Argentina es Malbec. Aquí y en el mundo. Y eso se debe a una suma de factores que, en dos líneas, se reducen a: somos el país que más cantidad de hectáreas de Malbec tiene en el mundo (46.550) y el que más lo elabora y bebe.
A lo largo de los últimos 170 años –si tomamos como inicio de este amorío la llegada de la uva el 17 de abril en 1853, con la fundación de Quinta Agronómica– los productores de vino la eligieron por su rinde, color y sabor hasta conformar una larga tradición que hoy vive un nuevo y vibrante capítulo.
A esas proezas del presente nos referiremos a continuación.
Estas son las 7 hazañas del Malbec
Más exportado
El camino internacional del Malbec se inició con Norton 1971, elaborado con uvas de un viejo viñedo de Lunlunta. Medio siglo más tarde, nuestro país exporta unos 150 millones de litros, de más de un centenar de marcas. Es por lejos el vino más vendido de Argentina fronteras afuera. Dato duro: representa unos USD 509.2 millones de dólares para las bodegas, según datos provisorios del Instituto Nacional de Vitivinicultura (INV), y de ese valor el Malbec embotellado es el 92,5%.
33 botellas/año
También es el vino embotellado más consumido en Argentina. Medido desde los despachos de vinos y a datos de 2021 (última serie completa publicada por el INV), el Malbec da cuenta de unos 1.218 millones de litros, algo así como unas 33 botellas por cada habitante del país al año. De Cabernet Sauvignon, el segundo más consumido, son unas 10.
El más caro y el más barato
Siguiendo la línea del mercado doméstico, y en este raro momento inflacionario, se puede beber un Malbec a $650 y otro a $210.000 pesos, si estiramos los extremos entre Colón y Cobos Malbec. Lo que ofrece una muestra de capacidad singular para elaborar vinos: con rendimientos diferentes, regiones distintas y modelos de elaboración diametralmente opuestos, el Malbec se pone la capa del héroe popular y la ropa de moda de la elite en una misma sociedad.
De blancos a tintos
Otra de las proezas del Malbec es ofrecer todos los estilos posibles de la góndola. Hay Malbec blancos (Trivento White Malbec), Malbec espumosos (Tapiz), Malbec rosados (Altosur), Malbec ligeros (Polígonos de San Pablo), Malbec aterciopelados y maduros (Luigi Bosca Los Nobles o Trapiche Single Vineyard Orellana), con mucha madera (Viña el Cerno Barricado), encabezados tipo oporto (Rutini) y hasta alguno parcialmente pasificado (Corbec).
Los extremos de cultivo
Buena parte de esa riqueza estilística se explica por una combinación de terruños, un patchwork que permite forzar los límites de la variedad y llevarla a otros extremos gustativos. En nuestro país es dable beber Malbec cultivado a 3.300 metros de altura en la fría Humahuaca, proveniente del desierto cálido de San Juan en Caucete a 550 metros, y también oriundo de la estepa de Chubut. Sólo en ese rango –un salto de 2500 km lineales– se cruzó el mapa del mundo en materia de climas y temperaturas para la elaboración de vinos. Pero si se realiza el mismo ejercicio entre San Martín y Tupungato, en Mendoza, se hace el mismo viaje en 80 km.
Malbec y su primo Côt
En Argentina tenemos poblaciones de Malbec de cuyos individuos salieron un puñado de clones que no están ampliamente plantados. En el mundo, en cambio, se cultiva mayormente un clon de Malbec en particular –es decir, un individuo elegido de las poblaciones de vides europeas– llamado Côt. Esa diferencia es sustancial: este último produce kilos y vinos de fruta negra, con acidez elevada, mientras que las poblaciones locales de Luján de Cuyo dan un vino de fruta madura, aterciopelado y de acidez moderada. Se diría que en Argentina la proeza es colectiva.
Viñas viejas
Precisamente porque se cumplen 170 años desde que la uva llegó a la Argentina es dable encontrar viñedos antiguos y prefiloxéricos, aquella plaga que se llevó puesto el viñedo de Europa a fines del siglo XIX. Principalmente están en algunos distritos de Luján de Cuyo y Maipú. Así, se pueden probar hoy vinos de viñedos plantados en 1900 que aún no fueron fagocitados por la ciudad. Dos ejemplos perfectos son Eolo Malbec, proveniente de un viñedo de 1912, y Lagarde Primeras Viñas, de otro de 1906.