Además de sus vinos y bodegas, Mendoza consiguió un nuevo clásico: los muebles hechos con barricas recicladas se convirtieron en un producto autóctono de la provincia.
Desde accesorios decorativos y tablas para picar hasta mesas, cómodas y jacuzzis, los productores de esta zona del país te pueden ayudar a amoblar tu casa desde cero de modo sustentable.
Muebles de barrica
Oak, un proyecto familiar
Cecilia Calvo y Pablo Garbarino dieron sus primeros pasos en los muebles de barricas hace 12 años, cuando él tuvo un accidente jugando al rugby y debió encontrar un nuevo hobby que pidiera otro tipo de destrezas.
Al ser de Mendoza, esta pareja tuvo gran facilidad para adquirir los materiales que las bodegas descartaban y rápidamente su casa se convirtió en depósito de bandejas, platos y fruteras que realizaban con ayuda de tutoriales de internet.
Un día, una amiga de la pareja fue a visitarlos y se encontró con un living superpoblado de objetos hechos con partes de barricas, y decretó que el talento de Cecilia y Pablo daría origen a una empresa familiar: Oak. “Ella nos compró la primera bandeja”, cuentan los artesanos.
Para encarar este proyecto con un poco más de profesionalismo, Pablo trabajó un año gratis en una carpintería para aprender a tratar la madera, aunque ambos reconocen que la clave es arrancar con piezas chiquitas y después animarse a crear en mayor tamaño. “Algunas cosas salieron lindas y otras no tanto”, admiten sobre ese camino de evolución.
Actualmente trabajan con barricas de 225 litros y también con toneles, en su mayoría de roble, que pueden albergar hasta 17.000 litros de vino. Compran estos envases a las bodegas, que a la vez son sus principales clientes.
Por ejemplo, para Tempus Alba y Busquet, Cecilia y Pablo se encargaron de la decoración y amoblamiento de los espacios donde comer y las casas de hospedaje para turistas. Mesas, bancos, tablitas y hasta un tatetí de madera son algunos de sus diseños.
Para otras bodegas realizaron cajas para guardar los vinos, como Sottano, López y Balbo.
Los productos realizados a partir de barricas de roble se volvieron elementos autóctonos de la provincia de Mendoza: “Es parte nuestra, te llevás un pedacito de historia, de nuestra provincia”, dice Cecilia.
Ambos admiten que el material presenta “muchas dificultades” para trabajar, porque la madera suele tener metales dentro, clavos, además de la humedad que absorbió por almacenar vino. “Hay que dejarla estacionar para que se seque, el alcohol la hace difícil de trabajar. Es duro, no es maleable, se quiebra”, enumera Pablo.
Sin embargo, aseguran que los beneficios son superiores. El material tiene diversos perfumes, como vainilla, chocolate, pimientos, madera tostada y cuando lo trabajan, esos aromas regresan. Además, los colores que logra la mezcla del vino con el roble “son únicos”, dicen.
“Estamos enamorados de lo que hacemos”, confiesan.
Artesanías y amor perruno
Ernesto Ronco trabaja hace más de seis años con barricas usadas, aquellas que las bodegas sacan de circulación y ya no sirven para guardar el vino.
“Siempre me llamaron la atención por la curvatura de las duelas”, dice Ernesto, en referencia a las tablas que forman las paredes del envase. Reconoce que le daba pena “ver que algunos lugares las usaban para basurero”.
Así surgió Garotto Artesanías, con un nombre que hace honor a su perro, un labrador marrón chocolate. Este proyecto busca darle “un uso más adecuado” a las barricas “por lo linda y noble que es la madera del roble”.
Ernesto crea tablas para picadas y pizzas, mesas ratonas, percheros, sillones y cavas para vinos. Y en la edición 2024 de la Fiesta de la Vendimia, acaba de tener a cargo las bandejas de desayuno para cada una de las reinas.
Todos los fines de semana, este carpintero se presenta en la feria de artesanos del parque San Martín, en la capital mendocina, un evento incentivado desde la dirección de Economía Social de la provincia y donde asisten muchos turistas de todo el mundo, sus principales clientes.
A la feria lleva los productos más chiquitos y fáciles de meter en la valija, como hamacas, platos y algunos objetos decorativos, pero también toma encargos para hacer banquetas, mesas, cavas y lámparas, que envía a todo el país.
Garotto Artesanías nada tiene que ver con los típicos chocolates cariocas, pero no hay dudas de que Ernesto podría hacer con barricas una caja de bombones única, aunque dice que lo que más se vende son las tablas para el asado.
Según él, la curvatura de la madera es la que hace toda la diferencia en el resultado y que valga la pena trabajar con este material, “una madera muy linda”.
Como huellas dactilares
Hace algunos años, Lucas Bordon quiso tener una vinoteca. Viviendo en Mendoza, todo hacía prever que iba a funcionar perfecto, pero la gran oferta de la zona hizo que su emprendimiento tuviera que cambiar el rumbo. Y el camino que tomó fue hacia las barricas.
La nobleza del material y la posibilidad de reutilizar desechos fue lo que motivó a crear Todo Roble, un proyecto que busca transformar lo usado en algo nuevo y particularmente tener de eje algo “tan icónico de Mendoza” como los barriles de vino, destaca su fundador.
“Cada pieza de nuestra colección cuenta una historia única y conserva la esencia del roble en su forma más hermosa”, dice Lucas, y destaca tres puntos centrales en su producción: la sustentabilidad, una calidad duradera y un diseño único.
Las piezas “son únicas y presentan marcas originales”, señala. Compara la materia prima de los objetos que crea con las huellas dactilares: “No hay dos barriles iguales”.
Desde barras para armar tragos, reposeras y sillones, hasta jaboneras, porta anteojos y abridores de botellas, su catálogo no conoce límites de tamaño.
A través de la tienda online, Lucas envía sus productos a compradores de todo el país, aunque principalmente a Córdoba y Buenos Aires. Sus artículos más vendidos son la bandeja de bolígrafos, las tablas para comer sushi y las hamacas.
Forma también parte de esa lista de best sellers un corchero, realizado con una de las puntas de la barrica y un vidrio que permite ver los corchos que se van acumulando a medida que se llenan las copasd. Una linda decoración para los fanáticos de la vid(a).
En Todo Roble también valoran el trabajo conjunto con otros emprendimientos locales, como por ejemplo el grabado de barriles en Viña Las Perdices y Bodega Domiciano, o la producción de destapadores para la casa de electrónica LD.
En línea con lo artesanal de sus productos, los grabados se realizan con “técnicas que datan de la prehistoria”, diseños creados con fuego y a mano alzada.
Los aplican a pedido en el producto que vos quieras, como tablas para regalar al asador de la familia con su nombre en un extremo o carteles para colgar en la pared.
Para relajar
Si todas estas opciones te parecían poco, también podés armar tu propio spa con productos hechos a partir de barricas.
Argen-Tinas, una empresa con base también en Mendoza, envía sus creaciones a todo el país: saunas, jacuzzis y -como el nombre lo indica- tinas hechas con materiales reciclados.
En este caso, las maderas que usan son guatambú y kiri, las que consideran como las más apropiadas para este tipo de usos por su durabilidad.
Las tinas o jacuzzis vienen en varios tamaños, según la cantidad de personas que pueden albergar, y no requieren más que una superficie plana, agua y leña para comenzar a funcionar.
El sauna incluye asientos, apoya cabezas, techo aislante y un calefactor a leña. “Todos estos materiales aseguran calidad y duración para el beneficio de tu salud y descanso”, destacan.
Si sos amante del vino, si estás necesitando redecorar tu living o preferís contribuir al cuidado del ambiente con productos sustentables, los muebles de barrica no solo cumplen con todos esos requisitos sino que te llevan un pedacito de Mendoza a tu casa.