restaurantes más instagrameables

Los 10 restaurantes más instagrameables de Buenos Aires

Ya no alcanza con comer bien en un lugar: también tiene que ser apto selfie, ideal para mostrar detalles y perfecto como fondo con amigos. Te damos la mejor lista de espacios que no fallan a la hora de hacer click y compartir.

Gastronomía, Restaurantes

Gastronomía

Para la gastronomía, la red social más famosa de todas, en la que el mundo entero es feliz y lindo y nada malo pasa, se transformó en un espacio de difusión que no falla.

Pero también para los comensales, Instagram vino de la mano de vivir una experiencia, del disfrute de un momento que excede el plato de comida, el trago o ese vino buscado, y se transforma en una noche que hay que dejar en el recuerdo o en un almuerzo de domingo con la familia que tiene que quedar enmarcado.

Estos son los restaurantes más instagrameables

Para tener el Instagram más vistoso de todos, aquí te traemos una lista de 10 lugares que son muy pro fotos.

Bagatelle

Sin dudas, toda la idea de este bistró es muy Instagram mood. No solo porque entrás a un lugar medio secreto, misterioso, que desde afuera no parece un restaurante y adentro tiene una onda francesa divina, sino porque, en algún momento, los mozos empiezan a bailar como si estuvieras en la despedida de soltero de un amigo.

“Creemos que Bagatelle se volvió un lugar muy instagrameable porque generamos desde los primeros tiempos una sensación de exclusividad y pertenencia, un lugar aspiracional, donde además se unen una muy buena comida con música genial”, cuentan los responsables de este restaurante que es tan top secret que tampoco quieren identificarse.

Sin dudas, toda la idea de este bistró es muy Instagram mood.

Bagatelle, que pronto cambiará su nombre a Baga, está en el Hipódromo Argentino de Palermo, y aspira a un estilo “bon vivant del sur de Francia”. La iluminación es tenue, los colores son cálidos, los tonos, pastel.
El lugar tiene varias de obras de arte pop y esculturas de animales curadas por el reconocido artista Alfredo Segatori. En la terraza, un jardín vertical, una vajilla muy europea y mesas vestidas de blanco impoluto. Todo muy fotografiable.

A partir de las 23.30 comienzan los mozos a hacer circular botellas de champagne francés y encienden bengalas, se ponen a bailar con los clientes, se suben a las mesas y el DJ no para con la música. Y se suman los tragos de Aaron D Montijo.

¿Dónde? Avenida del Libertador 4101, Palermo.

Moshu

¿Cómo no vas a sacar fotos si estás comiendo en una casita del árbol? Moshu es una treehouse, armada en una casa antigua de estilo rústico-industrial con paredes de ladrillos, maderas de andamios, hierros de obra y tejidos metálicos.

En el salón, hay cilindros de cartón –esos donde se envasa el dulce de leche– decorados con batidores y cernidores de harina antiguos. Al fondo, un patio con una increíble santa Rita.

Moshu es una treehouse, armada en una casa antigua de estilo rústico-industrial .

“Es cierto que somos muy instagrameables. Y es porque tenemos un producto increíble que te hace feliz, en un ambiente hermoso. La felicidad es instagrameable también. Obviamente desde la concepción del Treehouse lo pensamos. La fachada, las pieles que revisten el salón principal con sus tachos de cartón y batidores antiguos, el mobiliario, el estilo derruido under construction, todo da muy para la foto”, define a Vinómanos uno de sus dueños, Lucas Villalba.

¿Dónde? Moldes 3802, Saavedra.

Chuí

Este lugar que abrió sus puertas en plena pandemia –en el centro de la segunda ola–, se pensó para recuperar una zona olvidada de la ciudad, donde están las vías del tren San Martín, pero dentro de un barrio que no para de crecer como Villa Crespo.

Uno de sus fundadores, Martín Salomone, cuenta que tuvieron la idea de “crear un oasis urbano, con un jardín florecido, casi selvático, que permite sumergirse en un contexto distinto”. Para armarlo, acudieron a las manos rigurosas del arquitecto Guillermo Lerner y del paisajista Ignacio Montes de Oca.

Pero no solo es fotografiable el espacio. Los platos, basados en vegetales, hongos y granos, tienen un food styling también que es muy instagramero.

Este lugar que abrió sus puertas en plena pandemia.

“En Chuí trabajamos siempre con dos conceptos fundamentales: estacionalidad y temporalidad. Utilizar los productos en su momento de máximo esplendor, resaltando en cada plato sus mejores cualidades. No solo se tienen en cuenta las estaciones, sino los distintos lugares geográficos en los que cada producto es planteado”, explica el jefe de la cocina, Leonardo Govetto Sosa, que llegó tras pegar un salto desde una gran meca de la carne argentina: Don Julio.

Imperdibles: la focaccia, el paté de hongos, el babaganoush, la palta, el queso llanero, un plato de hongos, las papas Anna y alguna pizza que salga del horno a leña.

¿Dónde? Loyola 1250, Villa Crespo.

Niño Gordo

Sus dueños, los cocineros Germán Sitz y Pedro Peña, reconocen que este lugar fue pensado para Instagram. Quizás por eso le pusieron en la fachada un bebé gigante, en pañales, súper kitsch. Por dentro, todo está bañado a lo Kieślowski por una luz rojiza y lleno de clichés orientales.

Claro que la selfie se vuelve inevitable entre los faroles chinos, los gatos de la suerte moviendo la pata en loop y los muñecos de animé. Niño Gordo fue fenómeno primero en redes, sumando más de 3.000 seguidores en Instagram varios días antes de abrir y en 2017, cuando esta red social era una novedad.

Pero además, la propuesta gastronómica es bastante original. Es una parrilla asiática con un toque porteño.

La propuesta gastronómica es bastante original. Es una parrilla asiática con un toque porteño.

En la carta hay opciones para uno y otras para compartir. Algunas ya se volvieron un clásico: el Katsusando, que es un bife jugoso, en pan brioche, tonkatsu y mayo japonesa; el Tataki de bife con yema, wasabi y shiso; el arroz frito picante, con panceta, camarones, langostinos y calamares, y los baos de panceta con picante.

¿Dónde? Thames 1810, Palermo.

Kōnā Corner

Es un proyecto de Narda Lepes e Inés de los Santos, dos de las mujeres más famosas hoy en la gastronomía argentina. Una propuesta japonesa que combina restaurante en la planta baja y bar en el primer piso.

“El concepto era claro: no disfrazar el espacio, que la arquitectura y el diseño estuvieran pensados desde Japón, jugando con la elección de materiales, iluminación y ambientación. El equipo que llevó a cabo la obra fue liderado también por mujeres, una arquitecta y una diseñadora. Abajo está la cocina, toda a la vista. Se nota el calor de los fuegos y el equipo trabajando. Jugamos con los contrastes, en el salón reina la calma. Arriba sucede lo opuesto, en el bar el frío es protagonista y el calor lo trae la gente», cuenta la siempre creativa Narda.

Es un proyecto de Narda Lepes e Inés de los Santos.

El resultado de las cuatro mentes femeninas fue genial y en poco tiempo, Kōnā Corner, se transformó en un lugar exitoso y súper fotografiado por todos.

¿Dónde? Castañeda 1899, Belgrano.

Emperador Meiji

Creemos que el secreto de su éxito instagramero es ser un pedacito de Japón (uno más) en Buenos Aires. Es que esta ciudad tiene eso. Hay mil culturas reunidas en tres o cuatro barrios. Y es realmente mágico.

Emperador Meiji es la primera y única brasería japonesa de Buenos Aires que le rinde homenaje a quien afirman que llevó a este gigante asiático a la era moderna. Acá hay cortes de carne premium como la Wagyu –que acaba de cumplir 25 años en el país–, pescados de muy buena calidad, preparaciones históricas y algunas más modernas. Desde los platos, la propuesta arquitectónica y hasta las ceremonias que se brindan allí, todo lleva el sello del emperador.

Emperador Meiji es la primera y única brasería japonesa de Buenos Aires.

Algunos datitos útiles a la hora de postear: Meiji gobernó Japón entre 1868 y 1912. Se convirtió en un referente a nivel mundial de la modernidad en su país, incluyendo el crecimiento de su gastronomía.

¿Dónde? Honduras 5902, Palermo.

Trescha

El restaurante de Tomás Treschanski –cocinero recibido en Le Cordon Bleu– te abre literal desde la puerta y su curioso mecanismo, la posibilidad de mil fotos.

La entrada es un jardín de invierno repleto de naturaleza que luego da paso a un salón sobrio, pero súper elegante. La foto del millón es la cava de vinos en el subsuelo. Y la cocina abierta permite espiar los fuegos y jugar con el cocinero, que se transforma de pronto en un rock star a la vista de los paparazzis.

“La propuesta de Trescha es un viaje en 14 tiempos y algunas sorpresas con una duración de 2 horas y media. Pensamos la cocina como una rama del arte, algo que no tiene límites, y esto es como ir al teatro. No es solo la comida, son 10 comensales que se van a sentar ante una barra, frente a 22 personas que trabajaron muchas horas para que ellos disfruten”, le cuenta a Vinómanos el jefe de la banda, quien promete una gran noche.

El restaurante de Tomás Treschanski te abre literal desde la puerta y su curioso mecanismo, la posibilidad de mil fotos.

Otro dato muy instagrameable: la vajilla es apta foto, porque está formada por una serie de cuencos, platos y pequeñas bandejas de distintos materiales y formas, diseñados especialmente para el lugar, que se suman a una cristalería deslumbrante.

¿Dónde? Murillo 725, Villa Crespo.

Atis Bar

Es un viaje en el tiempo. En la construcción original de 1890 funcionaba el convento de monjas Santa María de la Salud, de habitaciones pequeñas y espacios amplios. San Telmo se fue transformando y el convento se convirtió en un lugar lleno de inmigrantes. Y fue mutando, en hotel, en feria de artesanos, y desde finales del 2020, en restaurante.

Las más de 500 plantas, el patio andaluz, las esculturas, los azulejos, las lámparas y esa arquitectura de hace tantos años, transforman a Atis Bar en un espacio divino para fotografiar.

Atis Bar es un viaje en el tiempo.

La carta es bastante básica, eso sí. Algunos sándwiches, unas milanesas, pastelería rica. Pero tienen el brunch del domingo que no está nada mal y San Telmo es un lugar muy dominguero.

¿Dónde? Perú 1024, San Telmo.

Trade Sky Bar

Es un lugar donde la gente va básicamente a sacar fotos. Y después sí, a comer y tomar rico también.

A principios del 2019, Trade abrió en el Edificio Comega y sorprendió con una curiosa ambientación, buena coctelería y buena cocina. Fue elegido como uno de los mejores rooftop bars del mundo por la revista británica Time Out y está dividido en tres grandes sectores, que se llenan siempre.

Es un lugar donde la gente va básicamente a sacar fotos. Y después sí, a comer y tomar rico también.

En el piso 19 de Trade Sky Bar está el restaurante y la barra principal; en el 20 un espacio con opciones clásicas de comida asiática; en el 21 está la cocina y en el 22 una increíble terraza. Imaginamos que se llena de turistas, más allá del instagrameo local, porque desde aquí se ven el Obelisco, la Calle Corrientes, la Torre de los Ingleses, el Luna Park, la Reserva Ecológica de Puerto Madero, la Casa Rosada y el Río de la Plata.

¿Dónde? Avenida Corrientes 222, piso 19, Microcentro.

Virgen Mexican Bar & Restaurante

Con un espíritu que intenta traer la esencia “más pura de la cultura mexicana, pero de modo fresco y contemporáneo”, este espacio de San Telmo arma un raro sincretismo entre imágenes religiosas y luces en fucsia furioso, música y disfraces de noche de muertos, y fiestas sobre la película del año: “Barbie”.

Las luces de neón en rosa brillante y la onda vanguardista choca (o no) con la imagen del mayor símbolo de la religión católica, rodeado de velas y ruegos. Muy Instagram mood para un público muy poco conservador, claramente, y también muy joven.

Este espacio de San Telmo arma un raro sincretismo entre imágenes religiosas y luces en fucsia furioso.

“Para comer en Virgen tenemos recetas típicas de México, pero con una buena reversión, productos nobles, buenos pescados, pulpo, jalapeños y muchos vegetales”, explica a Vinómanos el cocinero Manu Malacarne. Maridan con cócteles de autor, ideados por la barmanager Brenda Asís y ejecutados por el jefe de barra, Federico Aguirre.

¿Dónde? Av. Caseros 467, San Telmo.

Autor

  • Mariana Rolandi Perandones

    Es periodista de la redacción de Clarín desde el año 97, entre la muerte de Lady Di y Osvaldo Soriano y el dopping de Maradona del 98. Sigue trabajando en el diario. Escribe sobre gastronomía hace dos décadas. Tuvo a su cargo una página de vinos y restaurantes en la Revista Clarín Pymes durante mil ediciones y 15 años. También, es profesora de Literatura y especialista en Género.

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