Llega Eolo Malbec 2019, con toda su energía y delicadeza
Llega Eolo Malbec 2019, con toda su energía y delicadeza. La bodega Trivento presentó esta etiqueta que cosechó 95 puntos por parte de expertos como James Suckling y Tim Atkin. Descubrí acá por qué.
Nace de un viñedo añejo, como también lo es el viento, y quizá por eso lleva el nombre del dios griego. Eolo Malbec 2019 llega a todos, nacido de vides centenarias de la Bodega Trivento y abrigado durante tres años en barricas de roble francés.
Si Eolo era la divinidad que tenía guardados a los vientos en un odre de cuero y los liberaba cuando lo consideraba necesario, ahora es Trivento la que le da alas a un vino con ese nombre para que llegue lejos.
Eolo Malbec 2019: trabajo y equilibrio
Esta cosecha, que resultó en el Eolo Malbec 2019, es la fina y franca expresión del centenario viñedo de 4 hectáreas sobre la vera norte del río Mendoza, a 983 metros sobre el nivel del mar, que fue destinado especialmente para esta etiqueta. Según Germán Di Césare, director enológico de Trivento y autor de Eolo, “la cosecha 2019 es el esperado desenlace de un año de trabajo que, acompañado por las benevolencias del clima, refleja equilibrio y delicadeza”.
Envasadas en noviembre de 2020, en cada una de las 10.500 botellas de Eolo Malbec 2019 se observa un color rojo violáceo y brillante con reflejos azulados. Expresan una delicada combinación de frutos rojos, como frambuesa y cereza, y notas florales como violetas. De taninos sedosos y fluidos, este Malbec tiene un final largo y lineal.
El crítico de vinos norteamericano James Suckling encontró además naranja picante, menta y especias dulces entre sus notas aromáticas más notorias, y lo coronó con 95 puntos. El mismo puntaje le otorgó Tim Atkin, Master of Wine, tras su reciente visita a la nueva bodega de Trivento en Luján de Cuyo.
Una historia más que centenaria
El viñedo del que nació Eolo fue plantado en 1912. Allí, las antiguas vides de Malbec se irrigan mediante el método ancestral de acequias y surcos con agua del río Mendoza, alimentado por el deshielo de la Cordillera de Los Andes.
Con 5.550 plantas por hectárea, el balance es la característica natural del viñedo que, debido a su antigüedad, tiene un rendimiento promedio de 1,18 kilos por planta.
Basados en estudios geológicos, Di Cesare y el agrónomo Matías Casagrande trazaron un mapa de los perfiles de suelo que describe al centenario viñedo Eolo, que da nombre al vino.
El meticuloso blend de parcelas de Malbec es el fiel representante del terroir de Luján de Cuyo y está compuesto por: 35% de suelo pedregoso calcáreo, 32% de limo arcilloso, 20% con limo arenoso y 13% de suelo mixto.
“El justo balance climático que distinguió al ciclo 2018-2019 imprimió características singulares en el vino”, enfatiza Casagrande. Con un típico invierno seco y frío, seguido de una primavera fresca y algo más húmeda, sin episodios de heladas tardías que pudieran afectar la brotación de las vides, todo se conjugó en favor de Eolo.
El período estival se caracterizó por su frescura, con temperaturas de entre 19 y 36°C. No se registraron grandes tormentas de verano ni granizo, lo que aseguró la salud de las plantas.
El ciclo finalizó con un largo y húmedo otoño de días cálidos y noches frescas, que prolongó la madurez de las uvas y permitió el equilibrio de todos los componentes de la baya de una manera casi perfecta.
Una cuidadosa transformación
La cosecha manual de la uva para el Eolo Malbec 2019 comenzó el 25 de marzo de 2019 y se realizó en siete etapas definidas por el seguimiento preciso de la madurez de las bayas de cada parcela. Al llegar a la bodega, los pequeños racimos y luego los granos se seleccionaron también en forma manual, para recibir una molienda suave con rodillos y así comenzar su lenta transformación en vino.
Una vez finalizadas las etapas de fermentación, el vino se mudó para su próxima fase, la crianza en roble francés durante 18 meses. Di Cesare procuró, durante la crianza, el equilibrado aporte del roble en términos aromáticos y de estructura tánica.
“Buscamos respetar la expresión del viñedo definido por su antigüedad y por los perfiles de la superficie. A su vez, la personalidad del vino es signada por la añada”, explica Di Césare. Y añade: “Eolo tiene las ventajas únicas de su suelo y su viñedo centenario, lo que nos exige tener una delicadeza muy especial. Con el paso de los años profundizamos en la interpretación de este terruño que se ve plasmado en su identidad”.
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