La ola polar que cubrió al país la semana pasada y que trajo nieve a los viñedos de Mendoza y una helada general posterior, marcó de hecho el fin de una cosecha que será recordada largamente: para unos, por su inusual condición de calidad, como sucede con los viñedos patagónicos y algunos rincones de Uco; para otros, como un duro año en el que El Niño se llevó la producción.

Así las cosas, la vendimia 2016 llega a su fin. Quedan algunos cuarteles para cosechar pero el número no cambiará. Como un designio, que marcó todo el ciclo con lluvias intensas y reiteradas para Mendoza, el decreto de cierre lo ponen nuevamente la naturaleza. ¿Cuál es el balance final? Con un promedio de merma ronda el 28% para la Argentina, según cifras difundidas por Instituto Nacional de Vitivinicultura (INV), hay zonas con picos de hasta el 48%, como San Martín, en el este de Mendoza.

Mendoza, complicada

Con unos 700 y 800 mm de lluvia caída en la provincia, cifra que triplica promedio el anual y que emparenta a la provincia cuyana con Córdoba, el fenómeno de El Niño puso patas para arriba a Mendoza.

¿Cómo fue la vendimia 2015?

Para Alejandro Vigil, enólogo de Catena Zapata, “esta vendimia fue difícil. En términos generales hubo poca uva, tanto por la lluvia como por la primavera fría que afectó el cuaje del Malbec. Pero lo que llegó al final, con unos 21 días de atraso y atravesando un otoño suave y relativamente seco, llegó en óptimas condiciones”, dice.
Con él concuerda Sebastián Zuccardi, agrónomo y enólogo, de Zuccardi Valle de Uco. “Será un año de vinos extraordinarios y de malos vinos, sin medias tintas. La constante, en todo caso, es la escasez”, redondea.

En general, agrónomos y enólogos están de acuerdo en ese punto. En el otro que coinciden, es que “2016 será un año de vinos atípicos –como describe el ingeniero Marcelo Belmonte, director técnico de Grupo Peñaflor– porque fue un verano fresco y las uvas conservaron acidez y no alcanzaron altos grados de azúcar”. Dicho en criollo, serán los vinos opuestos a los que estamos acostumbrados: menos cuerpo y alcohol, más frescura. Por sorprendente que resulte, el promedio de alcohol que arroja el INV es de 12,04%.

Por su parte, Silvio Alberto, enólogo de Achával Ferrer, cree que “a diferencia de otros años, las variedades que más gustan de la humedad, como el Merlot o el Sauvignon Blanc, están muy por arriba de su promedio histórico en calidad”.

Cambio de signo: del año de la crisis al de las oportunidades

Con todo, la merma en la provincia es elevada –el este, corazón productivo, se desplomó a causa de las enfermedades fúngicas que acarrean las lluvias– y las grandes bodegas están preocupadas por los volúmenes. Algunos empresarios arriesgan escenarios. “Será el año para enterrar algunas marcas masivas,” dice el gerente comercial de una gran firma, que prefiere el anonimato. Otros, ya salieron a comprar vino a otras provincias cuyos viñedos están en perfectas condiciones, aunque la merma es generalizada.

Patagonia espléndida

Marcelo Miras, enólogo de larga trayectoria en la región, habla de un año soñado, pero con menos rendimiento. “La primavera fue muy fría y, como dicen los viejos, las heladas invisibles se cuentan en la balanza de la bodega”. Los cómputos que se manejan en el valle es de un 15% menos de uva. El ingeniero Guillermo Barzi, propietario de Humberto Canale, ofrece el mismo análisis. Y destaca: “en calidad, para nosotros es una vendimia excepcional”.

En el Chañar, las condiciones de madurez son las óptimas. “Con granos chicos, los racimos pesan menos y eso explica la merma”, sostiene Leonardo Puppato, de Familia Schroeder. Pero se frota las manos: para un enólogo es la condición ideal en materia de concentración. “Más si conservamos la acidez, que es la novedad este año”, dice.

La guía definitiva para el Malbec argentino

Valles Calchaquíes

La producción global del valle fue golpeada con una helada a mediados de octubre, cuando las vides estaban brotando. Por lo que el rendimiento es menor también en el norte. Para Mariano Quiroga Adamo, enólogo de El Porvenir de Cafayate, sin embargo, “la madurez fue pareja y cada variedad cumplió bien su ciclo”, afirma.
Con todo, una cosa es segura: los vinos 2016 serán distintos en un sentido completamente nuevo. Habrá que esperar que lleguen a la góndola para descubrirlos.

El Niño dio vuelta la cosecha

Estaba previsto y se cumplió en 2016: el fenómeno de El Niño, como se conoce a una alteración general de la temperatura en el Océano Paícifico que altera la meteorología en el hemisferio sur, ocurrió con intensidad este año. Así, la lluvia se hizo presente en el desierto, la humedad fue la regla en las zonas donde la aridez es la norma y en algunas regiones, como Patagonia Norte, el granizo hizo su aparición. Los vinos también tendrán la marca de esta vendimia. En pocas palabras, más frescura y menos alcohol.

Joaquín Hidalgo | @Hidalgovinos
Una versión de esta nota fue publicada en La Mañana de Neuquén el domingo 1º de Mayo.

Joaquín Hidalgo
Es periodista y enólogo y escribe como cata: busca curiosidades, experimenta en formatos y tiene una pluma capaz de desentrañar el secreto áspero del tanino o de evocar el sabor perdido de unas granadas en la infancia. Lleva más de quince años en esto. Lo leen en Vinómanos (plataforma que fundó en 2013) o bien en importantes medios nacionales, como La Nación Revista, La Mañana de Neuquén, Playboy y JOY, entre otros.