Hay algo que cambia cuando alguien en la mesa pide una copa de vino y no quiere o no puede tomar alcohol. Hasta hace poco, las opciones eran pocas, muy disímiles o poco logradas, generalmente con perfiles más bien ácidos o con mucho agregado de azúcar para corregirlos. Eso parece estar cambiando.
En junio de 2026, Nieto Senetiner presentó tres nuevas etiquetas dentro de su línea 0%: un Chardonnay, un Malbec Rosé y un Malbec-Pinot Noir. Se suman al Brut que la bodega había lanzado en 2025 y que fue el punto de partida de una apuesta que hoy consolida la primera línea completa de vinos sin alcohol del país.
La pregunta que surge de inmediato es técnica: ¿cómo se quita el alcohol sin destruir el vino?

Cómo se hace un vino sin alcohol
Si bien hay tres diferentes métodos, en la Argentina el Instituto Nacional de Vitivinicultura (INV) sólo tiene homologado uno, el que utilizan en Nieto Senetiner: la bodega usa lo que se llama tecnología de conos rotativos.
El proceso consiste en someter el vino a una destilación a baja temperatura y presión reducida, lo que permite extraer el etanol sin que el calor dañe los aromas ni la estructura del líquido.
El resultado es un vino con 0% de alcohol, pero con el perfil sensorial original. Dicho en términos simples: huele y tiene gusto a vino, no a jugo de uva.
La tendencia que empuja esa inversión es mundial. Los mercados donde la categoría está más desarrollada son los del norte de Europa, Estados Unidos, Australia y Nueva Zelanda. En todos ellos, la demanda viene creciendo desde hace varios años y dejó de ser un fenómeno marginal.
Para este proyecto, desde la bodega recibieron la asesoría de expertos de Nueva Zelanda con mucho recorrido en la materia.
Los cuatro vinos de la línea pasan por ese proceso. Pero antes, cada uno recorre el camino de cualquier vino convencional: vendimia, fermentación, guarda. El alcohol se retira al final, no al principio.
Santiago Mayorga, enólogo de la bodega, explica la búsqueda: «Trabajamos con uvas provenientes de Mendoza, principalmente del Valle de Uco, para conservar la identidad y los atributos que caracterizan a cada varietal».

Los cuatro vinos de la línea
- Brut (Pinot Noir, 2025). El primero en salir al mercado. Uvas del Valle de Uco, a 1.400 metros de altitud. Doble fermentación natural y seis meses sobre lías antes de la desalcoholización. El suelo es aluvional, franco-limoso, con presencia de roca calcárea. 105 Kcal por botella.
- Chardonnay (2025). Valle de Uco, 1.000 metros de altitud. Uvas prensadas en racimo entero, fermentación lenta a baja temperatura. Ocho meses sobre lías y contacto con madera francesa. La desalcoholización se hace sobre el vino terminado. 130 Kcal por botella.
- Malbec Rosé (90% Malbec, 10% Semillón, 2025). También del Valle de Uco. Se elabora como clarete: el vino blanco y el tinto se hacen por separado y luego se cortan para buscar un perfil frutal y floral. Cuatro meses sobre lías. 190 Kcal por botella.
- Malbec-Pinot Noir (60% Malbec, 40% Pinot Noir, 2025). El Malbec procede de Luján de Cuyo, de suelos arcillo-arenosos. El Pinot Noir, del Valle de Uco, tiene como origen suelo aluvional de poca retención de agua. Diez meses en contacto con madera de origen francés. 172 Kcal por botella.

Por qué ahora
El segmento de vinos sin alcohol creció más de un 22% en el último año solo en Estados Unidos, según datos de la propia bodega. En Europa lleva varios años con expansión de dos dígitos. El consumidor que mueve esos números no es necesariamente alguien que «no puede» tomar alcohol: es alguien que en determinadas circunstancias elige no hacerlo.
Un almuerzo de trabajo, una reunión a la tarde, una noche en la que hay que manejar, un período de entrenamiento… Las razones son variadas y cada vez menos están ligadas a una restricción médica.
Delfina D’Alessandro, gerente de Marketing de Nieto Senetiner, lo resume así: «Con el lanzamiento del Brut entendimos que existía un consumidor que seguía valorando profundamente el ritual del vino, pero que en determinados momentos buscaba una opción sin alcohol».
Una bodega con historia que apuesta a una categoría nueva
Para una bodega fundada a fines del siglo XIX, apostar a los vinos sin alcohol implica moverse en una dirección que no tiene demasiados antecedentes locales. En Nieto Senetiner lo encuadran en lo que llaman «Historia en Movimiento»: la idea de que más de 130 años de trayectoria no son un peso sino una plataforma desde donde explorar.
