Detrás del omnipresente Malbec, la Bonarda pisa fuerte en el ranking de vinos argentinos. Es la que secunda a la cepa emblemática nacional en superficie cultivada y por primera vez en el país se celebra la Semana del Bonarda, a partir de ayer, para honrar su larga historia y su presente prometedor.

Organizada por Fondo Vitivinícola Mendoza con el apoyo de la Municipalidad de San Martín y el Plan Bonarda, se despliega una agenda de actividades en esa provincia cuyana, Salta y Buenos Aires, algunas de ellas replicadas online.

A modo de muestra de los encuentros virtuales, dos copas de ejemplo: hoy a las 19 desde el Museo de la vid y el vino de Cafayate, Salta, habrá una transmisión en vivo por Instagram acerca de “Bonarda de altura”, y el jueves a la misma hora y a través de la misma cuenta (@cafayatemuseodelavidyelvino) otra acerca de “Maridajes con Bonarda de altura”. 

Semana del bonarda

Semana del Bonarda

La Bonarda es una cepa querida por los productores y muy consumida por los bebedores, aunque no siempre sepan que la están bebiendo. 

Usada para vinos genéricos y de volumen, principalmente, pero también para varietales aunque en menor medida, la Bonarda sostiene su sólido lugar de segunda en el mercado con base a algunas cifras que le dan vida. 

En Argentina hay 18.153 hectáreas plantadas con Bonarda, de las que 83,5% están en Mendoza, especialmente en los departamentos del Este –como San Martín, corazón de su cultivo– y las zonas bajas.

Ese volumen se completa con un 12,2% en San Juan, 3,3% en La Rioja y el resto repartido en puchos liderados por Catamarca, con 112 hectáreas. 

La Patagonia tiene unas 15 hectáreas testimoniales: 12 en Río Negro y 3 en Neuquén, según información del Observatorio Vitivinícola.

La razón para su expansión en Mendoza y San Juan hay que buscarla en su ciclo largo –y al mismo tiempo es lo que explica que no abunde en otras zonas más frías– que le permite madurar en plenitud. 

Esa condición le garantiza buen color, perfil frutal en la gama de la frambuesa y taninos suaves. Si además está elaborada en un plan más jovial, despunta una boca ligera y llena de sabor.

Semana del bonarda

Bonarda Argentina

Durante el siglo XX la Bonarda fue un misterio. Tenía el nombre de un puñado de variedades piamontesas, pero no sus características. Al mismo tiempo, no cuadraba con otras uvas conocidas en el país. 

Así y todo, las bondades para dar vinos cordiales hicieron que se multiplicara hasta ser la segunda más plantada.

En 2009, sin embargo, y con análisis de ADN, se determinó que la variedad conocida como Bonarda en el país no era pariente de las italianas –como se sospechaba– sino una uva típica de la Savoia, Francia, más bien ignota, conocida como Charbono. 

Puestos a defender un nombre largamente usado a nivel nacional, se aceptó como sinónimo de Charbono a la Bonarda Argentina. 

En la práctica, todos la siguen llamando Bonarda, aunque algunos productores emplean tanto Charbono como Bonarda Argentina en sus etiquetas.

¿Cuáles probar?

A la fecha, la Bonarda ofrece un buen número de botellas aunque no todas con distribución nacional. En 2011, sin embargo, representaba el 11% de los vinos con mención varietal, mientras que hoy se ha ajustado al 8%. 

Razonable: el Malbec ha avanzado y, al mismo tiempo, la Bonarda cambió de aspiraciones. 

Hace una década se habla de la capacidad de la variedad para ofrecer vinos de alta gama –apalancada en algunos casos de éxito, como Nieto Senetiner Edición Limitada, que había trazado un camino desde 2002–, pero el tiempo terminó llevándola a dos estilos que le quedan muy cómodos: tintos de cuerpo y sabor fruta negra y madura; tintos ligeros y de expresión jovial, con fruta bien fresca. 

El primer grupo es el dominante. Y entre ellos conviene apuntarse con las etiquetas que te mostramos y te describimos acá.

No son los únicos. De hecho, hay un enorme grupo de Bonarda con distribución acotada a Mendoza y San Juan que será celebrado esta semana. 

Si nunca le prestaste atención a esta variedad, ya te dimos argumentos para descubrirla y disfrutar de la Semana del Bonarda.

Es periodista y enólogo y escribe como cata: busca curiosidades, experimenta en formatos y tiene una pluma capaz de desentrañar el secreto áspero del tanino o de evocar el sabor perdido de unas granadas en la infancia. Lleva más de quince años en esto. Lo leen en Vinómanos (plataforma que fundó en 2013) o bien en importantes medios nacionales, como La Nación Revista, La Mañana de Neuquén, Playboy y JOY, entre otros.