Hay gente a la que regalarle en navidad es de lo más sencillo: una pilcha, un libro o un gadget tecnológico alcanza para quedar bien. Pero hay otras que no son fáciles de conmover, bien sea porque tiene hobbies muy caros o porque ya tienen cubiertas todas las necesidades. Es ahí cuando un listado de buenas ideas hace falta. Regalar vinos (y su mundo) ofrece una cantera inagotable de soluciones posibles. Así es que tomá nota y salí del apuro.

Cuando la pilcha falla. A tu pareja le encanta la ropa pero regalarle una pilcha es un perno: o no es el color que quiere esta temporada o bien el corte no le calza como guante y ni qué hablar si el talle llega a ser el equivocado. Puede arder Troya (y ciudades aledañas). Para evitar ese mal momento en el que abierto el regalo el fantasma de la decepción aparece en a su cara, lo mejor es olvidarte de la ropa y probar un plan alternativo con unas buenas botellas. Con una tarjeta que diga “para que también compartamos ricos momentos”, zanjás el asunto con altura. Regalar vinos como estos, en caso de novios, estos en caso de novias, es la solución.

Leer para comer y beber. Los libros nunca son malos regalos. Por el contrario, un libro sobre la comida o el vino siempre son bienvenidos. Y este año hay un par de novedades al respecto. En comida, La torta perfecta ($490), del genial Osvaldo Gross, es el regalo ideal para un paladar dulcero. La Guía Austral Spectator de Pescados y Mariscos Argentinos ($425), en cambio, es perfecto para alguien que le guste con locura la pesca o la cocina de mar. Mientras que el flamante Reporte Vino Argentino 2017 ($320), con listados y sugerencias, es otro obsequio para un wine nerd. ¿Más? Hoy se presenta Pura pasta ($499), de Donato Desantis, un libro hermoso sobre las mil y una formas de la pasta. Ya en plan me pongo en gastos, Tegui ($990), el recetario completo del afamado restaurante.

Al mejor cliente. El año venía en picada, con un 20% abajo en las expectativas de venta en casi todos los rubros. Y de pronto, milagrosamente, aquel cliente que todos los años compraba lo justo te envía un mail con un pedido salvador. Es como una tabla en mitad del naufragio. Sabés que se merece algo más que la factura y el remito pero no lo conocés tanto para saber qué le gusta. Regalar vinos vuelve a ser una solución. Con una caja de alguno de estos quedás como un rey, devolviendo la gentileza. Fijate bien, que algunos incluso los mandan a domicilio desde la tienda de Bonvivir.

Pimienta, oliva extra virgen y otras delicias. A todo el mundo le gusta comer bien, aunque no a todos cocinar. Pero por si acaso, una buena pimienta con molino, una latita de azafrán, una buena mostaza son regalos en sí mismos. Para conseguir esos detalles, lo ideal es pasar por una casa de delicatessen, como Puntocuc. Ahora bien, en un plan más sencillo, una buena botella de aceite de oliva extra virgen también es un lindo obsequio. Oliovita acaba de sacar a la venta una edición limitada de aceites llamada Aprile ($360), con dos blends: El Aroma del desierto y La Intensidad de la noche. Más: el pack de Las Antiguas ($320) que sacó Familia Zuccardi.

Regalar Vinos
Suegros y otros familiares inesperados. Este año la cena de navidad es en tu casa. Y como con en esas viejas encomiendas que llegaban sin aviso, resulta que viene un primo que vive en la otra punta del país. O bien tus suegros, que se quedaron fuera de la cena por una riña en la familia política. La cosa es que tenés que poner bajo el arbolito un par de regalos más. Para esos momentos no hay nada mejor que tener algunas botellas en casa pare regalar vinos, por si las dudas. Chusmeá acá los vinos perfectos para este tipo de ocasión.

Sacacorchos, cortagotas y otras delicatessen. Cuando éramos niños las señoras siempre tenían un cajón con golosinas. Ahora que somos grandes, esas mismas golosinas pueden estar, es verdad, pero también se puede tener un cajón en la oficina o en casa, donde tener un puñado de pequeñeces para obsequiar. En materia de vinos, lo mejor es tener sacacorchos, identificadores de copas, tapones y cortagotas. Al sacacorcho lo comprás por unidad y en estuchecitos de cartón en cualquier regalería. Identificadores y tapones, de formas cancheras, acá ($249). El cortagotas, en cambio, viene en pack de 5 ($40) o de 100 ($390) y, si sos muy precavido, los hacés grabar con tu logo o un simple “felicidades”, así por las dudas tira hasta 2018. Por poca guita resolvés cualquier apuro.

El experto que todos conocemos. Desde hace dos años, compra vinos de forma compulsiva, hizo cursos de cata y si lo invitás a una cena un jueves o un viernes cualquiera tiene cata en casa de algún amigo o bien en distintas vinotecas. Está claro que un vino sería el mejor obsequio, pero ¿cómo no caer en lugares obvios si para uno la góndola es un apilamiento de botellas entre iguales y muy parecidas? Revisá este listado de joyitas para regalar vinos a un experto y elegí el que sea más acorde a tu presupuesto.

Wine froz, chaqueta enfriadora y otras chuchurías por el estilo. Lo típico en las casas es que nadie tenga una frapera. Y lo típico, también, es que si hay jardín o pileta, el vino termine en un balde, literalmente. Para evitar el momento palangana, lo mejor es comprar y regalar unas bolsitas Wine froz, que son fraperas plegables para una sola botella, o las otras llamadas Ice Cube, más vistosas. Acá las podés comprar por pack de tres ($267). Otra buena, es un cobertor de neoprene o bien, uno que viene con gel, de forma que puesto en el freezer tenés siempre un cobertor frío para las botellas. Claro, es para alguien que le gusta el vino. Lo mismo que un decantador, un obsequio tan lindo, que es casi irresistible. Pero si ya lo tienen, lo mejor y más glorioso regalo de observador, es una esponja lava decantadores. El buen bebedor lo agradecerá.

Está claro que hay más cosas para regalar en materia de vinos: hay viajes, hay cenas, hay clubes de vinos. Ahora bien, cada uno tiene su mundo. Y vos, ¿qué regalarías, nos contás?