La bodega Navarro Correas, una de las más tradicionales del continente, decidió reconocer a todas las madres a través de un lanzamiento-homenaje de un vino de alta gama.
María “Eduarda” Espínola Lemos representa para Navarro Correas el espíritu de todas las madres de Mendoza, de Argentina y, por qué no, del mundo entero.
Por eso a través de una etiqueta única –no está a la venta–, los que trabajan en ese establecimiento quisieron reconocer a las mujeres del mundo, a todas las que forjaron con su sabiduría, su trabajo y la fuerza de su femineidad la historia no solo de las bodegas cuyanas sino también de la nación argentina.
“Mediante esta nueva añada de ´Eduarda´ queremos invitar a nuestros fieles seguidores a experimentar propuestas diferentes y originales, ya sea desde las cepas elegidas o los procesos enológicos, siempre con la calidad que caracteriza a los vinos de una bodega tan argentina como lo es Navarro Correas”, cuenta Alejandra Riofrío, la orgullosa enóloga.
Eduarda de Navarro Correas: Tradición y futuro
La historia de Navarro Correas comenzó hace más de 200 años. Su fundador es recordado con un vino que lleva su nombre, ´Juan de Dios´.
Con motivo del reciente Día de la Madre, la idea fue resaltar el rol de la mujer que trabajó codo a codo con el alma mater de la bodega, quien además de traer al mundo miles de vinos y cientos de premios cosechó en su vientre el fruto más importante: la siguiente generación que continuaría con su legado.
“´Eduarda´ es como ´Juan de Dios´, un blend de tintas de color rojo intensas, conferido por el predominio del Malbec y con una gran complejidad dada por las uvas del Cabernet Sauvignon. Este vino nos ofrece aromas a ciruelas, cerezas confitadas, trufa y moras. Excelente equilibrio entre el alcohol y la acidez. Afrutado y mineral en el paladar, con un final persistente”, describe la enóloga.
La ficha técnica de este vino marca una composición del 82% de Malbec y 18% de Cabernet Sauvignon, cosecha 2013. Las uvas provienen de la Finca Agrelo, en Luján de Cuyo. La crianza se hizo en barricas de roble francés, durante 18 meses.
Riofrío siente satisfacción por el camino transitado. “Cuando me pregunto hacia dónde vamos pienso en el ideal de que cada paladar argentino elija alguna de las líneas que trabajamos en Navarro Correas. Es un desafío mostrar novedades constantemente y aquí lo asumimos por respeto a nuestra gran historia y tradición”, concluye.