Facundo Maroñas, Francisco Soldi y Elio Contreras llegaron a Mentón sin buscar fotos previas del lugar en internet. El primer impacto no vino de la cocina de Mauro Colagreco: vino del paisaje. Las casas pegadas a la montaña, el Mediterráneo golpeando la costa, la sensación de estar parados frente a algo que no esperaban. Recién ahí levantaron la vista y vieron Mirazur, incrustado en ese cerro como si formara parte del terreno desde siempre.
Ese detalle importa. Los tres cocineros ganaron la 7.ª edición del Prix Baron B – Édition Cuisine con un proyecto construido sobre la pesca artesanal de Chapadmalal, y el premio les regaló algo más grande que una pasantía: la confirmación de que trabajan sobre la misma idea que sostiene a uno de los restaurantes más influyentes del planeta.
Dentro de la cocina de Mirazur
Una vez adentro, la escala del equipo y la precisión de cada estación los sorprendió. Fuegos, equipamiento, organización milimétrica: la maquinaria de una cocina tres estrellas funciona distinto a cualquier otra cosa que hayan visto. Pero lo que terminó de convencerlos no fue la tecnología. Fue el trato con el producto.
Colagreco construyó Mirazur sobre el territorio que rodea al restaurante: su propia huerta, los pescadores locales, las estaciones del año marcando el menú. Facundo Maroñas lo resumió así: ver cómo trabajan el pescado en esa cocina les dio confianza en el camino que ya venían recorriendo desde la costa bonaerense.
Francisco Soldi fue más allá. El conocimiento acumulado durante años sobre un territorio termina apareciendo en el plato, y eso es exactamente lo que Proyecto Pescado quiere lograr con el mar argentino: mostrar a los pescadores, mostrar el producto, mostrar el valor de algo que en Argentina todavía se subestima frente a la carne.

Lo que un premio puede cambiar
El paso por Mirazur no fue solo técnico. Elio Contreras habla de un antes y un después en la visibilidad del proyecto. Colegas que antes no los conocían empezaron a acercarse, restaurantes empezaron a preguntar por su trabajo, la conversación sobre el pescado argentino ganó un espacio que antes no tenía. El premio funcionó como plataforma, no solo como trofeo.
Por eso los tres coinciden en un mensaje directo para los cocineros que están dudando si presentarse a la nueva edición: hay que animarse a llevar la bandera del propio territorio. Argentina tiene una diversidad gastronómica que rara vez se muestra afuera, y este certamen abre esa puerta.
Cómo inscribirse antes del 20 de julio
La 8.ª edición del Prix Baron B – Édition Cuisine recibe postulaciones hasta el 20 de julio en baron-b.com.ar/inscripciones-2026. El proceso pide un proyecto gastronómico integral, un formulario y un video de entre 2 y 5 minutos que cuente esa propuesta. También hay que presentar un plato representativo, sin proteína obligatoria, maridado con alguna de las tres variedades de Baron B: Extra Brut, Brut Nature o Brut Rosé.
El jurado de esta edición reúne a Mauro Colagreco, Gonzalo Aramburu, Gabriel Oggero y Dolli Irigoyen. El ganador se lleva el corcho bañado en oro tallado por Juan Carlos Pallarols, la pasantía en Mirazur y tres millones de pesos. Los otros dos finalistas reciben corcho de plata y un millón y medio de pesos cada uno. La final se define el 27 de agosto en el Faena Art Center.
Siete ediciones ya trazaron un mapa federal de la cocina argentina: Corrientes, Córdoba, Tilcara, Ushuaia, Bariloche, Misiones y ahora la costa de Chapadmalal. Cada proyecto ganador puso un territorio distinto sobre la mesa.
¡Quedan pocos días para sumar el tuyo!
