ADA Recoleta restaurante

ADA Recoleta: a ritmo urbano y gourmet, desde el desayuno hasta la cena

“All day porteño” con cocina estacional y casera al mando de Constanza Cerezo Pawlak —reconocida por la Guía Michelin en Mendoza— y carta de vinos boutique curada por la sommelier María Miel Griguoli, un nuevo restaurante se suma al circuito del barrio chic de Buenos Aires.

Gastronomía, Restaurantes

Gastronomía

ADA se define como un “all day porteño”, un restaurante, deli y cafetería, abierto de la mañana a la noche, que rinde homenaje a los sabores clásicos de la cocina porteña con técnica, estacionalidad y un compromiso con la elaboración artesanal. La idea nació del productor musical y gestor cultural Ezequiel “Pocho” Álvarez, que después de años de giras con Perotá Chingó, encontró en la alimentación un nuevo acto de amor.

“Me importaba mucho qué se comía en las giras. Cuando comían bien, los músicos y técnicos rendían más y se agotaban menos”, cuenta.

Así, primero nació ADA Café en Once, y ahora acaba de abrir un nuevo local en Recoleta —dentro del hotel Vilon, pero con entrada independiente— que retoma ese espíritu original, con una propuesta más amplia.

“Once es una cafetería que da de comer. Recoleta es un restaurante con cafetería”, resume Pocho.

ADA se define como un “all day porteño”.

ADA: la cocina, en manos expertas

Los platos están a cargo de Constanza Cerezo Pawlak, una chef con recorrido sólido y sensibilidad fina: fue reconocida por la Guía Michelin por su trabajo en Quimera Restaurante (Mendoza), y también pasó por cocinas como Tegui, Anafe, Aramburu Bis, Julia y Ruda.

“Trabajamos con productos de estación y proveedores locales. Es comida de verdad, pensada para gente que está trabajando, pero por la noche la propuesta se eleva para acompañar el brillo que está recuperando Recoleta”, dice.

Cada vez que trae un plato a la mesa, Constanza se toma su tiempo y explica –a quien esté interesado, claro- cada paso del proceso de elaboración de un plato.

Clásicos con vueltita gourmet

En ADA conviven sabores de acá y del mundo, con técnica y sabor. Todo se hace en el local: fermentos, conservas, panificados, dulces. La cocina está a la vista, enmarcada por un mostrador que invita a espiar el trabajo del equipo. Las materias primas vienen de productores que priorizan lo artesanal y responsable, como José Juarroz, Las Dinas, El Abascay, Toro Azul y Corte Charcutería.

La carta está dividida en Aperitivos, Principales y Acompañamientos. Los aperitivos son muy ricos, están muy bien elaborados y proponen una experiencia más sofisticada. En cambio, los platos principales tienen ese guiño a la cocina porteña clásica de toda la vida, con una vueltita gourmet.

Entre los primeros, probamos el tartar de trucha, con emulsión de yema curada, topinambour paillé, hojas de mostaza. Otro rico: gírgolas fritas con salsa tártara, crocantes y equilibradas en sabores terrosos y acidez. 

Los platos están a cargo de Constanza Cerezo Pawlak.

Un pollo frito con ensalada Caesar está entre las entradas, aunque bien podría formar parte del menú de principales (por tamaño y porque es un plato contundente). Muy rico. 

Entre los principales se destacan la milanesa de lomo con diferentes guarniciones (no faltan los fideos, el puré, las fritas triple cocción, la ensalada y para fans, spaghetti Alfredo). La pesca (en mi caso fue lisa, a punto y con la piel bien crocante) sale con crema de cajú, alcaparras y coliflores de colores, una delicia. 

La Burger ADA (doble carne, doble cheddar, pan artesanal y papas fritas crocantes) es una de las estrellitas del menú, junto con las pastas caseras, como los cavatelli con pesto, crucíferas y ricota alimonada, o con ragout y ricota alimonada.  

“Soy fan de las hamburguesas y esta es la primera que desarrollé profesionalmente. Busqué que sea sabrosa pero liviana, para seguir el día sin bajar la marcha”, dice Constanza sobre su creación, que ya se ganó el corazón del público.

La Burger ADA.

Desayuno, almuerzo y merienda

Desde temprano hay medialunas, rolls de chocolate, alfajores de frambuesa o chocoliva, galletitas, pepas y opciones sin TACC, todo acompañado por café de especialidad de Puerto Blest o versiones más clásicas como el pocillo, cortado o carajillo al estilo español.

Al mediodía, el menú del día rota con platos como Bowl macrobiótico (arroz yamaní, vegetales, proteína vegetal y pickles); ojo de bife con papas en triple cocción, pollo al limón con salsa de verdeo y vino blanco, y sándwich de pastrón con alioli de mostaza y pickles caseros, entre otros.

De postre, el flan con caramelo de oporto y naranja, especial para golosos.

Alfajores, ideal para la merienda.

Cuando cae el sol: vinos, cócteles y buena cocina

De noche se suman platos más sofisticados, y nuevas opciones para picar y compartir. La carta de vinos curada por Griguoli incluye etiquetas de bodegas boutique de todo el país. También hay kombuchas, sodas naturales, tés con almíbares caseros y una barra con coctelería propia.

El salón es amplio y luminoso de día, con luces íntimas de noche. Para comer rico y disfrutar del encuentro.

GPS

Libertad 1198 (esquina Arenales), CABA

De lunes a domingos de 8 a 20 

De martes a sábados de 8 a 1 

@ada.buenosaires
Reservas: wokiapp.com/reservas/ada 

Autor

  • Laura Litvin

    Es periodista especializada en gastronomía desde 2006. En Vinómanos escribe sobre restaurantes, entrevista a cocineros y productores, investiga sobre productos y está en permanente contacto con los protagonistas de la escena culinaria nacional. Es editora de libros de cocina en Editorial Planeta y también colabora en distintos medios como La Nación, Forbes, eldiario.ar y Wines of Argentina, entre otros. Trabajó en la producción de Cocineros Argentinos, en la revista El Gourmet, en El Planeta Urbano y fue la editora del suplemento de cocina del diario Tiempo Argentino.

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