La cocina china es inmensa. Sin embargo, durante años en Argentina quedó resumida a un puñado de platos repetidos hasta el cansancio: chow fan, arrolladitos primavera y poco más. En ese escenario, GĀO Restó apareció para correr el velo y mostrar otra cosa: una cocina atravesada por regiones, memorias familiares, historias milenarias y sabores que van mucho más allá.
Ahora, después de consolidarse en Belgrano, Karina Gao abrió una segunda sede en Recoleta que mantiene intacto el espíritu del proyecto original: acercar la auténtica cocina china al público porteño desde un lugar cálido, relajado y sin solemnidad.
Ubicado en Presidente Roberto M. Ortiz 1815, el restaurante tiene capacidad para 150 cubiertos distribuidos entre grandes mesas compartidas, sillones alargados, una terraza sobre la calle y un primer piso con mesas redondas giratorias, pensadas para replicar la dinámica tradicional de la comida china, donde los platos circulan y se comparten entre todos.
La estética acompaña esa idea con una identidad visual marcada por los tonos rojos y celestes, empapelados gráficos y un gran león de neón en la entrada que ya funciona como sello del lugar. Entrar es también contagiarse de ese mood alegre.

Qué comer en GĀO Restó
La carta —diseñada por la propia Gao— está organizada entre entradas, proteínas, vegetales, hidratos y postres, y propone un recorrido por distintas regiones chinas a través de recetas tradicionales e ingredientes importados.
Hay platos al vapor típicos de Guangdong, preparaciones picantes de Sichuan, especialidades del norte chino y recetas con influencia taiwanesa, además de platos familiares que forman parte de la historia personal de Gao.
Entre los destacados aparecen los raviolitos chinos con crocante dorado, los baos, el pollo a los tres aromas, los fideos con salsa de maní y el helado chino para compartir.
“La idea siempre fue mostrar la auténtica comida china”, cuenta Gao. “Si bien los platos los elegí teniendo en cuenta las preferencias del paladar argentino, todos los sabores y las recetas se mantuvieron tal cual”, agrega.
A partir de esa lógica, la cocinera armó una carta que funciona como un mapa gastronómico de distintas regiones del país.
“Elegí lo mejor de cada región. Hay platos de la costa, de Guangdong, que se especializa en todo lo que es al vapor y en sabores más suaves: las albóndigas perladas, el wantón frito y el fideo mung con langostinos. De Sichuan tenemos los platos picantes emblemáticos: el mapo tofu, el cerdo agripicante y el pollo Gongbao. Del norte de China llegan el cerdo a la salsa imperial, el cerdo agridulce tradicional, los raviolitos y el fideo estofado. Y del sur, con influencia de Taiwán, los baos y el pollo a los tres aromas”, detalla.
Dentro de ese recorrido también aparecen platos ligados a su historia familiar, como las baby ribs heredadas de la receta de su madre y su abuela, o el Bànmiàn con salsa de maní y aceite de cebolla, que la conecta con su infancia.

Platos y cuentos chinos
Entre los platos más representativos de la carta aparecen dos clásicos atravesados por la historia china. El Gōngbǎo jīdīng, uno de los grandes emblemas de Sichuan, mantiene la receta tradicional con pasta de ají fermentado, pimienta de Sichuan y chiles secos importados desde China.
“El nombre viene del señor Ding Baozhen, un funcionario de alto rango durante la Dinastía Qing y gobernador de Sichuan. Su título honorífico era ‘Gōngbǎo’, que significa algo así como ‘protector imperial’”, explica Gao.
Y sigue: “Se dice que era fanático de un plato de pollo salteado con maní, chiles secos, pimienta de Sichuan, salsa de soja, vinagre y azúcar. El plato se volvió tan popular que la gente empezó a llamarlo ‘el pollo del Gongbao’”.
Algo similar sucede con el Sān bēijī, o pollo a los tres aromas, hoy muy asociado a Taiwán pero con raíces mucho más antiguas.
“Cuenta la leyenda que un leal funcionario llamado Wen Tianxiang fue capturado por sus enemigos. Mientras estaba prisionero, una mujer humilde quiso prepararle algo especial con lo poco que tenía: salsa de soja, vino de arroz y aceite de sésamo”, relata Gao. “Cocinó el pollo entero lentamente en esa mezcla, y el resultado fue tan sabroso que el plato quedó en la historia”.
Para Gao, uno de los grandes desafíos es lograr que esa diversidad resulte cercana para un público que recién empieza a descubrir esta cocina.
“Tratamos de elegir platos que sean amigables para alguien que recién está conociendo la comida china”, explica. “Siempre digo: es como el argentino que vive en Francia y quiere hacer comida argentina. No va a arrancar con un guiso de mondongo, pero sí con empanadas o milanesa con puré. ¿Eso lo hace menos argentino? Para nada”.
Esa misma lógica atraviesa también la experiencia en el salón. Después de un año de funcionamiento, el equipo incluso empezó a numerar los platos del 1 al 10 según el nivel de familiaridad para el paladar local. “Es nuestra forma de acompañar al que recién se anima a explorar”, dice Gao.

De postres y fortunas
Los postres continúan la misma línea lúdica y compartida que atraviesa toda la experiencia. Entre los destacados aparece el Shíjǐn pàobīng, el tradicional helado chino pensado para compartir, junto con opciones como el tiramisú de matcha, la crème brûlée de sésamo, las clásicas bolsitas con galletitas de la fortuna rellenas y una pavlova con cremoso de lychee y chocolate blanco.
La propuesta de bebidas incluye limonadas, diferentes variedades de té, café de especialidad y alternativas sin alcohol. Además, cada mesa suma una cuota interactiva con individuales que incorporan juegos, dibujos y pequeñas introducciones al idioma chino, pensadas tanto para chicos como para adultos.

Sobre Karina Gao
Karina Gao (nacida en China, 1984) es una destacada cocinera, emprendedora e influencer gastronómica argentina, creadora de la comunidad @MonPetitGlouton. Licenciada en Economía Empresarial con un Máster en Francia, se hizo famosa por sus recetas fáciles y rápidas.
GPS
GĀO Restó
Direcciones: Cazadores 1911, Belgrano; Presidente Roberto M. Ortiz 1815, Recoleta. Instagram: @gaoresto
De lunes a viernes al mediodía, el restaurante ofrece también un menú ejecutivo que incluye dips de cortesía —como maní picante, encurtidos y crocante de langostinos—, un poke bowl a elección, agua y postre o café.
A la experiencia en salón se suman opciones de take away todos los días y servicio de delivery a través de Rappi.
