Hace calor. La gente se suma a las reuniones hasta alcanzar límites imposibles: no caben tantos platos en la mesa, no hay espacio para cortar sin pegarle codazos al de al lado. Estás cansado de pensar qué darle de comer a tus invitados y ya no querés saber nada con encender un fuego para hacer unos choripanes.
No te preocupes. Una vez más, las redes sociales llegaron para salvarnos con una propuesta rápida, simple y levemente bizarra, como nos gusta. Esta preparación también va a reemplazar a la clásica picada y ahorrarte el trabajo de cortar fiambres y quesos en cubitos.
Con pocos ingredientes, una base de madera y mucha creatividad, vas a poder armar estas tablas de manteca mediterránea para chuparse los dedos (y no lavar más platos).
Tablas de manteca mediterránea: ¿qué son?
Autodefinida como “desarrolladora de recetas” y “comensal muy dedicada”, Justine Doiron es lisa y llanamente una influencer gastronómica. En su cuenta de Tik Tok tiene arriba de 2 millones de seguidores y sigue sumando cada vez que uno de sus videos se vuelve viral.
Recientemente lanzó a la fama las tablas de manteca mediterránea, una idea que sacó del chef Josh McFadden, de un libro que él publicó en 2017 llamado “Six Seasons: A New Way with Vegetables”.
Cuando Justine publicó por primera vez en redes su versión de esta idea dijo, sin temor a equivocarse, que las tablas de manteca mediterránea serían las próximas tablas de picada. Y tuvo razón.
O sea, no son un invento nuevo, pero sin dudas el mundo necesitaba conocerlas. Una tabla de manteca es el lienzo para empezar a crear tu gran obra de arte.
Ya tenés la base. ¿Ahora qué?
Una vez que esparciste la manteca (a temperatura ambiente, de lo contrario imposible extenderla) sobre tu tabla, debemos agregar algo para darle sazón. Puede ser sal o cáscara de limón. O las dos opciones, claro. O pimienta, o hierbas. Lo que te guste.
Después, sumamos los toppings elegidos, como albahaca, tomate, cebolla morada, aceitunas, nueces, almendras, lo que tengas a mano. Lo más importante en este paso es cortar todo en trocitos chicos para que puedan ir directo a la boca.
Para unir y refrescar esta mezcla de ingredientes, podés agregarle un chorrito de alguna sustancia que resalte los sabores, como miel, aceite de oliva, aceto balsámico o jugo de limón.
La idea principal de las tablas de manteca mediterránea es untar el pan o las tostadas con solo pasarlos por encima de la preparación. Sin cuchillos, sin cucharas, sin usar bowls ni platos extra. Pensá en lo que te vas a ahorrar de detergente.
Unos consejitos extras
-Sacá la manteca de la heladera un poco antes de empezar a esparcirla, para que esté más fácil de maniobrar. Ojo, tampoco mucho tiempo. No te olvides de que estamos en verano.
-La clave de estas tablas está en tener buena técnica para untar la manteca sobre la superficie. No hace falta ser tenista de primer nivel, pero un buen movimiento de muñeca puede generar los espacios necesarios para acomodar todo en su lugar.
-Si sabés de antemano que vas a ponerte a crear sobre la manteca, mientras reunís los ingredientes y los cortás (o salteás, en el caso por ejemplo de la cebolla) te recomendamos guardar la tabla en el freezer un ratito. Así tu lienzo va a ayudarte a mantener la comida fresca por más tiempo.
-A la hora de elegir ingredientes, tratá de combinar distintos tipos de sabores y texturas. Unos frutos secos ayudan a darle un perfil crocante a la manteca. Algo que le dé frescura, como los cítricos, siempre es una buena idea. Y si te animás, combiná alimentos dulces, como frutas, con opciones neutras, como hojas verdes, o saladas.
-Si tenés una tabla grande, la podés dividir en cuatro y hacer varias opciones para diversificar propuestas que se adapten a todos los gustos.
Una opción más light
En caso de que la manteca te parezca muy pesada o simplemente prefieras no usarla, hay otras alternativas.
Por ejemplo, un influencer gastro mexicano hizo su propia versión de las tablas de manteca mediterránea con una base de queso crema. A eso le sumó eneldo picado, pepino cortado en trocitos, aceite de oliva, vinagre balsámico, alcaparras, y salmón y atún ahumado en fetas.
Si vas a tomar su idea, asegurate de que el queso sea tirando a sólido, como este ejemplo de Los asadores. Ellos hicieron una versión más cercana al paladar y al bolsillo de los argentinos, con hojitas de albahaca, tomate cherry, atún en lomitos y aceite de oliva.
Si no estás buscando ahorrar, otra buena opción para reemplazar la manteca es el queso azul, que tiene una consistencia similar y va muy bien con pesto, nueces y tomates secos.
Apto vegano
Si los lácteos no están dentro de tu menú, podés sumarte a esta tendencia usando palta, hummus, una pasta de berenjenas o de remolacha.
Por ejemplo, la chef Kelly Scott hizo una tabla de guacamole. Esparció la palta sobre la madera y arriba le echó los típicos ingredientes de este plato mexicano: cebolla morada y tomate. “Es mucho más sencillo que usar un bowl”, dice. Y tiene razón.
Si optás por la pasta de garbanzos, como Paulina Cocina, le podés tirar encima unas rodajitas de zanahoria, pedacitos de pepino, cebolla morada, hongos, castañas de cajú, lo que quieras. Y que no falte el aceite de oliva.
Otra buena alternativa sin ingredientes de origen animal es la pasta de maní, que tiene una versatilidad que permite combinar con sabores dulces o salados.
En este último caso, los vegetales frescos como la zanahoria y el tomate ayudan a equilibrar la textura de la pasta. Si vas a optar por una versión dulce, te invitamos a leer el próximo bloque.
De postre, también
Ya te dijimos antes que había tantas versiones de estas tablas de manteca mediterránea como usuarios en Tik Tok. Y no era mentira. La mantequilla de maní no es la única alternativa para encarar una tabla dulce.
En su video, la chef Mónica usa una tabla grande dividida en dos partes, una para la manteca salada y otra para la dulce. En este segundo caso, empieza condimentando la manteca (antes de esparcirla) con miel y canela.
Una vez que la mezcla está sobre la tabla, agrega trozos de higo, mermelada, pedacitos de durazno, pistachos picados y flores comestibles.
Otra idea es cambiar la base por una crema de avellanas. O incluso, si no te empalagás fácil, por dulce de leche.
Para darle frescura, le sumamos rodajas de manzana o frutilla, y pedacitos de nueces. En este caso, en vez de pan, se puede usar alguna galletita dulce para acompañar.
Las posibilidades son infinitas. Y no hay dudas de que el éxito de las tablas de manteca mediterránea es gracias a la posibilidad de mezclar cualquier tipo de ingredientes. ¡Que no termine el verano sin que crees la tuya!