El hombre es, por naturaleza, una criatura de instintos, y la sed se ubica al tope de sus necesidades innatas. Sin embargo, es la forma de saciar la sed lo que indica la verdadera personalidad de cada uno. La curiosa historia del Jägermeister.

Hay historias de almas estoicas conocidas por resistir durante largo tiempo bebiendo sólo agua, pero con el avance de la civilización la gente prefiere tener otras opciones…

Hoy existen más formas que nunca para apagar la gran sed que ruge en nuestras almas. Quizás como resultado de la eficiencia computarizada y el vértigo de nuestra sociedad moderna, la gente opta cada vez más por los shots (literalmente “disparos”), ideales para animarse y agregar el toque de acción a una salida nocturna.

Los shots son tragos pequeños, veloces y potentes, pequeños comandos de alta precisión y eficacia. Y uno de los más recientes y populares reclutas en este campo es el Jägermeister, un licor herbal de oscuro color negro-rojizo creado en Alemania hacia 1878.

Su etiqueta muestra la cabeza de un ciervo con una cruz porque –según la infaltable leyenda– en el siglo XVII existió en Alemania un joven llamado Hubertus, un verdadero bon vivant de la época que amaba los placeres, particularmente el de la caza. Al perder a su esposa (la princesa Floribana, gran nombre para una princesa) abandonó la vida de la corte para irse a cazar solo al bosque. Allí vio un magnífico ciervo con la mencionada cruz flotando entre sus cuernos y oyó una voz que lo instaba a abandonar su vida disipada. La visión lo cambió para siempre: renunció a su título nobiliario y abandonó todas sus posesiones materiales, justo antes de fundar varios monasterios y convertirse en el Santo Patrono De Los Cazadores.

Desde entonces, la imagen del ciervo con la cruz está en la divisa de honor de los Maestros Cazadores (Jägermeister, en alemán). De hecho la tapa y el logo en la etiqueta de la botella reproducen esta imagen, junto a una frase que dice “Esta es la divisa de honor del cazador, que protege y lleva como escudo al practicar la honorable profesión de la caza, la cual honra también al Creador y sus creaciones”. El término Jägermeister, en cuyo homenaje se bautizó el licor, se aplica a quienes han ganado el respeto de su pares y sus conciudadanos.

Como muchos licores, al Jägermeister originalmente se lo paladeaba con la excusa de sus propiedades digestivas y medicinales. La receta de esta bebida –secreta y muy custodiada– consta de 56 hierbas, frutas y especias: orozuz, naranja, azafrán, nuez moscada, menta, anís, páprika y otros 49 elementos, cuatro de los cuales son secretos y conocidos sólo por tres personas en todo el mundo.

Al preparar la bebida, los ingredientes sólidos se muelen y se mezclan con agua durante cinco semanas; luego, el extracto obtenido se combina con azúcar y alcohol y se añeja un año en barriles de roble tras el cual se comprueba, se filtra, se comprueba y finalmente se envasa en su clásica botella verde.

El resultado es un licor cautivante, robusto e intenso (con 35 % de alcohol), que para muchos tiene un curioso regusto medicinal: una suerte de mezcla dulzona entre orozuz, malta y jarabe para la tos… El método para beberlo es sencillo: solo y frío. También puede mezclarse con bebidas e ingredientes varios para hacer cocktails inolvidables.

Este particular sabor triunfó desde su lanzamiento comercial en 1935, cuando Curt Mast comenzó a producirlo en la ciudad de Wolfenbüttel (vecina a Hannover y Berlín, rodeada de bosques y frecuentada por cazadores) y comenzó a exportarse en 1974, reuniendo de a poco una legión internacional de seguidores.

Hoy la botella cuadrada y verde oscura con la etiqueta blanca y naranja puede descubrirse en las estanterías de los mejores bares, o –más probablemente– al fondo de las heladeras.

Este licor se ha convertido en uno de los tres más vendidos en los EE.UU. (más de medio millón de cajas por año) y sigue aumentando su popularidad; cabe destacar que el marketing y la publicidad del Jägermeister siempre fue anticonvencional; antes que avisos clásicos en revistas, radio o afiches, se apunta directamente al consumidor en el bar.

El gurú que ideó esta campaña se llama Sidney Frank, un hombre de 70 años que gasta más de $ 6 millones anuales en acciones de marketing on-site. Entre las más notables, se encuentran las Jägerettes, atractivas modelos vestidas con bodys negros que recorren los bares del país armadas de un poderoso arsenal de parafernalia Jäger, pero la música es la que juega un papel clave, atrayendo por este medio miles de fans al sabor del licor.

Desde 1994, la marca se precia de auspiciar activamente a más de cien bandas de rock alternativo de EE.UU. e incluso festivales itinerantes, como el OzzFest de Ozzy Osbourne o su propia versión, el Jägermeister Music Tour (ver www.jagermeister.com), que en su edición 2019 incluyó bandas de heavy metal como Slayer, Killswitch Engage y Mastodon. Incluso esta bebida ha inspirado canciones entre muchas bandas y artistas como Beck (“Jägermeister Pie”) o Die Toten Hosen (“Zehn Kleine Jägermeister”), que la mencionan y/u homenajean.

Hoy, el Jägermeister es particularmente exitoso entre los más jóvenes. Su receta secreta, sabor único y marketing no tradicional, además de variantes como su versión Premium llamada Manifest, el Scharf (más “picante”, gracias a su adición de jengibre) o el Spiced (con canela y vainilla) parecen gustar particularmente tanto al público joven como a los bebedores más experimentados.

En nuestro país sólo se encuentra en bares y licorerías top (y en alguno que otro supermercado, bueno), pero como dice una vieja canción de Motörhead, “The chase is better than the catch”. La caza es mejor que la captura… algo con lo que hasta San Huberto estaría de acuerdo.

JÄGERCOCKTAILS

Bob Dylan
  • 12 oz de Schweppes citrus
  • 4 oz de Jägermeister
  • 16 oz de hielo

Combiná los ingredientes en una licuadora y licúe hasta que quede parejo (Ojo: puede hacer mucha espuma y desbordarse). Serví en vaso highball.

Jäger Tonic
  • 4 cl. de Jägermeister
  • Agua tónica

Serví el JM en vaso highball con 3 cubitos de hielo. Completá con agua tónica y adorná con una rodaja de naranja.

Jägermonster
  • 1 oz. de Jägermeister
  • 1 chorrito de granadina
  • 5 oz. de jugo de naranja

Vertí el JM sobre hielo en vaso highball u old-fashioned. Agregá la granadina, el jugo y servilo de inmediato.

Javameister
  • 1 oz. de Jägermeister
  • 8 oz. de café espresso
  • Crema batida

Agregá el JM a una taza de espresso caliente y cubrí con crema batida.

 

Frank Blumetti
Periodista desde 1984, su afición/pasión por las artes lo llevó primero a escribir sobre rock en revistas como Cerdos & Peces o Madhouse y años más tarde sobre gastronomía en RSVP, La Nación Revista, Página/12, JOY, El Conocedor y otros medios. Desde 2019 está en Vinómanos, con las mismas ganas de experimentar, descubrir e informar, tan vivas como su espíritu punk.