Febrero, marzo y abril son los meses perfectos para visitar las regiones productoras de vino porque es época de vendimia: verás cosechadores cortando uva, podrás probarlas directamente de la planta y además las bodegas están en pleno funcionamiento. Eso hace que cualquier recorrido tengo acción y algo digno de ser visto. Sin embargo, viajar en esta época enciarra sus problemas. No es fácil encontrar hotel, ni sencillo contratar tours porque al igual que vos mucha gente sueña con su wine tour por Mendoza en vendimia. Para que no pifies en el recorrido, ni en la elección de las bodegas entre las más de doscientas abiertas al turismo, leé con atención nuestra hoja de ruta y programá bien tu viaje.

Algunos datos útiles para tener en cuenta:
Aéreo a Mendoza: desde 2500 pesos vía Buenos Aires (despegar.com)
Hoteles: desde 450 pesos la noche por persona.
Alquiler de auto: a partir de 700 pesos diarios los vehículos más económicos con GPS. No olvidar que hay que ponerse de acuerdo sobre el conductor asignado. Conviene recompensarlo al final con una buena botella.
Packs de visita a bodegas: desde 1500 pesos por persona, con transporte privado, almuerzo y visita a tres bodegas con degustación. Algunas opciones además ofrecen degustación de barricas, paseos en bicicleta por los viñedos o clases de cocina.
Alquiler de bicicletas: desde 300 pesos hasta 800 si incluye transfer y almuerzo.

A pie, al volante o en bici. La oferta turística de Mendoza en torno al vino es infinita así como la cantidad de agencias especializadas en visitas a bodegas. Entre estas se destacan Aymara, Ketek y Hontravel con programas de todo tipo que incluyen visitas a las bodegas más importantes. Ellos ofrecen todo tipo de servicios de traslado y organización de agenda.

Entre los planes que nos parecen piolas, y que ha ganado adeptos entre los turistas, el wine bike tour merece una mención especial. Como la bici es el transporte rural por excelencia, para vivir una experiencia real con el vino lo ideal es ponerse pedales a la obra, recorrer dos o tres bodegas de una zona y almorzar en alguna de ellas. Que no te asuste la distancia, ya que los prestadores -por ejemplo, MendozaBikers.com y Mr.HugoBikes.com– te llevan hasta el punto de inicio del recorrido. Y si te da fiaca, siempre queda margen para ir en auto –propio o contratado- pero sabé que cuando te cruces con los bicicatadores, se te piantará un lagrimón.

Una vuelta por Vistalba, Agrelo y Perdriel: estas tres localidades de Luján de Cuyo alojan a varias de las bodegas más importantes de la provincia. Si bien lo ideal es elegir unos tres establecimientos para visitar en un día –cuatro si sos muy pro- el recorrido circular que proponemos es muy sencillo, aún para quienes lo visitan por primera vez. Desde la capital mendocina se debe tomar rumbo suroeste a la vieja ruta Panamericana hacia la cordillera hasta la última salida, Vistalba. El primer alto en este camino es la bodega Durigutti/Lamadrid, en la que conviene prestar atención a la estructura de piletas de hormgión típicas de otro tiempo, lo mismo que el el bien remodelado guest house. Luego, el viaje continúa por la calle Saenz Peña hasta Bodega Kaiken, rodeada de antiguos viñedos –ponele el ojo al parral de cabernet- data principios del siglo XX y muestra la arquitectura industrial de la época de esplendor vitivinícola.

Continuando por la misma avenida se debe conducir hacia el sur, en dirección al Dique Cipolleti que, para más datos, es el punto de origen de todo el sistema de riego de la ciudad de Mendoza y alrededores. Cruzás el río y llegás a Agrelo por la ruta nacional 7, la misma que conduce al cruce internacional con Chile. Doblás hacia la izquierda, sobre esta ruta, y a poco de andar llegás a una decena de bodegas abiertas al turismo: destacan Cobos, con su bodega luminosa; Séptima, cuya terraza a los andes merece una vista y un atardecer; las más pequeñas Sottano y Melipal, cada una a un margen de la ruta y de moderna arquitectura.

Pero si tomás alguna de las calles adyacentes (por ejemplo Cobos o Cochabamba, perpediculares a la ruta) llegarás a la pirámide de Catena Zapata; a Piattelli, con sus jardines y vistoso living en el que beber una copa; Dominio Del Plata, para recorrer los viñedos; o más lejos, hacia el sur por la antigua ruta 40, a Chandon, cuyo visitor center y restaurante bien valen una parada. Agrelo concentra bodegas como para una semana de visitas ininterrumpidas.

De regreso a la ciudad por la antigua ruta 40, se cruza Perdriel, donde son parada obligada Norton, con wine bar y vista panorámica; Terrazas de Los Andes, cuya linda y antigua bodega tiene un tour bien organizado; la champañera de Dante Robino, para internarse en las cavas y amplias galerías de otro tiempo; y Achával Ferrer, la mítica bodega sobre el Río Mendoza.

La vuelta a Cruz de Piedra, Lunlunta y Chacras de Coria. Al igual que Luján de Cuyo, el departamento de Maipú combina tradición, bodegas boutique y modernos establecimientos. Para recorrerlo debe tomarse el acceso Sur y doblar al Este a la altura de Carrodilla. Una vez allí, la histórica bodegas López, con sus toneles y amplias naves, ofrece un estilo de vinos popular en otro tiempo y devenido a exótico. Desde allí se puede continuar camino al sur por la avenida Maza hacia Cruz de Piedra para recorrer bodegas más novedosas y pequeñas como Tempus Alba, una de las mas visitadas de la zona, CarinaE, con su propuesta de vinos y astronomía, o el emprendimiento familiar del reconocido enólogo Ángel Mendoza, Domanine St Diego, donde los dueños ponen manos a la obra en los vinos y la atención a los turistas.
De regreso a la ciudad, nuevamente por el acceso Sur, pero con rumbo norte, se puede tomar la bajada a Luján de Cuyo para recorrer bodegas como Lagarde, en cuyo patio restaurante siempre paga hacer un alto, o Luigi Bosca, para conocer más sobre sus vinos clásicos; o bien continuar hacia Chacras de Coria, la zona residencial, donde se encuentra la bodega Alta Vista, con lindos jardines en los que ver caer la tarde o cerrar la jornada con una burbujas en la mítica champañera Rosell Boher.

Coquimbito y Fray Luis Beltrán. Enfilando desde la capital por el acceso Este, se accede al cabo de unos pocos kilómetros a la salida de Coquimbito. En otro tiempo, este fue el corazón industrial del vino argentino, de cuyas estaciones de ferrocarril salíana con varias frecuencias diarias trenes para capital. Algo de eso podés ver hoy en bodega Trapiche, de una arquitectura florentina en ladrillo visto muy bien restaurada; o bien realizar una parada en el Museo del Vino, dentro de la antigua bodega La Rural, en donde se muestran algunos de las máquinas y herramientas más antiguas empleadas para la elaboración de vino en Argentina.

Siguiendo por el acceso Este y desviándose a la izquierda, se accede a la localidad de Fray Luis Beltrán, en el llano mendocino. Como es lejos y además está aislada, la visita a Familia Zuccardi demanda por lo menos medio día, pero bien vale el viaje: entre La Casa del Visitante –con sus muchas propuestas turísticas y restaurante- y el restaurantes con foco en el aceite extra virgen, Pan y Oliva.

Comer en las bodegas. Entre estas propuestas sobresalen 1884, en Escorihuela Gascón donde el menú es responsabilidad de Francis Mallman al igual que la ambientación y la puesta en escena. Por su parte, Bistró Chandon ofrece un menú  diseñado por Marcos Zabaleta para acompañar vinos espumosos. Una experiencia única en la provincia. En Bodega Norton su cava esconde uno de los secretos mejor guardados de Perdriel, el restaurante La Vid. Su cocina, en manos de la chef Patricia Suarez Roggerone, se define como argentina contemporánea y rescata sabrosas preparaciones regionales.

Bodega Familia Zuccardi, ofrece menú desgustación conplatos mendocinos de la mano del cocinero Matías Aldasoro, en la Casa del Visitante, mientras que en Pan & Oliva el menú es de tapeos y picadas.

Mientras tanto en Agrelo existe una especie de polo enogastronómico donde el chef Lucas Bustos propone platos logrados en los restaurantes Melipal y Ruca Malen –distinguido como mejor resturante de bodega 2014-. Por su parte, Bodega Séptima, con gastronomía de Graciela Hisa, invita a comer en María Restaurante, cuya terraza es un sueño. Mienrtas que Dominio del Plata, ofrece una parada en Osadía de Crear, a en manos del cocinero  José Cacciavillani, que propone un Deli&take away único en la zona. Por úlitmo, Finca Decero invita a descubrir sofisticados menús con la panorámica incomparable del Cordón del Plata.
Alejandro Iglesias

Alejandro Iglesias
Es sommelier y un consumado buscador de tesoros. Capaz de degustar cientos de vinos y de recordar del primero al último con la precisión y la agudeza de un entomólogo, conoce como nadie esos rincones del mercado a los que todos quieren llegar. Por eso elige los vinos del Club Bonvivir. Por eso escribe en Vinómanos (plataforma que fundó en 2013) sobre sus hallazgos o bien en importantes medios nacionales como Clase Ejecutiva, o internacionales como Decanter.