En la fantasía de todo viajero del vino hay un destino común: pasar una noche entre hileras de vid, experimentar la famosa amplitud térmica en la que maduran las uvas y amanecer con el sol dorando los racimos. Ahora cumplir ese sueño es posible. En los últimos años aparecieron varias posadas entre hileras que ofrecen servicios a la medida de los sueños. Algunas son verdaderas joyas lujosas. Otras, de una elegante rusticidad rural. Cualquiera sea el caso, una cosa es segura: cumplir la fantasía cuesta entre 200 y 400 dólares la noche, aunque bien vale la pena la inversión. En ese plan, estas seis posadas que no debieran faltar en la bitácora de los viajeros del vino.

 

En Salta

Viñas de Cafayate. En las afueras de Cafayate, en Salta, Viñas ofrece una típica casa colonial –con patio al centro, arcadas blancas, techo de teja y pisos de un cerámico rojo- a la vera de un extenso viñedo y al pie del cerro Colorado que domina ese tramo del valle Calchaquí. La vista desde la galería es deliciosa, mientras que las habitaciones están decoradas con una suerte de tradicionalismo moderno: hay guardas y ponchos, pero todo en su justa medida. Para pasar un par de noches y recorrer bodegas –Amalaya y Finca Las Nubes están pegaduito- es una opción de buen nivel y relativamente accesible en la zona. Más info, vinasdecafayate.com

Alta La Luna. Tolombón es un pueblo entre Cafayate, Salta, y Santa María, Catamarca. Ahí, a tiro de las ruinas de Quilmes y en un paisaje de cardones y desierto, se encuentra Alta La Luna. Un hotel con 20 habitaciones, de un estilo colonial remozado y pintado en tono amarillo patito típico. Destaca el jardín, las galerías y la proximidad del viñedo que nace en el patio y asciende por el valle hasta el pie de lo cerros. Lo mejor, la pileta, perfecta para un chapuzón, y el restaurante, con comidas tradicionales de factura moderna. Una buena parada para los viajeros de la ruta 40. Más info en altalaluna.com

Patios de Cafayate. Ícono de la hotelería en vinos de Argentina, este lujoso hotel boutique, a la vera de Bodega El Esteco, combina viñedos y alta hotelería, en un antiguo edificio de  fines del siglo XIX, cuyo campanario es un punto panorámico de la zona. Ofrece diez habitaciones amplias, acondicionadas con buen gusto y detalle, un spa del vino y una pileta rodeada de un extenso jardín, además alta gastronomía, punto máximo en la zona. Claro: lo bueno sale caro. Y Patios es el hospedaje más costoso, aunque bien vale la pena darse el gusto. Más info en patiosdecafayate.com

 

En Mendoza

Posada Salentein. Al final de un largo callejón entre cuyos álamos se recortan los cerros al fondo, la posada de Bodega Salentein ofrece una parada lujosa para quitarse el polvo de los caminos. Una casa con 10 habitaciones amplias y acondicionadas como un hotel con clase ejecutiva, más dos apart, con calidez de detalles hogareños y una galería por la que pasearse. Buena gastronomía (también funciona como restaurante), atención y acomodación confortables, en un entorno de castaños, nogales centenarios y cedros, que conforman un pequeño bosque de ensueño en la aridez del desierto. Más información en bodegasalentein.com/es/posada

Posada Vistalba: ubicada en la legendario distrito de Vistalba, Luján de Cuyo, entre viñedos y barrios residenciales, la bodega ofrece dos habitaciones grandes acondicionadas con refinamiento: una, con vista a la bodega y la otra, a la cordillera. El plan es vivir una experiencia de vinos, para lo que la casa provee desde bicicletas para recorrer los callejones de la finca a catas en wine bar y un restaurante en el que prestan servicio de almuerzo solamente, cuya terraza tiene una vista privilegiada de olivares el viñedo. Para los que quieran además visitar Mendoza capital es una posada con fácil acceso.  Más info en bodegavistalba.com

Casa Terrazas. Uno de los secretos mejor guardados de Bodegas Terrazas es su casa de visitas. Ubicada junto a la bodega, lo que alguna vez fue la casa patronal hoy es un guest house en el que alojarse en el corazón de Perdriel, Luján de Cuyo. Con un bonito jardín y seis habitaciones –dos King y cuatro Twin- acondicionadas para un viajero en plan pareja o relax. Los servicios incluyen desayuno y almuerzo, mientras que la cena sólo es con reservas, porque el personal está hasta las 17. El resto del tiempo, es como para manejarse a gusto en el living de tu hogar. Punto fuerte, la parrilla en el jardín. Y que desde la galería se aprecia toda la operativa de la bodega. Más info en terrazasdelosandes.com.ar

Club Tapiz. En Maipú, a las afueras de Mendoza, y ocupando una bodega de fines del siglo XIX completamente reacondicionada en hotel boutique, Club Tapiz resulta uno de los platos fuertes del turismo de vino en la provincia. La torre, desde cuyos balcones se aprecia el viñedo, o bien los jardines y sus siete habitaciones amplias y acondicionadas con esmero, invitan a desenchufarse al máximo. El restaurante es pieza clave de la propuesta, lo mismo que la antigua bodega y la almazara, donde elaboran aceite de oliva. Lo mismo que la así llamada Casa Zolo, que fuera el casco de la finca y residencia del gobernador de Mendoza, con cuatro habitaciones más. Sea para pasar el día o para quedarse a dormir, es un destino elegante entre los viñedos, perfecto para un plan de pareja. Más info en club-tapiz.com.ar

Casa Antucurá. Dedicada al arte y la literatura –cosa rara en materia de hotelería- esta posada de ocho habitaciones ofrece algunas curiosidades de especial elegancia: una biblioteca con ocho mil volúmenes, una cúpula que cuenta el ciclo de la vid pintada por el plástico mendocino Sergio Roggerone, además de un jardín amplio, sembrado de estatuas hechas por prestigiosos artistas. Las habitaciones son muy amplias, lujosas y están equipadas con todo detalle. Ofrecen servicio de comidas y desayuno. Un lugar ideal en el que olvidarse del mundo. Y reinventarlo en la imaginación. Más info casaantucura.com

La Morada de los Andes: flamante inauguración en el Valle de Uco, la Morada ofrece un lugar acogedor y confortable para el viajero de negocios. Pensada para quienes tienen que pasar una o dos noches en el valle, además de ser el guest house de La Morada, proyecto inmobiliario y productivo, ofrece habitaciones de cuidado confort, un living con impresionante vista a Los Andes y servicio de desayuno. Tanto para una parada ejecutiva como para un descanso, resulta un punto clave de Uco. Más info en moradadelosandes.com

Finca Adalgisa. Esta casa pica justo entre una posada y un hotel boutique. Con once habitaciones en torno a la bodega y el viñedo, las tres de la casa vieja son una posada en sí. Solía ser la casa de la familia Furloti, de tradicional prosapia vinera. Construida a comienzos del siglo XX, el trazo histórico, con blancas paredes encaladas y techos de caña en la galería, le confieren un aspecto de otro tiempo y otra gloria del vino. La pileta, elevada sobre la viña, la sala de degustación vidriada y la gastronomía mendocina, son los fuertes de la casa. Más info en fincaadalgisa.com.ar

 

En Patagonia

Posada NQN. El viñedo neuquino está entre los paños más nuevos de la Argentina. Ubicado a unos 60 kilómetros de la capital y rumbo a la cordillera, NQN ofrece una posada de arquitectura moderna y de muy buen gusto, enclavada en un viñedo de Sauvignon Blanc. Dos habitaciones, living comedor gigante, parrilla adosada a la cocina y amplios cuartos, entre otras amenities, forman el refugio perfecto para una parada de dos o tres días. Ofrecen un servicio de desayuno bien completo y para almorzar está el restaurante Malma, anexo a la bodega. Para sentirse el dueño de un viñedo, esta posada es un buen lugar. Más info en bodeganqn.com.ar/posada
Joaquín Hidalgo

Joaquín Hidalgo
Es periodista y enólogo y escribe como cata: busca curiosidades, experimenta en formatos y tiene una pluma capaz de desentrañar el secreto áspero del tanino o de evocar el sabor perdido de unas granadas en la infancia. Lleva más de quince años en esto. Lo leen en Vinómanos (plataforma que fundó en 2013) o bien en importantes medios nacionales, como La Nación Revista, La Mañana de Neuquén, Playboy y JOY, entre otros.