«La ideología de Achaval Ferrer consiste en interpretar lo que los viñedos quieren expresar y llevarlo a la botella de la forma más pura; una búsqueda constante de la perfección en la expresión”, define Gustavo Rearte, director enológico de Achaval Ferrer.
Esta filosofía, que valora la riqueza transmitida por el tiempo en cada vid, ha convertido al equipo de Achaval Ferrer en guardianes de un legado que resalta el potencial de las old vines de Malbec, vides centenarias y sabias por naturaleza que cada año sintetizan los mensajes de la tierra de la forma más pura.
2020, el año del conocimiento
La cosecha 2020 desafió a Mendoza con un inicio de verano caluroso y seco, poniendo a prueba la destreza de los enólogos y la adaptabilidad de las viejas viñas al terroir. En estos momentos difíciles, la experiencia del equipo marca la diferencia, como señala Rearte, enfatizando el aprendizaje continuo y la pasión por la mejora constante.
“Tras un inicio de verano abrasador, febrero trajo un clima fresco y seco, beneficiando la maduración de las uvas. Las altas temperaturas diurnas y las noches frescas permitieron un desarrollo uniforme de los racimos y buena concentración de sabores”, destaca Leopoldo Gómez, Ingeniero Agrónomo de Achaval Ferrer.
Y agrega: “En la Primera Zona, la maduración fue más lenta por la mayor retención de agua en los suelos en nuestras Finca Mirador y Finca Bella Vista, comenzando la cosecha a principios de marzo. En Finca Altamira, Valle de Uco, la escasez de lluvia y los suelos pedregosos adelantaron la cosecha a mediados de marzo. Afortunadamente, en ambas regiones obtuvimos uvas de excelente calidad”.
Achaval Ferrer Fincas 2020
En esta nueva añada, la colección de Malbec de Fincas de Achaval Ferrer logra transmitir con precisión y elegancia las características del año, junto al expertise del equipo sobre sus viñedos.
- Achaval Ferrer Finca Bella Vista 2020. El Malbec de esta finca plantada en 1910 fue el primero en cosecharse, el 11 de marzo, y se logró preservar su perfil floral y texturas elegantes. La añada seca intensificó su expresión, con taninos suaves y paladar sedoso gracias a los suelos profundos de Perdriel, Luján de Cuyo.

- Achaval Ferrer Finca Mirador 2020. Aquí fue clave la singularidad de la región con su suelo arenoso y la interacción con las old vines. Este Malbec plantado en 1921 despliega encantadoras notas de frutas negras y especias, con un paladar opulento y sabroso.

- Achaval Ferrer Finca Altamira 2020. La sabiduría de las old vines de este viñedo de 1950 permitieron alcanzar una madurez perfecta el 15 de marzo, que se aprecia en su frescura especial. Hay fruta roja prístina, especias y la mineralidad propia de Altamira, junto a los taninos de tiza.
