba como un modesto proyecto tenía la semilla en germinación de una forma nueva de hacer y entender los vinos. De aquellos primeros vinos clasicones a la modernidad rabiosa de hoy –encarnada en vinos como Kung Fu, Riccitelli La Carrera Chardonnay y los vinos rancios– con una estética innovadora, Matías Riccitelli le ha dado una vuelta personal al vino.
Y en esa órbita, compuso un sistema de anillos que van desde la plantación de La Carrera a los viñedos de Gualtallary. Con estilo propio y una solidez estética en materia de vinos, Riccitelli se prepara para construir un nuevo recorrido en los diez años que seguirán.
4. Nicolás Alemán
Parece que siempre estuvo ahí. Una cata de vinos a la que asisten 500 personas, con copas del mejor nivel y en la que se degustan hasta 40 vinos de los mejores de Argentina y Chile según los críticos internacionales, es un evento consagrado y del que hoy la gente compra el ticket con antelación, planifica su viaje a Sao Paulo o Lima y asiste a la Premium Tasting como una cosa corriente, dada.
Pero la verdad es que ni este evento, ni este tipo de eventos, existía en nuestro medio hasta que Nicolás Aleman lo inventó. Fuimos testigos de los primeros pasos en el hoy desaparecido hotel Intercontinental de Mendoza. Los seminarios previos, la gran cata. Una idea tan simple y efectiva que había que llevarla a cabo.
En eso Aleman demostró tener el olfato agudo de los sabuesos y el tesón de unas buenas garras. Año a año fue consolidando el dispositivo: Mendoza, Santiago de Chile, Buenos Aires, luego Lima y próximamente Sao Paulo. En cada destino, entre 300 y 500 personas asistieron a cada evento desde que nació en 2011.
Incluso en la pandemia logró hacer la edición “At Home” por Zoom. Si algo que no existía está consolidado diez años después y se proyecta para otros años más, tiene sobrados méritos. Y en el caso de la Premium Tasting, además, la sal de haber reinventado y agregado valor a las viejas ferias de vinos.
5. Alejandro Vigil
Pocas personas encarnan la transformación de esta década como Alejandro Vigil. En 2014 el Gran Enemigo Cabernet Franc entró al hall of fame de Wine Advocate con la cosecha 2010. Fue como encender un fósforo en una estación de servicio.
Desde ahí a la fecha, la combinación de emprendedor devenido en empresario, de agrónomo devenido en director de enología, de hombre del vino devenido en hombre de la gastronomía y las cervezas es una transformación camaleónica de Vigil. más al estilo de David Bowie que al de Lionel Messi, con quien suelen compararlo.
Hoy lidera un imperio que engloba Casa Vigil, El Enemigo Wines, la Cervecería Chachingo y una cadena de vinotecas. No en vano habla de Universo Vigil. Y lo hace con el mismo estilo campechano, de bermudas y remera, con el que se puede reír en la mesa de la cafetería amiga.
La frutilla de esta carrera meteórica de una década fue la presidencia de Wines of Argentina (2022) y el reconocimiento de embajador de la Marca País, obtenidos casi a la par. Ambicioso, audaz y con una energía inagotable, es el self-made man de los cuentos hecho realidad.
6. Magdalena Pesce
La conocimos al comienzo de esta década, cuando buscábamos internacionalizar la perspectiva que veníamos trabajando en Vinómanos. Entonces Magdalena Pesce conducía la gerencia de Marketing y Comunicación de Wines of Argentina, institución encargada de la promoción del vino argentino en el exterior.
Lo que nació como una simpatía profesional por el rigor y el ideario que proponía Pesce, se convirtió en poco tiempo en un reconocimiento profesional: nunca antes habíamos visto a una funcionaria del vino llevar tan lejos sus convicciones, desde la construcción de un equipo de trabajo multidisciplinario a la gestión de fondos para poder avanzar sobre cuestiones de paridad de género, ambientales y negocio.
Desde la creación del blog de WOFA llegó a una gestión de seminarios para la educación del vino argentino celebrados, ni más ni menos, por el Institute of Master of Wines y la Court of Master Sommeliers.
En agosto de 2020 Pesce se convirtió en la primera mujer en ocupar el cargo de Gerente General de WOFA, una institución tan compleja como necesaria, ya que las bodegas miembros tienen participación en el directorio.
Fuimos testigos de cómo la organización giró de gestora a ejecutora de políticas y de su responsabilidad en ese giro. En este caso fuimos, además de testigos, jugadores directos y comprobamos con nuestra experiencia el salto adelante.
Estamos seguros de que el rol de Pesce, nombrada en 2021 entre las 50 mujeres más influyentes del mundo para Woman Wine and Spirits Award, en 2023 ternada a personalidad del año por Wine Enthusiast, y actual Embajadora de la Marca País por su labor, es central en esa transformación, y que lo que viene será aún más importante para el vino argentino.
7. Sebastián Zuccardi
El primer vino que Sebastián Zuccardi planteó como un nuevo camino fue Concreto 2014.
Si hay un mojón rutero para este agrónomo encargado de darle vida a la tercera generación de una familia vinculada al negocio agrícola, ese es Concreto: el ideario de todo lo que vendría estaba encerrado en esa botella que, como los genios de las lámparas, fue cumpliendo deseos a medida que se los proponían.
Estos logros van desde la inauguración de una bodega que llegó tres veces a ser reconocida como la mejor del mundo al desarrollo de todas las herramientas conceptuales para la definición de indicaciones geográficas y el desarrollo de un estilo propio de vinos. En pocas palabras, el trabajo por la pureza, la técnica justa para revelarla y el hallazgo de un ideario de interpretación que pocos productores manejan tan bien.
De Concreto a Fósil y de Fósil a Gravascal y Supercal, la búsqueda de la excelencia más allá de los números y la realidad establecida hacen de Zuccardi una pieza clave de esta década de la que fuimos testigos en Vinómanos. Estamos seguros de que la década que viene tendrá mucho que ver con las bases que estableció en estos primeros diez años.
8. Aldo Graziani
La perspectiva es algo que dan los años. Por eso el caso de Aldo Graziani nos parece interesante. Cuando en 2013 empezábamos a tipear nuestras notas debut, este egresado de la primera camada de la Escuela Argentina de Sommeliers ya había pasado por las grandes cavas de Buenos Aires, desde Danzón al Faena.
Pero además no hacía mucho que había montado su primer negocio en la calle Moreno: Aldo’s Restaurante abrió sus puertas en 2011 y no tardó en convertirse en una parada para el mundo del vino.
En ese lapso, Graziani también montó una distribuidora de vinos, el genial Be Bop, otro Aldo’s en Palermo, desde donde operaría definitivamente, y al tiempo que lanzó una distribuidora de vinos de pequeños productores y puso un bar ad hoc, llamado Vini.
Eso, sin mencionar otros restaurantes como Tora y Picsa que tienen su firma, mientras hizo guías de vino, cató para Decanter y se dio el gusto de laburar con Rep y Felipe Pigna.
Si hay un retailer que le encontró la vuelta a este negocio, ese es Aldo. Por sus restaurantes de manteles blancos, tocados con una guarda azul y roja, pasaron buena parte de los sommeliers profesionales que luego han hecho carrera.
Por su distribuidora, los vinos que se consagran tanto en las cartas de restaurantes como en la crítica. Y por Be Bop. la escena más interesante del jazz contemporáneo.
Desde 2020 elabora los vinos Tutu junto al enólogo Leo Erazo, al tiempo que acaba de lanzar Amigos del Bien, una flamante línea de vinos.
En suma, Graziani parece haber entendido y mejorado lo que fue el éxito del Club del vino en los ´80 y ´90: una botella es la experiencia de beberla en un lugar y en esa magia está la gracia.
El asunto es que el mago tiene que ser muy bueno y no se le tienen que ver los trucos para que funcione. Estamos seguros de que René Lavand brindaría a gusto con Graziani.
9. Paz Levinson
En medio de este tsunami que generó la sommellerie argentina, en Vinómanos decidimos elegir a la figura más destacada de esta profesión en la década que llevamos online: Paz Levinson.
Cuesta recordar cuando comenzó a sobresalir en la escena de la sommellerie local, pero habría que remontarse más allá del 2013 ya que al tiempo que lanzábamos Vinómanos, en el ámbito enogastronómico se sabía bien quién era Paz y ella ya había hecho las maletas para comenzar el periplo internacional.
Su paso por Restó y Nectarine, en Buenos Aires, nos permitió disfrutar su precisión, sensibilidad y bajo perfil en el servicio, habilidades que pulió junto a figuras como Sergio Calderón, Rajat Parr, Gérard Basset, Rubén Sanz Ramiro y Véronique Rivest.
Pero su destino era la consagración: de ser elegida mejor Sommelier de Argentina de 2010 y 2014, pasó a las ligas internacionales siendo elegida en 2015 Mejor Sommelier de las Américas en Chile. Un año más tarde, llegaría a la 4ta posición mundial.
Sin embargo, la carrera de Paz no solo se mide en concursos. Afincada en París, es directora de vinos del Grupo PIC, grupo restauranter con 10 estrellas Michelin entre sus locales de Francia, Reino Unido, Suiza y Singapur.
Embajadora Marca País y Regional Chair para Argentina en los Decanter World Wine Awards, Levinson es una referencia indiscutida en el vino argentino, para esta década que cumplimos y para la que vendrá.
10. Bonomi & Del Popolo
Cuando se piensa en vinos de prestigio, vinos con escasez y demanda por parte de los coleccionistas, Persé está entre los que primero aparecen. Hace diez años, eran unos perfectos desconocidos fuera del puñadito de recién enterados de su existencia entre los que nos contamos.
Detrás de este vino hay dos personas, no una, con una trayectoria similar en todo caso: uno es David Bonomi, enólogo, quien desde sus primeros pasos en Doña Paula en la década de 1990 la fecha, ha pasado por varias bodegas, y hoy está al frente de Norton en su vida profesional,
El otro es Edgardo del Popolo, agrónomo, también hizo sus primeros palotes importantes en aquella Doña Paula y hoy está a cargo de Susana Balbo.
La cosa es que ellos empezaron a hacer un vino que quitara el aliento. Y para eso apuntaron a un rincón de Gualtallary que pondrían en el mapa mundial, Monasterio, del que trabajarían Malbec y Cabernet Franc.
Con estas uvas en 2012 elaboraron los primeros Persé y en los años que siguieron lograron darle forma a un proyecto de alta gama que es el sueño de cualquier bodeguero: un viñedo, un puñado de escasas botellas, altos precios y prestigio profesional, vino world class, para resumirlo.
La cuenta sólo da positivo y, al cabo de la consagración de la crítica internacional, David y Edy, los Persé boys, se treparon al tope de la pirámide de los grandes vinos locales. Si, parafraseando al dicho, “el negocio del vino es fácil, el problema son los primeros 100 años”, ¿qué podrían decirnos los Persé boys si lo hicieron en 10?