Están los que odian el Día de los enamorados. Motivos no les faltan: la vida en rosa de los amantes, el brillo tórtolo en los ojos de los que se quieren, los besos cómplices en la madrugada los lastiman. Todo es una novela que se la cuentan a otro, donde los actores encima son malos.
Y también están los que aman el Día de los enamorados. Motivos tampoco les faltan. Andar por la vida a cinco centímetros del suelo, tener la convicción y un propósito en la mirada del otro, saber que es a uno el que le pasa y que a nadie más puede tocarle la dicha de ese personal estado de gracia.
Vinos para celebrar San Valentín
Dale una oportunidad al amor
De uno y de otro lado del corazón, el oscuro y el luminoso, hay motivos para brindar el 14 de febrero cuando, a los escépticos, la publicidad les determine que es el Día de los enamorados, y a los creyentes, la fecha les dé una oportunidad más para tener fe en el amor.
Cualquiera sea el cuadro de situación, una cosa es segura: buscar el vino indicado para compartir o beber solo es lo que prescribe el vademécum de las pasiones. Y en este listado alegórico, con 14 etiquetas para el 14 (número mágico en la quiniela), les proponemos las mejores opciones de vinos para celebrar San Valentín.
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- Rompe Corazones Gran Reserva Malbec es una etiqueta que, con el tacto gentil de un paquidermo, permite darle rienda suelta a una pasión inequívoca: enamorarse es también aprender a perder y en ese viaje están los que se rompen y los que corrompen. Ya bien dice el refrán: el vino no soluciona las cosas, el agua tampoco, pero el vino es más rico.
- Amansado Yunta Malbec. En el amor están aquellos que hacen yunta y se amansan a su manera en un establo de pasiones. Para todo aquel que esté en ese trance bucólico, este Malbec que junta dos terruños mendocinos y los funde en un vino debería ser un filtro de amor.
- SoloContigo Malbec es una declaración de principios. Es verdad que hay un solo amor, un único contigo y para siempre, pero la misma bodega (SoloContigo Wines) también propone un Primer Amante Malbec. Poner sobre la mesa este Malbec de Uco es como declamar Los Veinte Poemas de Amor del chileno Pablo Neruda, pero subrayando la Canción Desesperada.
- Kung Fu Malbec Natural (Riccitelli Wines). Es un vino singular, del tipo tómalo o déjalo, igual que esos arrebatos de amor que desencadenan las pasiones. En todo caso, si este 14 de febrero te encuentra poco acompañado, recordá el viejo adagio que cae sobre el maestro Shaolín en su devenir por el mundo: más solo que Kung Fu, el buen vino te arrancará una sonrisa cómplice.
- Nosotros Malbec (Susana Balbo). ¿Algo más que aclarar si uno pone este vino en la mesa? Por supuesto que no. Que el vino hable solo por los amantes. Tiene con qué llenar sus bocas de misterio.
- Encuentro Malbec (Rutini). Así, sobre el mantel de una mesa, dice muchas cosas. Desde la etiqueta celebra el momento, y también la relación. Es tanto un vino para los enamorados como para los amantes, las parejas históricas y las trampas de ocasión. Al fin y al cabo, ¿quién no busca su encuentro?
- Amar y Vivir Cabernet Sauvignon (Arca Yaco) viene de un remoto rincón del valle Calchaquí y describe, con tono Dr. Amor, lo que todos perseguimos (y algunos consiguen y otros tantos resignan): amar y vivir en nuestro pequeño rincón del mundo. Todo en una deliciosa botella.
- Sweety (Las Perdices). Burbujas dulces para un corazón de caramelo, en todo romance llega ese momento flan sin dulce de leche en que nos derretimos en una soporosa cursilería. Es ahí, justamente, en que alguno de los amantes le dice al otro: Sweety. En ese momento deberían descorchar esta botella.
- Finca Feliz Tesoro Bonarda. Del enamoramiento a la felicidad, a compartir la vida, a hacer nuestra finca feliz (aunque no sea de esa felicidad de la que habla el vino), es encontrar un verdadero tesoro. En este caso, una Bonarda de un lugar olvidado, Santa Rosa, que trae reminiscencias de un hallazgo.
- Tikal Amorío Malbec está entre los clásicos blends que celebran el amor. Es que todo romance es una combinación de factores, de personalidades y de identificaciones, que termina por dar vida a un amorío. Para más claridad de los conceptos, es mejor promediar la botella con alguien querido.
- El Desamor Blend (Los Siete Locos) es una etiqueta que no requiere mayores explicaciones. Aunque, claro está, sobre lo que se ha explicado mucho, muchísimo, es acerca de esa sensación de pérdida irreparable que denominamos desamor. El vino no será una cura, pero puede colaborar.
- El Corazón Manda es un blend de La Cayetana que lleva una buena cuota de pasión y otra tanta de perseverancia. Igual que la vida en pareja, que reclama una dosis de todo eso para funcionar. Le sumamos un misterio final: el vino aún no sale a la calle (llegará a mitad de año), pero, créannos, llena la boca con un perfil ajustado y valiente.
- Malbecino Arrepentido Rosé. Ya desde la etiqueta propone la fatalidad: un clavo bien clavado y otro que se dobló con el golpe. Nada que la vida del amor (y en general para ser exactos) no proponga. Y si bien arrepentirse antes es lo difícil, como decía Les Luthiers, acá aplica a un Malbec que cambió de camino y quedó en rosado.
- Zolo Cabernet Franc. No se dejen engañar por la zeta que, como declara el vino, no solo está solo, sino que es el último como la zeta en al abecedario de las relaciones. Si estás en ese momento en que sos el orejón final del tarro, ponele sabor y un guiño pícaro a tu San ValenTinto con una buena copa de este Franc de Agrelo.