Si sos un consumidor atento, seguro te pasó en el último año de probar algunos tintos que no encajaban en lo que esperabas beber. Tintos que te sorprendieron gratamente por su sabor y frescura. Y que, pasada esa primera extrañeza, reconociste como algo nuevo y excitante.

Es que en el vino argentino están pasando cosas novedosas. Y entre ellas, hay una tendencia hoy irreversible: la búsqueda de terruños y estilos más frescos, que permitan hallar sabores complejos en vinos de paladar suelto y de cuerpo medio. En pocas palabras, una enología menos invasiva, con mucho trabajo en la viña, que propone frescura y fruta y se alejan del roble y la extracción que dominó la oferta de otro tiempo.
Para conocer algunos de sus exponentes, a continuación listamos los imprescindibles.

LOVE Malbec (2013, $75). Es habitual que a la hora de hablar de tendencias solo se observe el trabajo de bodegas independientes o enólogos de culto. Lo más interesante, sin embargo, es observar que los nuevos estilos ahora llegan al resto de la góndola, del supermercado a la vinoteca. Eso mismo propone la nueva línea de Finca Las Moras con sus tintos frescos y redondos y un punto medio de complejidad, curioso para el segmento por debajo de los $100. Sorprende y gusta.

Killka Blend (2012, $89). El desembarco de Killka, la nueva línea de vinos de Salentein, le permitió a la bodega llevar a la botella la frescura y expresión de Tupungato. El nuevo estilo se suma una imagen joven y atractiva. Su blend, 50% Malbec 35% Cabernet Sauvignon y 15% Petit Verdot, es el más original, precisamente por el curioso aporte del Verdot lo que define su perfil expectorante. Tinto de aromas frutales, con fono de vainilla y dejos herbales en medida justa, al paladar resulta paladar envolvente y fresco, con final prolongado. Un lujo accesible al bolsillo.

Montesco Bonarda (2013, $95). El enólogo Matías Michelini es uno de los íconos de esta movida, en la que el conocimiento de Valle de Uco y una enología arriesgada, le permiten alcanzar niveles de frescura poco comunes en los vinos argentinos. Una apuesta que no a todos puede gustarle por igual. Esta Bonarda es una buena puerta de acceso para tantear su estilo. Amplio, de buen jugo y sabor, la frescura elevada y el regusto herbal son su marca. Si cruzaste la puerta, probá su Malbec, Pinot Noir y tintos de corte, que van en la misma arriesgada línea.

Padrillos Malbec (2013, $120). Ernesto Catena Vineyards es una bodega que trabajó durante años en el solitario camino de cautivar sin exageraciones. Y Padrillos Malbec, uno de los íconos accesibles de ese trabajo. Elaborado con un blend de uvas de Uco, ofrece una aromática frutal sencilla, donde hay ciruelas y un trazo herbal, con un paladar en donde la textura suave, el cuerpo medio y la carnosidad, resultan calves, todo bien integrado en una línea de frescura apenas elevada de la media. La nueva etiqueta, además, es luminosa.

Ave Malbec (2011, $120). En algún sentido este vino fue una premonición. Hace unos años cuando abundaba el roble y la concentración en la mayoría de los tintos argentinos, esta bodega de impronta italiana hacia su propio camino con paso ligero y tenso. El tiempo pasó y mientras el Malbec es cada día mas delicado, AVE define hoy el estilo que muchos persiguen. Suave y austero, refrescante y fácil de beber, evita las sobreactuaciones y llena el paladar con gracia. Un Malbec que refleja los clásicos, con un guiño moderno.

Amalaya Gran Corte (2011, $130). La bodega de Cafayate, Salta, es otro caso para seguir de cerca. Sus tintos, elaborados en la aridez calchaquí, siempre ponderaron la frescura como un dato clave. Según Paco Puga, enólogo, la clave es trabajar con cortes de modo que compensar con una cepa lo que te quita otra. Con un blend Malbec-Cabernet Franc-Bonarda, el resultado es un tinto expresivo, de paladar sabroso y cuerpo medio. La acidez le define jugosidad en medio de boca y frescura en su largo final.

Manos Negras Malbec (2010, $125). Puerta de entrada a los vinos de Alejandro Sejanovich y Jeff Mausbach, creadores de Manos Negras, este Malbec es toda una declaración de estilo. Mayormente elaborados con uva de Altamira, Valle de Uco, resulta el primer escalón hacia el terroir del que todos hablan. Es jugoso, de paladar firme y acidez vibrante que recorre el paladar de principio a fin. Buena tipicidad varietal y largo final. Un tinto entre los que primero marcaron la cancha.

Hey Malbec (2013, $135). El enólogo Matías Riccitelli cimentó una imagen de innovador a fuerza de grandes vinos. Le tomó nada más que cuatro años. Su presentación en sociedad fue con los Vineyard Selection Malbec, a los que siguieron República Malbec y The Apple doesn´t fall far from the tree Malbec. En cada uno de ellos se animó no solo a experimentar desde lo sensorial sino también en lo estético. Hey Malbec, el nuevo del universo Riccitelli, es intenso y carnoso, con buen jugo y ligereza de paladar. Versátil, va bien en mesas jóvenes o tradicionales, aunque por su estética comic cautivará a nerds y curioso por igual.

Chaman Blend (2011, $165). Pepe y Luis Reginato son miembros de una familia de larga tradición enológica. Sin embargo con su nuevo proyecto plantean escribir una nueva página en la historia familiar. Por lo pronto este vino es un buen ejemplo de su curiosidad y trabajo, elaborado con 45% de Petit Verdot se completa 30% de Cabernet Sauvignon y 20% de Cabernet Franc más 5% de Malbec. El resultado es un tinto de cuerpo medio y fluir aterciopelado que pone en primer plano la fruta y su frescura. Su sabor es exótico, con buena carga de cassis y bayas. Una rareza que genera silencios en la mesa.
Alejandro Iglesias

Alejandro Iglesias
Es sommelier y un consumado buscador de tesoros. Capaz de degustar cientos de vinos y de recordar del primero al último con la precisión y la agudeza de un entomólogo, conoce como nadie esos rincones del mercado a los que todos quieren llegar. Por eso elige los vinos del Club Bonvivir. Por eso escribe en Vinómanos (plataforma que fundó en 2013) sobre sus hallazgos o bien en importantes medios nacionales como Clase Ejecutiva, o internacionales como Decanter.