Hoy vamos a hablar del Gerbaud, uno de los postres más ricos del planeta. El tema viene a cuento, porque hace unas semanas la argenta chocotorta, que según datos de Arcor (los fabricantes de las Chocolinas) está presente en 3,5 millones de hogares nacionales al año, fue elegido como el mejor postre del mundo según el ranking especializado Taste Atlas.

Desde ese momento, y acorde a la idiosincrasia local, se abrió una grieta entre detractores y fans, cada uno llevando calorías para su plato. No es sorpresa que, tras el certamen, las menciones de este clásico –que te enseñamos a hacer acá – crecieran un 400% en redes como Twitter.

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La chocotorta fue elegida el mejor postre del mundo según el ranking especializado Taste Atlas.

En el top 5 de postres de acuerdo a la publicación internacional, la chocotorta ocupa el primer lugar, seguida del helado de pistacho (Italia), la Apfelkuchen o torta de manzana (Alemania), Liège Waffle o gofres belgas (Bélgica), y el particular Gerbaud (de Hungría, también conocido como Zserbó), un estilo de torta con chocolate en capas que lleva damascos y pastel de café y nueces.

Vamos a meter la cuchara en este último postre, el Gerbaud.

Gerbaud, bomba dulce

La receta original del Gerbau fue inventada por Emil Gerbaud, un repostero de origen suizo. Gerbaud llegó a Hungría en 1884 y fue fundador de la pastelería a la que le puso su apellido. El país es reconocido precisamente por la amplitud de su repostería, que haría sentir a cualquiera en la fábrica de chocolate de Charly.

El éxito reside en la exótica combinación de mermelada de damascos, nueces y el chocolate en capas que la hace el postre nacional. Según Taste Atlas, existen versiones alternativas con jengibre, manzanas, mermelada de durazno e incluso miel y nueces.

Como en Hungría este pastel se prepara para Navidad (y encima se puede hacer en cantidad y freezar durante bastante tiempo sin que pierda sabor), te damos la receta para que te vayas poniendo a tono con las fiestas.

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Originario de Hungría, el Gerbaud está en el top five de los mejores postres del planeta.

Ingredientes para el Gerbaud

Para la base

  • 350 g de harina común
  • 1 huevo
  • 50 g de azúcar
  • 200 g de manteca (es importante NO USAR margarina para la base). 
  • 100 ml de leche entera
  • 20 g de levadura fresca

Para el relleno

  • 200 g de nueces molidas
  • 200 g de azúcar
  • 200 g de mermelada de damascos

Para cubrirlo

  • 4 cdas. de cacao amargo en polvo (se puede reemplazar por chocolate amargo, aunque el cacao da una textura especial).
  • 4 cdas. de azúcar
  • 2-3 cucharaditas de leche o crema
  • 50 g de manteca

Preparación

Empezamos con la masa. Ponemos a calentar la leche. Una vez templada, le añadimos la levadura. Si es fresca hay que romperla a migas y añadirla. También podemos añadir una pizca pequeña de azúcar para espabilar el proceso de fermentación.

Mezclamos la manteca con la harina formando una masa de migas, añadimos una pizca de sal, incorporamos la leche con la levadura y el huevo y trabajamos hasta que nos resulte una masa que se separe de la mesa o del bol.

La dejamos reposar y fermentar durante una hora antes de estirarla. Mientras tanto mezclamos el azúcar con las nueces molidas.

Enmantecamos el molde que vamos a utilizar para hornear. Es recomendable uno bordes altos, ya que vamos a poner tres capas de masa con mermelada y nueces.

Después de una hora sacamos la masa y la dividimos en tres porciones iguales. Empezamos a estirar la primera parte al tamaño de nuestro molde. La ubicamos y cubrimos la masa con la mitad de la mermelada. Luego esparcimos encima la mitad de la mezcla de azúcar y nueces.

Luego viene otra capa de masa, que también cubrimos con el resto de la mermelada y la mezcla de nueces y azúcar.

Cubrimos con la tercera parte de la masa. Ahora hay que dejar a fermentar como mínimo media hora más, pero mejor darle una hora. Antes de hornear pinchamos la masa con un tenedor haciendo al menos 9 agujeros.

Calentamos el horno a 180°C y horneamos el Gerbaud durante 12-15 minutos hasta que la parte superior tome un color un poco dorada. Sacarlo inmediatamente.

Mientras el pastel se enfría a temperatura ambiente, preparamos la cubierta de chocolate. Mezclamos el cacao con el azúcar y la leche y lo calentamos. Una vez que tenemos una salsa consistente la sacamos del fuego y añadimos la manteca. Es importante mezclar bien para obtener brillo y para que baje un poco de temperatura. Esparcirla sobre el Gerbaud.

Al día siguiente lo cortamos en pequeños cuadraditos y lo servimos.

El resto del podio

Si miramos a los demás integrantes del top 5, encontramos el típico gelato italiano, país donde las cremas heladas son insignia y son características su calidad y cremosidad. Es un postre frío similar al helado, elaborado como la mayoría de los postres fríos de origen lácteo: con leche, crema, azúcar, frutas o, en este caso, frutos secos.

El gelato y el sorbete italiano contienen una base estabilizadora, que suele ser yema de huevo en los sabores basados en crema amarilla, como el sambayón y el flan. Un detalle importante: el gelato artesanal de alta calidad mantiene su textura (debida a los delicados cristales de hielo) y sabor óptimos solo unos pocos días, a diferencia del helado industrial. Por eso se produce y vende por lo general en el mismo lugar, y se congela en pocas cantidades. 

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El auténtico gelato italiano no podía faltar entre los mejores cinco postres del universo.

Desde Alemania, la tarta de manzana es un plato tradicional que consiste en una tarta elaborada con masa recubierta de esa fruta. Existen muchas variantes, y la manzana puede ser en trozos o en compota, pueden llevar terminación final las manzanas directamente encima de la masa o sobre una base de crema y más opciones.

La variante alemana se caracteriza particularmente por una masa que lleva bastante manteca, y según la región la torta puede ser rociada con canela, el famoso streusel o natillas con sabor a vainilla. Combinala con té o café y ya tenés una idea de cómo pasan las tardes frías en Alemania.

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La tarta de manzana de Alemania es un clásico todoterreno que nunca falla.

Los gofres belgas, también conocidos en criollo como wafles, quizás sean el plato más simple o menos sorprendente de los cinco finalistas. Son unos wafles más livianos, finos y crocantes de los que conocemos, y con un distintivo sabor a caramelo gracias al azúcar perlada que utilizan.

Estéticamente tienen rendijas más grandes y agujeros más profundos que aquellos que estamos acostumbrados a ver en películas o series norteamericanas. Originalmente se fermentaban con levadura, pero ahora se usa polvo de hornear. Pueden espolvorearse con azúcar, miel, chocolate caliente, crema y frutas. 

Si bien la clave es la masa, aquí hay una receta para preparar los originales belgas:


¿Única y original?

Pero dejemos de dar vueltas por el mundo y pongamos la lupa sobre lo nuestro. Así como no podemos ponernos de acuerdo respecto de si la chocotorta es el mejor postre argentino o no, y si merece efectivamente el título de campeona, también hay disquisiciones respecto de su receta, según el queso o galletitas que se usen, la cobertura que se le dé y si lleva o no adicionales (frutas, confites, merengue, crema y varios etc más). 

La torta fue creada en 1982 por una creativa de una de las agencias de publicidad más importantes del país, Marité Mabragaña, quien ha contado en numerosas ocasiones que fue un poco por casualidad y otro poco por azar que se le ocurrió prepararla para un cumpleaños. Si pudiera humedecer las galletitas Chocolinas, ponerles queso crema, dulce de leche y hacer pilitas ¿cómo quedará?. Esa fue la pregunta que guió la creación de la torta, según contó.

Despreciada por algunos referentes locales de la gastronomía por su simplicidad, nadie duda de que la chocotorta es un postre democrático y democratizante: es fácil, accesible (sus ingredientes se consiguen en cualquier lado) y absolutamente deliciosa.

Se prepara clásicamente con tres ingredientes (galletitas de chocolate, dulce de leche y queso crema) aunque hay versiones más sofisticadas, o chocotortas 2.0, que tomando la receta original han elevado un poco su complejidad con cobertura de ganache y con formas y decoraciones alternativas. Inclusive ha inspirado un gusto de helado, ya que en varias heladerías del país existe el sabor Chocotorta. Otras variantes incluyen la chocotorta en versión helada, en vaso, con chocolate blanco o con galletitas Óreo. Aplausos.