La primera vez, todos los tintos huelen a vino y sanseacabó. La segunda, y tercera vez que uno olisquea una copa, sin embargo, la cosa cambia: como un milagro para el recién iniciado aparecen los matices. Y con ellos las diferencias, que al principio son gruesas y luego se afinan con la experiencia.

Si estás en ese trance entre descubrir y dudar, estás en el momento justo para lanzarte a la copa a buscar los aromas que distinguen a un Cabernet Sauvignon argentino. ¿Por qué? Porque los ejemplares de Cabernet locales son tímidos en expresión pero muy claros en sus aromas. Suponen, por eso mismo, un desafío ideal para agnósticos de los aromas.

Para un listado de Cabernet que valgan la pena, seguí este link.

Frío vs. caliente
El Cabernet Sauvignon es una variedad muy sensible a los cambios de temperatura en el viñedo. Así, los que proviene de zonas soleadas y cálidas durante el día, ofrecen un perfil muy claro en el que las pirazinas, aromas que recuerdan al pimiento y las hojas molidas, son evidentes. Los que provienen de zonas frías, en cambio, tienden a mostrarlas mucho menos. Y la razón está en que estos últimos son de una madurez muy lenta y equilibrada, por lo que se los puede esperar en la planta, mientras que los primeros tienden a ser cortados algo verdes para que no pierdan todos los otros aromas quemados bajo el sol y las temperaturas.
Entre estos últimos, también, suele abundar el morrón asado como descriptor, en particular en los que provienen de los Valles Calchaquíes. Algo que es fácil de identificar si uno alguna vez los probó.

Frutas que sí
En materia de frutas, los Cabernet son el ABC de lo que se describe como cassis: una diminuta y mentolada fruta del bosque que es deliciosa en aromas. Si nunca probaste cassis, lo más fácil para arrimar la paleta aromática son las frutas rojas en general, entre cerezas y guindas. Para distinguirlas te damos un truco: incliná la copa hasta dejarla casi horizontal (sin derramar vino, claro) y olé la parte inferior del anillo de la copa. Ahí las percibirás de forma clara.

¿Por qué algunos vinos huelen a frutas y otros no?

Especias también
El Cabernet en general tiene un trazo de pimienta que a veces está más pronunciado. Para pescarlo, lo ideal es oler el centro de la copa con suavidad: evitando una aspiración profunda. Así se percibe un aroma que recuerda a la pimienta negra, en casi todos los Cabs del mercado. No es un perfume chillón, pero sí uno que funciona como un resaltador para todos los demás.
Además puede haber algo de canela y vainilla, producto de la crianza. Y algo de clavo de olor, que suele ser realmente evidente cuando está.

Intensidad media
Hay vinos que son muy expresivos como el Torrontés, que parece que siempre está excitado aromáticamente hablando. Y otros, que son modoso, como el Cabernet Sauvignon, al que parece que le hubieran bajado el volumen a la hora de los aromas. Estos últimos son los más interesantes porque resultan cambiantes: con cada minuto en la copa se despliegan sus múltiples capas de baja intensidad. Y el Cabernet Sauvignon argentino es exactamente así. Mejor es demorarlo y estudiarlo con paciencia: siempre tendrá algo para decir.

Qué cosas hay que tener en cuenta en la boca del vino para saber si es bueno.

Joaquín Hidalgo