Cobos Malbec cumple 25 cosechas.

Cobos Malbec: 25 cosechas del vino que cambió la imagen del Malbec argentino

Historia y evolución del proyecto con el que Paul Hobbs convirtió una pregunta en legado.

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“Es casi surrealista pensar que hoy vamos a probar tantos años de trabajo en Argentina”, dijo Paul Hobbs frente a una mesa ocupada por 15 añadas de Cobos Malbec. El 2 de julio, Viña Cobos reunió a diez invitados en Agrelo para celebrar las 25 cosechas de su vino insignia, Cobos Malbec. Hobbs y Diana Fornasero, gerente de Producción y winemaker de la bodega, guiaron esta degustación histórica.

La cata ofrecía una respuesta a la pregunta que originó el proyecto. “Viña Cobos empezó como una investigación para entender si en Argentina el Malbec podía considerarse una variedad noble”, recordó Hobbs. Para él, esa nobleza exigía capacidad de guarda, algo que los vinos argentinos todavía no habían demostrado con consistencia a comienzos de los noventa.

Paul Hobbs durante el evento.

Una hipótesis nacida en Agrelo

Hobbs llegó a Mendoza en 1988 invitado por la familia Catena. Traía formación científica, experiencia en Simi Winery y su paso por el equipo fundador de Opus One, la bodega californiana creada por Robert Mondavi y el Baron Phillippe de Rothschild. En Argentina encontró una industria afectada por oxidaciones, altos rendimientos y una producción concentrada en zonas cálidas. Durante su trabajo con Catena impulsó mejoras en bodega, cambios en el riego y la exploración de viñedos más fríos.

También conoció a Andrea Marchiori y Luis Barraud que le permitieron descubrir Marchiori Vineyard, un viñedo de Agrelo plantado en 1958, que aportó las plantas y la calidad de fruta que Hobbs buscaba. 

En 1998, los tres fundaron Viña Cobos pero la lluvia arruinó la primera cosecha. En 1999, otra tormenta dejó agua bajo las hileras, pero el equipo vendimió y elaboró el vino en un garaje prestado. 

Una vez en el mercado, Cobos Marchiori Vineyard Malbec 1999 recibió 95 puntos de The Wine Advocate y 92 de Wine Spectator y Argentina demostraba que podía producir un Malbec de culto.

“Ese vino mantuvo a Cobos con vida”, afirmó Hobbs.

Cuatro etapas para una misma obsesión

José Giménez, CEO de Viña Cobos, divide la historia de Cobos Malbec en cuatro momentos. El primero, entre 1998 y 2005, fue el proyecto de “tres soñadores”, con pocos recursos e instalaciones ajenas. El segundo comenzó en 2006, cuando la bodega propia dio al equipo control sobre fermentaciones, crianza y conservación.

Las cosechas de esos años registraron experimentos con riego, madurez, extracción y roble. Hobbs reconoce que debieron probar “dónde era muy poco y dónde era demasiado”. Cobos Marchiori Vineyard Malbec 2011 condensó ese aprendizaje. James Suckling le otorgó 100 puntos en 2014, el primer puntaje perfecto para un vino sudamericano, y lo eligió como su vino del año.

Carlos de Carlo, jefe de Exportaciones de Viña Cobos y antiguo ejecutivo de Seña, recuerda aquel vino como un hito continental: “Abrió un camino para confiar en Sudamérica y entender que se podían hacer vinos de clase mundial en esta parte del mundo”.

El reconocimiento encontró una empresa todavía frágil. “Éramos 17 personas y a fin de mes rogábamos tener dinero para pagar los sueldos”, contó Giménez. “Festejamos un día, pero al siguiente Paul y Andrea ya se preguntaban cómo seguir mejorando”.

De un viñedo a una lectura de Mendoza

La tercera etapa incorporó Chañares, en Los Árboles, Tunuyán. En 2014 y 2016, Viña Cobos elaboró por separado Cobos Marchiori Vineyard Malbec y Cobos Chañares Vineyard Malbec. La comparación reveló dos perfiles: Marchiori aportaba volumen y sedosidad; Chañares, estructura, tensión y carácter de montaña.

La cuarta etapa comenzó en 2017. La bodega volvió a una única etiqueta Cobos Malbec, pensada como el mejor vino posible de cada vendimia. Aquel año utilizó solo Chañares. Desde 2018 combinó Chañares y Marchiori; en 2020, Hobbs Estate, plantado en 2012 alrededor de la bodega, reemplazó al viñedo fundacional. El equipo ganó control sobre la materia prima y profundizó el trabajo por bloques e hileras.

Las cosechas 2017 y 2019 obtuvieron 100 puntos de James Suckling; la 2021 recibió 100 de Jeb Dunnuck. En 2022, Cobos Malbec ingresó a La Place de Bordeaux, la red de comercialización y distribución internacional más exclusiva.

Fornasero ingresó como pasante en 2013 y hoy dirige producción y viñedos. Su trayectoria representa una bodega que formó internamente al equipo encargado de continuar con el legado de Hobbs. “Chañares da la columna; los viñedos de Luján, el cuerpo; y en Viña Cobos ponemos el corazón y el alma”, explicó durante la cata.

Cobos Malbec 2023 reúne por primera vez tres viñedos que la bodega considera sus propios “Grand Cru”: 55% Chañares, 42% Hobbs Estate y 3% Zingaretti, en Villa Bastías, Tupungato. La crianza también cambió. Las primeras añadas utilizaron roble francés y americano nuevo; desde 2007, el equipo trabaja solo con roble francés y redujo la madera nueva hasta cerca del 50%.

Quince añadas, un mismo acento

La vertical resumió esa evolución. El 1999 seguía floral, herbal y vibrante. El 2007 mostraba los límites de una madurez llevada al extremo. El 2011 reunía profundidad, taninos finos y equilibrio. Los Marchiori y Chañares 2014 y 2016 permitían leer Agrelo y Los Árboles en paralelo. El 2019 combinaba concentración y precisión; el 2021 confirmaba la solidez del nuevo equipo; el 2023 ofrecía fruta roja, hierbas de montaña y tensión con menos protagonismo de la madera.

Las copas compartían profundidad, textura y elegancia. Viña Cobos consiguió una de las tareas más difíciles del vino: cambiar sin perder identidad.

Hobbs sostiene que Cobos Malbec seguirá cambiando mientras el equipo conserve su filosofía. Su legado excede los puntajes: instaló una forma de trabajar basada en investigar, probar los límites, corregir y regresar al viñedo. Cobos Malbec comenzó como una pregunta sobre la nobleza del Malbec. Veinticinco cosechas después, forma parte de la respuesta.

Autor

  • Alejandro Iglesias

    Es sommelier y un consumado buscador de tesoros. Capaz de degustar cientos de vinos y de recordar del primero al último con la precisión y la agudeza de un entomólogo, conoce como nadie esos rincones del mercado a los que todos quieren llegar. Por eso elige los vinos del Club Bonvivir. Por eso escribe en Vinómanos (plataforma que fundó en 2013) sobre sus hallazgos o bien en importantes medios nacionales como Clase Ejecutiva, o internacionales como Decanter.

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