Para celebrar el Día del mate, le pedimos a los creadores del proyecto un balance antes de que hierva el agua. La iniciativa lleva acumulados u$s 34.000 y los principales mercados son Estados Unidos, Argentina, Uruguay y Alemania, adonde se destinarán las 2000 botellas del primer lote, ya en producción.

La máquina de cápsulas llegará al puerto de Montevideo, desde Shangai, el 24 de diciembre (sí, Christmas) para instalarse en una planta envasadora de yerba mate en Pando, Uruguay. Tras las demoras a causa de la gran concentración de containers atascados en China por el coronavirus, las entregas de las botellas finalmente serán en febrero. Como compensación, la empresa decidió regalar a todos los que aportaron en el crowfunding una funda de neoprene, accesorio que suma mayor control de la temperatura, protección a la botella y alta dosis de facha.

Matecaps
En el Día del Mate, vale contar que Matecaps lleva acumulados u$s 34.000 y los principales mercados son Estados Unidos, Argentina, Uruguay y Alemania, adonde se destinarán las 2000 botellas del primer lote, ya en producción.

La etapa siguiente comenzará en marzo con el relevamiento del feedback de los primeros clientes, las suscripciones mensuales y las ventas directas a través de matecaps.com

Muchos argentinos y uruguayos toman mate a diario. En la cocina, en el jardín y en el balcón, pero también en parques, oficinas y juntadas. Hermoso. Y todo lo que hoy está prohibidísimo. Pero incluso antes de esta vida encerrada actual, siempre el compartir bombilla fue polémico.
Bueno, basta. Tomate el del estribo y salí a la vida nueva.

Cuatro rioplatenses (tres argentinos, uno uruguayo) se unieron para diseñar, producir y vender botellas reciclables que permiten matear individualmente con yerba orgánica que venden en cápsulas. Pero el dispositivo también admite que cada consumidor arme un mix casero con la infusión que desee. Y que tome tereré, si gusta, porque su doble pared conserva el agua fría o caliente con igual eficacia.

Lo particular de esta empresa es que hace negocios desde una búsqueda colaborativa de clientes-inversores que van a financiar la primera tanda de producción en China, y que llevará en diciembre Matecaps a todo el mundo. No hay packaging para las cápsulas y la botella se recicla 100%.

Esta sustentabilidad y el crowdfunding aggiornan el concepto de economía circular a los tiempos pandémicos y lo aplica al viejo trío compañero de mate, bombilla y termo. Lograron una fusión innovadora: lo que nos animamos en definir como economía porongal.

Claro que no es cualquier porongo: el sector es bien grande. Se estima que este año, con un consumo incrementado por el aislamiento de la cuarentena, los argentinos que residen en el país comprarán unos 300 millones de kilos de yerba: unos 6,6 kilos por pera (o porongo).
Fronteras afuera, el mate también crece. Según el Instituto Nacional de Yerba Mate (INYM), en el primer trimestre de este año las operaciones al exterior se incrementaron en 2,18 millones de kilos en comparación con el mismo período del 2019. Es el boom de lo que llaman “consumo nostálgico” y tiene como eje fundamentalmente a Europa y Estados Unidos.

Corta vida al porongo promiscuo

Así como hay una grieta para todo en Argentina, en materia de mates la cosa nunca estuvo zanjada. Para una mayoría consolidada, chupar del mismo pico en rondas entraba en el folclórico campo del costumbrismo nacional y popular (o no). Si morfamos en mesas grandes, si festejamos el Día del amigo y si no concebimos el mundo sin tribunas, nada puede tener de malo hacer una ronda y conversar pasando el mate de mano en mano.
Del otro lado, la vanguardia higienista siempre denunció la bárbara costumbre. Si para muestra sobra un tapón de termo, ni bien el coronavirus echó alcohol en gel en esta herida nacional, Fernando Iglesias, diputado por Cambiemos, le achacó al porongo los males de la indiada y con virulencia de topadora fuera de control arremetió sin contención contra el simple y maravilloso acto de compartir unos amargos.

Pero todo tiene sus vueltas. Hace dos años, en un mundo que ahora parece ciencia ficción, un santafesino acongojado de no poder compartir el mate en Europa se puso a pergeñar un invento. Si el virus de la corona le dio jaque a toda una tradición de pampa verde y cielo amplio, cuando más apretaban los azulejos de la cocina Marcos Stubrin ideó un adminículo que ofrece todas las ventajas del mate tradicional pero no pone en juego el carácter compartido de la bombilla.

Dice Stubrin que su sistema autocebante se diferencia de los antecesores porque en este caso la yerba se humedece de forma pareja y no como en el llamado termo de camionero, en el que se lava enseguida y los restos son incómodos de limpiar.
“Nuestra botella es de 410 mililitros (no descartamos a futuro vender otra más grande, de 700), reutilizable, y con materiales 100% reciclables. Su doble pared permite mantener la temperatura del agua fría o caliente por una hora. El sabor de cada una perdura por encima de la capacidad de la botella. La mayor innovación de estas cápsulas se centra en que no llevan packaging individual, lo cual refuerza el valor sustentable del proyecto”, explica.

Marcos Stubrin y Agustín Favré
Marcos Stubrin y Agustín Favré

Todo va mejor con yerba mate

Marcos había viajado a España, para estudiar Ingeniería Industrial y con el mate bajo el brazo. Sus compañeros se engancharon con el sabor y el poder energizante de la bebida. Y a Marcos le hirvió el agua en el cerebro. Empezó a investigar y descubrió que en los campus de muchas universidades norteamericanas, especialmente en California, las heladeras explotaban de gaseosas elaboradas en base a yerba. Esas bebidas se comercializaron, con total fracaso, en estos suelos gauchos. Pero allá son un boom desde hace dos décadas, y cada vez crecen más como alternativas al café.

Es por eso que si bien están haciendo un fino trabajo orgánico de marketing entre las comunidades digitales argentas atomizadas por el mundo, EE.UU. será el principal mercado externo para Matecaps.
Otro de los destinos estrella será Alemania. “Ahí también hay un consumidor super hípster, que abraza las bebidas en base a yerba mate como energizantes naturales, sustentables, familiares. Ese fue –confiesa Stubrin a Vinómanos– nuestro gran disparador”.

Mate individual
Un mate preparado para uso personal.

El diseñador ideó un filtro específico que fue evolucionando (cambiaron el plástico de la botella para garantizar que sea inocuo; ahora lo hacen con polipropileno) y de regreso a Argentina formó dupla creativa con su colega Agustín Favré. Juntos redondearon el desarrollo del dispositivo y de las cápsulas. Los otros materiales de la botella son acero inoxidable y silicona para impermeabilizar las uniones. Si querés ver videos y fotos, entrá a su web.“Queríamos un producto que fuera súper práctico, que permitiera tomar mate en las oficinas donde no es tolerado, que sirviera para el auto, que genere materos donde te miran raro porque no saben qué es esa hierba que estás usando y que se animen a probarlo los que jamás cebaron uno”, puntea.
El modelo de negocio fue validado en una incubadora de emprendimientos de la Universidad Nacional del Litoral, adonde lo presentaron como trabajo final y proyecto de carrera.

Mateo Losiewicz, uruguayo y residente en Viena, se sumó a los ingenieros industriales para ocuparse del marketing y después se incorporó el tercer argentino, Salvador Fernández, diseñador.
En enero pasado decidieron radicar la empresa en Uruguay para poder acceder al financiamiento de la Agencia Nacional de Investigación e Innovación de ese país, y a la incubadora del Centro de Innovación y Emprendimientos (CIE) de la Universidad ORT.

Pastilla de yerba
La innovadora pastilla de yerba mate.

Eligieron el verde y el amarillo como los colores que van a identificar a la empresa, aunque la primera tanda de botellas será solo verde. Está asociado con la yerba, claro. Y también con los ingresos. Es que si el coronavirus nos dejó sin un mango, el invento del mate higiénico le puso a Marcos miles de dólares en el bolsillo, y con sus socios va por más.
“En 2019 obtuvimos a través de la Agencia Nacional de Investigación e Innovación de Uruguay (ANII) el capital semilla por u$s 20.000. Y este año avanzamos con una nueva etapa de 80.000, de los que un inversor privado ya aportó la mitad”, contó Stubrin.
Para el resto, convocan a una campaña de financiamiento colectivo en Kickstarter. “Queremos conseguir u$s 12.000 para capital de trabajo, pero también crear una comunidad de gente afín al proyecto”.

¿Cómo funciona MateCaps?

Es simple: se llena con agua fría o caliente la botella multiuso y luego se coloca una cápsula de yerba orgánica (o un mix propio) dentro del filtro matero.
En Argentina se va a vender la botella con una cap box de 24 cápsulas, que pueden ser de yerba orgánica tradicional o bien de blends. Los primeros tres acompañan cada momento del día:
* Aurora: con jengibre, menta, limón, canela y pimienta, para despabilarse al despertar.
* Amazonia: con guaraná, açaí y Berry, para llenarse de energía.
* Serenata: con jazmín, manzanilla, piperina, melisa y marcela, para garantizar sueños dulces.El pack incluye una lata para transportar tres cápsulas sin necesidad de bolsita alguna (no traen packaging) y un filtro de té extra.

El producto tiene un precio diferencial para el mercado argentino: u$s 33 dólares, que incluyen el pack de 24 cápsulas y el envío. En el resto del mundo el valor será de entre u$s 39 y 59, en función del momento en que se compre.

Van a prestar mucha atención al feedback del mercado para lanzar no solo botellas más grandes sino también un spin off con tés y, por qué no, cafés.

Para cuando se vuelva a poronguear al aire libre y entre muchos, la autocebada individual de mate bien podrá ser, entonces, un opcional al gran básico de compartir en ronda.

Cristina Mahne
Fue redactora de notas de actualidad, negocios, marketing y varios etc más en DyN, Clarín y Perfil (revistas Luna, Noticias y Fortuna). Es Directora Editorial en LA NACIÓN. Hace crónicas de viajes para Lugares, genera contenidos multimedia para lanacion.com y tiene a cargo números especiales de Brando sobre gastronomía y lifestyle. Es autora de un libro sobre las wedding planners, lleva a buen puerto otros ajenos, dicta cursos de Comunicación para emprendedores y edita en Vinómanos con mucha alegría.