Argentina y Uruguay: un clásico, pero también una vecindad y muchas semejanzas. El mate, el asado, Carlos Gardel, la pasión por el fútbol… Y Edinson Cavani haciendo goles en Boca y sellando un nuevo amor rioplatense.
Cavani es uno de los tantos uruguayos que vinieron a la Argentina a trabajar, claro que en su caso como futbolista y cobrando millones. Pero, a fin de cuentas, es la historia de un charrúa que se mimetiza con este país, como otros que, como veremos en instantes, abrieron restaurantes y rotiserías para mantener el fuego sagrado celeste.
Y si el jugador de Boca ha aparecido cocinando tortas fritas y asado y diciendo que le encanta el pastel de carne, es porque las gastronomías argentina y uruguaya tienen mucho en común. Pero también hay algunas diferencias y costumbres propias de la Banda Oriental.
El 25 de agosto el país vecino celebró su independencia. Sin embargo, no se necesita excusa para que Vinómanos te proponga un recorrido por distintos puntos de Buenos Aires en los que probar los sabores importados del otro lado del charco.
Eso sí: la comida es uruguaya pero los precios son bien argentinos, así que tené en cuenta que los valores que detallamos eran los vigentes a mediados de agosto.
Lugares de comida uruguaya en CABA
1) El pobre Luis. Arribeños 2393. CABA
El Bajo Belgrano está a una veintena de cuadras del Río de la Plata. Y en aquella zona, en la parte en que empieza a diluirse el Barrio Chino, se sitúa esta parrilla, fundada por Luis Silva.
El pobre Luis hoy está a cargo de su hijo Liber, llamado así en homenaje a Líber Seregni, fundador del Frente Amplio de Uruguay.
El local, enorme, ofrece todo tipo de carnes. Pero, tal como había impuesto su creador, siempre como parte de platos típicos del país vecino. ¿Chivito? No, la propuesta va por otro lado.
Empecemos por las pamplonas. “Es el plato más emblemático del lugar”, dice Liber. “Salen enrolladas en tela crepiné (crépine en francés, también llamada redaño), de lomo, pollo o cerdo, y llevan chimichurri, condimentos, un bastón de muzzarella, otro de jamón, morrón asado, con o sin tomate. Se encierra todo, se hace como un niño envuelto y se mete en la parrilla unos 20 minutos hasta que se funda el queso”, explica.
Las pamplonas de cerdo salen $19.000 y las de cordero y lomo, $23.000.
La tela crepiné es parte de la panza de cerdo, fina y fácil de utilizar en la cocina. “Es una membrana transparente que envuelve los intestinos del animal. Antes se regalaba, ahora se vende”, cuentan en la parrilla.
Con el mismo ingrediente se ofrecen otros dos platos muy charrúas: el hígado y el riñón a la tela, a $3000 y $6500, respectivamente.
Para completar la velada, sirven postre chajá. “Lo tenemos desde hace poco y fue un éxito. Tiene bizcochuelo, duraznos en almíbar, merengue y crema bien batida. Es parecido a las tortas que hacían nuestras madres”, dice Liber. La porción vale $2600.
El ilustre Osvaldo Gross, santafecino de nacimiento, te enseña en este video cómo preparar este manjar uruguayo.

2) Piriápolis Chivitería. Valentín Virasoro 1002. CABA
En Caballito, pero algo alejado del nudo ruidoso de Rivadavia y Acoyte, está este local, creado por Alejandro Tapié, nacido en el Departamento de Florida, “el altar la patria”, como cuenta con orgullo a Vinómanos.
Con cerveza tirada acompaña su propuesta de chivitos, en cuatro presentaciones diferentes y que, aclaremos, no se hacen con carne de chivo sino de vaca.
El chivito solo, con pan y papas fritas, sale $6.600. El simple, con lechuga y tomate, y la misma guarnición que el anterior, $7.000. El completo, al que se le suma jamón, queso y huevo, cuesta $8.000.
A su vez, ofrece el Maldonado, que lleva lechuga, tomate, jamón, queso, huevo, pickles, cebolla frita, aceituna, morrón y panceta. Siempre con fritas, vale $9.600. Y el Piriápolis, que es igual que el Maldonado, pero para compartir, $16.200.
3) Cantegril. Avenida Corrientes 4800. CABA.
En pleno Villa Crespo, no todo es gefilte fish, pizzas o cocina de autor en la parte que bordea Palermo. Sobre Avenida Corrientes, a una cuadra de su cruce con Estado de Israel, Cantegril, cuyo nombre remite a un barrio “top” de Punta del Este, ofrece, dentro de su menú, especialidades uruguayas.
“Hacemos pamplonas de cerdo, lomo y pollo. Salen rellenas de jamón, queso, morrón y aceituna, con ajo y perejil”, dice Hernán Frasca, encargado del local.
“Se hacen a la manera tradicional: se extiende el lomo y se va enrollando con el relleno. Va a la parrilla, muy, muy despacio”, agrega. Las de cerdo y las de pollo valen $17.000 y la de lomo, $18.000.
Los chivitos, la otra gran estrella de la gastronomía uruguaya, tienen su despliegue aquí: al clásico, con lechuga, tomate y fritas ($8.000), se suma el Cantegril, que trae además jamón, queso y morrón ($9.000).
Otra variante es el Punta del Este, con tomate, lechuga, huevo, panceta y queso, a $9000, también. “Y el que sale mucho es uno al plato, con jamón, panceta, queso, dos huevos fritos, lechuga, pickles, morrٕón y papas fritas, con ensalada rusa. Es para dos, y cuesta $16.000”, completa Hernán.
4) Bodegón Los Orientales. Avenida Rivadavia 3981. CABA.
Yendo por la otra gran avenida porteña, Rivadavia, hay un restaurante que desde el nombre está marcado por la uruguayidad. Esa característica se traslada a la carta: entre las 50 variedades de milanesas que ofrecen están la Soy Celeste, la Zitarrosa, la Tacuarembó, la Forlan, la ¡Cavani! (con roquefort y chorizo colorado) y la Artigas.
Y hay pizzas bautizadas Montevideo, Gran Oriental, La Pedrera, Fray Bentos y Tabárez. O te podés pedir una ensalada Punta del Este. Por supuesto, camisetas de la selección celeste decoran el local.
Claro que todos esos platos no tienen en sí algo exclusivamente “uruguayo”, más allá de los nombres. Por eso hablemos del chivito: “Sale en plato grande para dos o tres personas. Es el bife de lomo con queso gratinado, panceta, morrón, ensalada mixta, papas fritas y huevos fritos. Vale $26.000”, dice Roberto Encinas, el encargado.
5) Aymará Cocina. Pasteur 791. CABA.
En la zona de la Facultad de Medicina se encuentra este local que propone “una fusión latinoamericana” en su menú.
Recrea platos que van desde milanesas hasta hamburguesas, pero también un mix de verdes con tomates cherries, focaccia, tiritas de cuadril y limón que se llama “Simón Bolívar”, o la pizza “Spinetta”, con muzzarella, rúcula, champiñones asados y oliva.
Y así, en ese recorrido continental, ofrecen el chivito “Che Guevara”, y dicen: “Es nuestro humilde homenaje a los hermanos uruguayos”.
Ese sándwich de churrasquito de cuadril con lechuga, tomate, queso, panceta y rodajas de huevo duro, acompañado de papas fritas rústicas y alioli de berenjena, honra al país vecino y al guerrillero vuelto leyenda. Cuesta $7.200.

6) Los Minuanos. Aranguren 1499. CABA.
Si querés un chivito al paso, en caso de que sea viernes porque es el día en que preparan comida uruguaya, podés desandar el camino, regresar a Caballito y acercarte a “Los Minuanos”.
Hace 40 años Robert Alexis Farías y su esposa Sandra Raquel Castro abrieron este almacén y rotisería. Y siguen firmes en el negocio, con sus dos hijos, Nicolás y Yamila.
“Hacemos el chivito con una figazza casi sin miga, con bifes de lomo, dos huevos fritos y papas fritas. Comen 2 personas y sale $14.000”, dice Robert.
Las pamplonas de pollo son otra opción para llevar: salen dos, con guarnición, rellenas con jamón, panceta, morrón, aceitunas, por $16.500.
30