¿Te gustaría hacer en casa la receta de limoncello? Seguinos. En la región de Campania, al sur de Italia, la gente nunca apresura su ritmo en el calor de las tardes de verano. Ha aprendido a rendirse ante los encantos de la Madre Naturaleza antes que batallar contra ella: a los italianos siempre les gusta –mejor dicho, siempre ansían– prolongar la sobremesa, charlar un poquito más, relajarse y culminar el encuentro con un placer líquido, que reafirme el gozo de vivir y estar vivos. 

Mientras uno apura su milanesa con fritas o su hamburguesa para volver corriendo al trabajo o al home office en el mediodía porteño, en la costa de Amalfi una pareja joven comienza a enamorarse mientras termina sus linguini alle vongole. Los espera luego una copa de contenido cristalino, helado, de incandescente amarillo.

receta de limoncello

Como ya habrán deducido, el limoncello (nunca “lemoncello”, por favor) es un licor de limón. Tiene sus detractores. Hay fundamentalistas del odio a esta bebida que lo definen como “un jugo tóxico sabor alcohol con limón”. Sin embargo, otros, muchos, consideran que es delicioso.  

Veamos. No es una bebida para saborear una noche a solas en casa; su sabor es directo y brillante, como beber un rayo de sol; lleva consigo el agridulce contenido de los panoramas del sur italiano y de sus clásicos limones. Y su origen, como el de muchas invenciones tanas, es folklórico y está teñido por el debate. 

Receta de limoncello

Para ser la envidia de los amigos y lograr una aceptable versión de limoncello off-Amalfi, lo único que se requiere es tiempo (un mínimo de 80 días) y los siguientes ingredientes:

  • 15 limones maduros y de buena calidad.
  • 2 botellas (750 ml c/u) de vodka premium, de preferencia importado. En su reemplazo puede usarse alcohol medicinal de 95%.
  • 4 tazas de azúcar (unos 650 g)
  • 4 tazas de agua mineral (1 lt.)

Procedimiento

  1. Pelar los limones con un pelapapas. Retirar la parte blanca de la cáscara raspando con un cuchillo. Poner las cáscaras en un frasco grande, añadir una botella de vodka y revolver (o agitar, como haría James Bond). Cerrar bien y dejar la mezcla en un lugar oscuro, fresco y cerrado (el interior de un placard va como piña) durante 40 días, a temperatura ambiente.
  1. Pasado este período, se pone a hervir el azúcar con el agua (logrando un almíbar simple), durante unos 5 minutos. Se deja enfriar a temperatura ambiente y luego se agrega a la mezcla de limón y vodka, junto con la segunda botella de vodka, mezclando todo muy pero muy bien: luego se tapa y se vuelve a guardar por otros 40 días, en las mismas condiciones que antes.
  1. Transcurridos los dichosos 80 días (¡por fin!), retirar el casi listo limoncello de su encierro en el closet, colar y descartar las cáscaras. Verter en botellas limpias, enfriar en el freezer (tranquilidad: no se va a congelar, dada la alta graduación alcohólica) e invitar a los amigos. 

Disfrutar… y repetir.  

receta de limoncello

Hay que venir al Sur

La historia de la receta de limoncello llega a través de un sinuoso camino de anécdotas y leyendas: algunos historiadores dicen que los pobladores medievales lo bebían para animarse ante las invasiones de los temibles sarracenos; otros dicen que los pescadores lo usaban para combatir el frío, al igual que los monjes en los monasterios, o incluso que lo creó la aristocracia amalfitana a principios del siglo XX… Las teorías abundan. Se disputan su paternidad los pueblos de Sorrento, Amalfi y Capri; en una pequeña franja de terreno, donde el limonero reina soberano, estas tres poblaciones hoy reproducen recetas de limoncello transmitidas a través de los siglos. 

Pero tal vez la versión más confiable afirma que este licor, tal como lo conocemos, vio la luz a comienzos del siglo pasado, en una casita costera de la isla de Capri, donde Maria Antonia Farace cuidaba un amplio jardín de limoneros y naranjeros. Su nieto, tras la Primera Guerra Mundial, abrió un bar cuya especialidad era el cristalino licor de limón hecho con la receta de su abuela. 

El éxito empezó a trascender las fronteras del pueblo y con el tiempo, el bisnieto Massimo Canale comenzó una pequeña producción y registró por primera vez la marca “Limoncello” en 1988: la leyenda tenía, por fin, una fecha oficial de nacimiento.

receta de limoncello

Cuestión de piel

Hoy el limoncello va en camino de convertirse en un producto itálico de fama mundial tal como el bitter o el amaretto (pregúntenle si no al actor Danny DeVito, que produce su propia versión Premium). Y para defenderse de las imitaciones, posee denominación de origen protegida: el limón original de Sorrento tiene que ser producido en una de las ciudades del territorio que se extiende desde Vico Equense hasta Massa Lubrense y la isla de Capri.

Los limones maduran al aire libre bajo una estructura de 3 metros de alto hecha de palos de avellano, que protege a los árboles y sus frutos y les garantiza una maduración adecuada hasta la cosecha (entre febrero y octubre); la recolección se hace a mano, para evitar el contacto directo de los limones con el suelo; esto es porque el principal ingrediente del licor es la porosa piel del fruto, rica en aceites esenciales y con perfume penetrante. 

Una vez comprobado el origen sorrentino del limón, el licor está listo para elaborarse. Su receta es tan sencilla (sólo lleva agua, alcohol, azúcar y por supuesto, limón) que puede hacerse en casa, aunque hay que esperar pacientemente unos dos meses y medio como mínimo.

Limón para toda ocasión

Los italianos casi siempre beben su limoncello solo, frío, en una copita de licor. Pero su gusto tan puro y poderoso puede ser demasiado para paladares poco habituados a sensaciones fuertes. Si este es nuestro caso, no hay que preocuparse: el elixir es muy versátil. Se puede aligerar con un chorrito de soda, o bien convertir tanto a una copa de agua tónica como a otra de vino espumante en una bebida etérea y aromática. Es un agregado original y refrescante en cualquier bar e incluso amplía las posibilidades de los cocktails. Por ejemplo, puede reemplazar el sabor naranjoso del Triple Sec en casi cualquier trago por una sensación ácida que aún el más inexperto de los paladares puede apreciar y disfrutar. También puede usarse como un jarabe para acompañar helados o ensaladas de fruta. 

En su nativa Campania es el broche de oro para cualquier almuerzo o cena: un elemento clave de la liturgia social que supera incluso al todopoderoso café.

¡Hacé ya esta receta de limoncello!

Receta de limoncello: recorré el brilloso camino de ladrillos amarillos
Todo sobre el limoncello: recorré el brilloso camino de ladrillos amarillos 1

El más popular licor italiano resulta de combinar dos abundancias: de limones… y de paciencia para macerarlos. Perfume casero de sobremesa asociado con la costa amalfitana, recién se lo produjo comercialmente en 1988. Acá, una guía para sacarle el jugo.

Tipo: Bebidas

Cocina: Italiana

Palabras claves: limoncello, lemoncello, licor de limón, receta de limoncello, cómo hacer limoncello fácil

Rendimiento de la receta: 2 litros

Calorías: 325

Tiempo de preparación: PT30M

Tiempo de cocinado: PT5M

Tiempo total: PT35M

Ingredientes de la receta:

  • 15 limones maduros y de buena calidad
  • 2 botellas (750 ml c/u) de vodka premium, de preferencia importado. En su reemplazo puede usarse alcohol medicinal de 95%.
  • 4 tazas de azúcar (unos 650 g)
  • 4 tazas de agua mineral (1 lt.)

Instrucciones de la receta:

1:

  • Pelar los limones con un pelapapas. Retirar la parte blanca de la cáscara raspando con un cuchillo. Poner las cáscaras en un frasco grande, añadir una botella de vodka y revolver (o agitar, como haría James Bond). Cerrar bien y dejar la mezcla en un lugar oscuro, fresco y cerrado (el interior de un placard va como piña) durante 40 días, a temperatura ambiente.

2:

  • Pasado este período, se pone a hervir el azúcar con el agua (logrando un almíbar simple), durante unos 5 minutos. Se deja enfriar a temperatura ambiente y luego se agrega a la mezcla de limón y vodka, junto con la segunda botella de vodka, mezclando todo muy pero muy bien: luego se tapa y se vuelve a guardar por otros 40 días, en las mismas condiciones que antes.

3:

  • Transcurridos los dichosos 80 días (¡por fin!), retirar el casi listo limoncello de su encierro en el closet, colar y descartar las cáscaras. Verter en botellas limpias, enfriar en el freezer (tranquilidad: no se va a congelar, dada la alta graduación alcohólica) e invitar a los amigos. Disfrutar… y repetir.

Puntuación del editor:
5
Periodista desde 1984, su afición/pasión por las artes lo llevó primero a escribir sobre rock en revistas como Cerdos & Peces o Madhouse y años más tarde sobre gastronomía en RSVP, La Nación Revista, Página/12, JOY, El Conocedor y otros medios. Desde 2019 está en Vinómanos, con las mismas ganas de experimentar, descubrir e informar, tan vivas como su espíritu punk.