En el mundo, la tendencia hacia un consumo más responsable se observa en todas las actividades. En este sentido, la vitivinicultura es referente gracias al crecimiento del cultivo orgánico, biodinámico y el auge del vino natural.

Sin embargo, todos estos movimientos de concientización encierran sus propias polémicas y debates, en especial a la hora de hablar de vinos naturales. Indefinida, sin legislación que la ampare ni programa de certificación para sus vinos, esta categoría en ascenso finalmente parece tomar un rumbo más claro.

 

La unión hace la fuerza

En octubre pasado, a partir de la voluntad de un puñado de productores franceses, antropólogos e investigadores reunidos por el periodista Antonin Iommi-Amunategui, quedó en claro la necesidad de establecer pautas para la elaboración de los vinos naturales. Solo así será posible protegerlos de la avalancha de oportunistas que ven en esta categoría un nicho a explotar.

Autodenominados Syndicat de Défense des Vins Naturels (Sindicato para la Defensa de los Vinos Naturales), su primer paso fue redactar una acta compromiso con parámetros imprescindibles para la obtención de un vino natural. Presentado ante la Institut National de l’Origine et de la Qualité (INAO), especie de INV francés, el documento logró que se incorporen dos nuevas denominaciones: “vin méthode nature” y “vin méthode nature sans sulfites ajoutés“. Estos últimos serían aquellos sin adición de sulfitos.

 

Vin Methode Nature
Este es el sello aprobado por al INAO de Francia para identificar a los vinos que cumplan con los requisitos del Syndicat.

 

¿Qué es un vino natural según el Syndicat?

A partir de este documento, un vino natural es aquel elaborado con uvas cosechadas manualmente en un viñedo orgánico certificado. El origen de las uvas puede ser de cualquier región francesa.

La fermentación solo puede ser producida por levaduras nativas y se prohíbe la implementación de cualquier método mecánico que modifique la esencia del vino. En cuanto a la adición de sulfitos, se autoriza el uso de hasta 30 mg/l una vez finalizada la vinificación en el caso de los “vin méthode nature“. A su vez, establecieron la creación de un ente facultado para la evaluación de los vinos y posterior aprobación de cuáles cumplen con el método de elaboración natural.

De este modo, el Syndicat espera despertar adhesiones en el resto de países vitivinícolas y ampliar así un movimiento que hasta hoy era víctima de la desinformación.

 

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Argentina natural

Mientras tanto, por estas pampas, cada vez son más los productores que se declaran adeptos a estas prácticas. Entre estos proyectos, en Mendoza se destaca la labor de Joanna Foster y su esposo, Ernesto Catena, es su bodegas Stella Crinita y L’Orange donde vinifican uvas de Vista Flores (Valle de Uco) de manera biodinámica y natural.

“Argentina tiene condiciones ecológicas muy favorables para elaborar vinos naturales. Podríamos ser referentes importantes del cultivo y la elaboración de vinos naturales pero hace falta un marco de política pública, un compromiso para apoyar y incentivar la producción orgánica. Aunque la política también puede construirse desde abajo”, explica Foster.

Por el momento, en Argentina, un vino natural es una expresión de valores de respeto a la naturaleza, a la artesanía, a la cultura y a vivir acorde y en armonía con el medio ambiente. “Es un vino al que no se le agrega ni se le quita nada”, define Foster. Esto significa que no se añaden químicos en el viñedo ni durante la elaboración, no se filtra y se aplica la menor intervención posible. El trabajo más importante es el que se hace en el viñedo al alimentar la tierra con compost, con animales y con microorganismos que viven en la tierra. Por lo tanto, el factor humano es vital. Localmente, el máximo de sulfitos tolerado para un vino natural también es de 30mg/l.

Joanna y Ernesto trabajando en Lorange
Joanna y Ernesto en su bodega artesanal L’Orange de Chacras de Coria, Mendoza.

En cuanto a la iniciativa del Syndicat francés, Foster opina: “Nos parece bien el avance. La transparencia y honestidad de los productores naturales es fundamental. Hoy con la demanda intensa de vinos naturales y con tantos productores nuevos, tener una definición de qué es exactamente es una gran ayuda. Nosotros somos socios de VinNatur, una asociación italiana de productores de vinos naturales. Somos los primeros productores no europeos en entrar. Concordamos con sus criterios y queremos trabajar dentro de su red, que está compuesta por gente que no solo comparte la filosofía de cultivo sino también valores. La comunidad de productores de vinos naturales sostiene principios que intentan cambiar el mundo hacia una vida más de pueblo, en contra de la industrialización”.

Alejandro Iglesias
Es sommelier y un consumado buscador de tesoros. Capaz de degustar cientos de vinos y de recordar del primero al último con la precisión y la agudeza de un entomólogo, conoce como nadie esos rincones del mercado a los que todos quieren llegar. Por eso elige los vinos del Club Bonvivir. Por eso escribe en Vinómanos (plataforma que fundó en 2013) sobre sus hallazgos o bien en importantes medios nacionales como Clase Ejecutiva, o internacionales como Decanter.