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Esta pilita de galletitas de chocolate, queso crema y dulce de leche es uno de los mejores inventos del marketing y, tal vez, la receta más exitosa, fácil (y boba) de la mesa dulce argentina.

¿Cómo sucedió que este bloque dulce y compacto hecho con galletitas, queso crema y dulce de leche se convirtió en “la” torta de cumpleaños; pasó a formar parte de las cartas de postres de numerosos cafés y restaurantes y hasta se hacen helados con su sabor? Las respuestas parecen sencillas: no lleva cocción y se arma rápido (hasta el menos ducho en cuestiones pasteleras puede lucirse); la acidez del queso potencia la dulzura del dulce de leche (el gusto nacional imbatible); la pueden hacer chicos y grandes.

Y, por sobre todo, es rica.

Pero por más simple que parezca, la chocotorta tiene sus secretos. Vamos por parte.

Elaboración. El procedimiento es fácil: alcanza con preparar el relleno mezclando partes iguales de queso crema y dulce de leche y luego armar capas de galletitas de chocolate embebidas en algún líquido sabroso y la crema para el relleno. Hasta aquí, ninguna complicación. Galletitas, crema, galletitas, crema.

La base está. ¿Se puede usar cualquier galletita? No señor. La receta original lleva Chocolinas. ¿Se pueden reemplazar por otras? Dudoso. Se puede, pero será otra torta. Podés usar vainillas, restos de bizcochuelo, lo que te guste.

El punto justo de acidez. ¿Se puede utilizar cualquier queso crema? No. La chocotorta se hace con Mendicrim. Bueno, no somos fundamentalistas, podés poner otro, claro, pero vale tener en cuenta que ningún otro queso tiene esa acidez tan marcada, por lo tanto, se logrará una crema untuosa, sí, pero se perderá ese balance equilibrado que propone la torta original.

¿Repostero o familiar? El dulce de leche no tiene indicaciones precisas. El repostero permitirá lograr un relleno más firme, pero menos brilloso. Aquí nos quedamos con el gusto de cada cocinero. Y su librito.
Chocotorta
¿Con qué se embeben las galletitas? Primero en la lista aparece el oporto. Sí, oporto, nada de andar mojando las galletitas en café. En versión infantil, el oporto se reemplaza por almíbar (nada de leche chocolatada, este ingrediente no figura en la descripción original y sólo aporta más dulzura).

Que no falte. El otro punto importante es la cantidad de relleno. Una vez hecha la mezcla, no seas tacaño: en materia de chocotorta lo que sobra es bienvenido. Debe haber una buena capa de relleno entre galletita y galletita. ¿Cuántas capas? Mínimo cuatro. Después, lo que de.

El tiempo justo. Algunos pasteleros prefieren no embeber las galletitas en ningún líquido. La teoría es que si hacés la chocotorta para el día siguiente, la humedad de la crema será suficiente para “mojar” las galletitas y lograr la textura perfecta.

De autor. El juego está abierto: están los que usan nutella en vez de dulce de leche, galletitas varias para la base, licor Tía María y café para remojar las galletitas. La pelota es tuya.

¿Quién inventó la chocotorta?. Fue la publicista Marité Mabragaña, primera jefa creativa de la agencia de publicidad Ricardo De Luca, quien inventó en 1982 la receta de la chocotorta. Tenía entre sus clientes las cuentas de Mendicrim y Bagley (chocolinas). Pensando una receta que pudiera unir ambos productos, puso manos a la obra y diseñó esta torta. Se la llevó a su jefe, quien la felicitó por lo rica que era. Tardaron un año en convencer a los dos clientes de que debían filmar el primer aviso de la historia de la publicidad argentina compartido por dos marcas (hoy sería un cobranding). Fue un éxito total. Sin dudas, la argentineada más dulce de la historia.

Fotos, Chocotorta.com.ar, página con la receta oficial