Rosell Boher Lodge se encuentra en Alto Agrelo, una de las mejores zonas productivas de Mendoza, y rodeado de unas 40 hectáreas de viñedos propios. Cuenta hoy con un Guest-house de 3 habitaciones, y 11 Casas de Viñas (8 recientemente inauguradas con sus propias cavas subterráneas), hogar, jacuzzi y fogón individual en cada terraza.

Para este verano, propone nuevas alternativas para disfrutar en pareja, amigos o familia, ya que en Rosell Boher Lodge, los niños son bienvenidos, por lo que la familia completa puede disfrutar de una experiencia placentera al pie del Cordón del Plata, con diversas actividades entre las que se destacan los nuevos circuitos para trekking, running, bicicletas o cabalgatas (con reserva previa). Así como también pueden reponer energías solicitando un masaje.

La propuesta para parejas incluye 4 noches de alojamiento con desayuno, Copa de bienvenida, 1 cena de tres pasos con vino incluido, cabalgata por los viñedos y 1 degustación de espumosos en nuestra Cava. El costo por persona es de $35.000 en base doble.

Y para las familias, se suma además una actividad llamada Enólogo Junior, en la que los padres podrán compartir con sus hijos la creación de un vino propio, y mientras los mayores definen el blend, los más chicos diseñan la etiqueta. El costo es de $37.000 en base cuádruple (menores de 14 años sin costo).

Además, el restaurante, ganador del premio al Mejor restaurante de bodega del mundo, ofrece menúes especiales que cambian día a día, para maridar con vinos y espumosos de nuestra bodega. Los desayunos pueden tomarse en el Guest House o disfrutarlos en la intimidad de la habitación. Y para los que quieran hacer su propio asado, el equipo del Lodge, facilita absolutamente todo para concretarlo; desde la leña y el carbón, hasta los productos que el huésped desee.

En la exclusiva Cava subterránea con capacidad para más de 25.000 botellas, única en emprendimientos de estas características, ofrece a  huéspedes y público en general, disfrutar de una experiencia plena del mundo del vino, con degustaciones y distintas actividades.

Allí encontrarán más que un wine bar, una propuesta no sólo de productos de la bodega o de la zona, sino un recorrido por los mejores exponentes de cada terruño productor de vinos de nuestro país, permitiendo a los visitantes, realizar un viaje sensorial por toda la Argentina; incluso en horarios en que la mayoría de las bodegas ya están cerradas.