Finger food con manija: ideas para comer en palito en Buenos Aires
Finger food con manija: ideas para comer en palito en Buenos Aires. Cuatro opciones para disfrutar de bocados sin cubiertos y sin ensuciarte las manos: croquetas saladas y bolas dulces con impronta italiana; waffles sugestivos de inspiración colombiana; panchos estilo coreano y Kebab turco y Pargit de finas hierbas, dos propuestas de brochettes con carne de ternera y de pollo.
¿Creías que el helado era lo único que se podía comer en palito? No, señor; no, señora. Cada vez son más las opciones que nos ofrecen los locales de Buenos Aires para hincar el pincho y disfrutar sin necesidad de sentarse a la mesa.
En forma de bola, panchos gigantes o incluso siluetas que nos recuerdan a nuestras partes más íntimas, te presentamos cuatro lugares porteños donde podés comer sin cubiertos y sin ensuciarte las manos.
Restós finger food en Buenos Aires
Bola Street Food
Nacido a partir de un viaje por Italia, este local que tiene menos de un año en la zona de Plaza Serrano invita a probar varios clásicos de la gastronomía argentina en forma de bola.
Según cuenta su fundador Javier Blanco, la idea surgió a partir de una visita que hizo en 2019 con su familia a Sorrento: “Compré papas en cono y me pareció una buena idea lo de los pinchos para no ensuciarse. Nos pusimos a pensar qué otras comidas se podían comer en pincho y a todos nos gustó la idea de las albóndigas”.
Hasta el momento lleva desarrolladas 15 recetas esféricas, que incluyen opciones vegetarianas, como berenjena ahumada con mostaza y miel, papa con mozzarella y los ya conocidos falafel de garbanzo con queso crema, menta y limón.
También hay opciones para los carnívoros, como pollo con mozzarella, cerdo con barbacoa, pollo con hongos de pino y champiñones, chori con salsita criolla, o tipo hamburguesa con queso cheddar y panceta.
Para los que prefieren algo más gourmet, Bola ofrece esferas de pescado con puré de coliflor, hinojo y avellanas, morcilla con maní tostado, y arancini (croquetas, especialidad siciliana) de ternera braseada con alioli y sésamo.
Las bolas vienen de a siete o diez unidades, en vasos descartables, con pinchos de bambú. Y si sos de los que tiene dificultades para elegir, Bola ofrece un menú degustación con cinco variedades diferentes a elección.
Para el postre, hay pequeñas bolas de helado de chocolate, mousse de limón, dulce de leche, maracuyá, Nutella, Oreo, pistacho y frutilla. Y como si todo esto fuera poco, se jactan de tener el mejor chipá de Buenos Aires.
Probablemente hayas escuchado hablar de este lugar. Desde que abrieron el local en la zona de Palermo hace un año, estos waffles están en boca de todos, aunque a algunos les dé un poco de vergüenza aceptarlo.
En caso de que hayas estado viviendo completamente fuera de las redes sociales los últimos 365 días, te contamos: un grupo de cuatro amigos colombianos decidieron desafiar los límites del tabú argentino y comenzaron a vender waffles con forma de pene, algo que ya tiene su tiempo en mostradores de otros países.
El menú los ofrece simples o rellenos con Nutella, dulce de leche, Kinder o Kit Kat. Y pueden ser bañados con chocolate de distintos colores, aunque el más sugestivo es el blanco.
Las opciones de toppings incluyen crema, merenguitos, bolitas de chocolate, confites, coco rallado, entre otros. Y para poder comerlo sin ensuciarte, viene con un palito, claro.
“Queríamos lanzar un producto novedoso para el mercado local y que generara en las personas imaginación al verlo o escuchar su nombre. A la gente le divierte mucho”, cuenta una de sus fundadoras, Manuela Cuellar.
Para ser gastro-inclusivos, recientemente agregaron la versión con forma de vulva, que llaman “dulchita”.
Inicialmente la marca vendía solo por delivery y por encargo para ocasiones especiales como despedidas de solteros. La idea llamó tanto la atención que terminaron poniendo el local de Palermo y hace poco agregaron otro en San Telmo.
Hoy en día se forman largas colas en la puerta del local con jóvenes dispuestos a dejar de lado los prejuicios y sacarse fotos al lado de carteles que rezan frases como “Aquí la puntita no se chupa, se muerde”.
Dónde: Gurruchaga 1876 (Palermo) o Humberto 1° 420 (San Telmo)
De un viral en YouTube directo al Barrio Chino en Belgrano, el Hattogu es lo que todos quieren probar. Este “pancho coreano”, según la definición de uno de los fundadores de Puppo, llama la atención de cualquiera que camine por la zona.
Está relleno de salchicha alemana o una barra de muzzarella (o ambas, ¿por qué no?) y envuelto en algo similar a la masa de bola de fraile. Pero esperá porque no termina ahí.
A gusto del consumidor, se elige el rebozado entre cinco opciones: papa, batata, panko, papas pay y uno que llaman ramen. Además, podés agregarle dos toppings.
En esa última etapa, “lo que más sale es cheddar y panceta”, comenta Pablo, parte de la dupla de hermanos que plantó bandera coreana en el Barrio Chino. Además, adelantó que van a incorporar choclo y cebolla como alternativas para el rebozado.
El local se encuentra en pleno corazón de una de las zonas más turísticas de la ciudad y no tiene ni una sola mesa. Está principalmente tomado por la cocina, separada de la larga fila que espera su Hattogu por tan solo un vidrio que deja ver todo el proceso de preparación.
A falta de espacios para sentarse a comer, no queda otra que salir a la calle y, palito en mano, hincar el diente en tremendo pancho. La imagen es tan llamativa que el producto se promociona solo.
Si estás pensando en acompañarlo con un té digestivo, estás equivocado. La recomendación de la casa es el frappé, un licuado helado que puede ser de galletitas de chocolate o frutas.
Conocidos como “la cantina israelí de Buenos Aires”, este local de Palermo lleva ocho años en la zona en un local pequeño, con mesas en la calle y una decoración que remite a su origen en cada detalle, que también se refleja en los platos.
Eretz fue fundado en 2014 por Dor Ratzon, que vio el proyecto como “una necesidad de la ciudad”, principalmente para que la comunidad judía se sintiera en casa. Pero también para que los sabores de Medio Oriente sean conocidos en Buenos Aires.
Dentro de su menú, cuenta con dos opciones para comer en pincho: el Kebab turco y el Pargit de finas hierbas.
El primero consta de dos brochettes de carne de ternera molida, condimentada al estilo turco con mix de especias Ras el hanout (que en árabe significa “lo mejor de la tienda”) y perejil fresco. Vienen acompañadas de una ensalada tabule de trigo burgol con tomate, cebolla de verdeo y limón.
El Pargit, en cambio, son dos brochettes de pollo marinado en mostaza y un mix de romero, tomillo y orégano. En este caso, viene con ensalada de tomate, pepino, cebolla y perejil.
Para tomar, recomiendan acompañar estos platos con alguna bebida fresca, como limonada casera o jugo exprimido. Si el cliente busca algo de alcohol, aconsejan algún aperitivo como el gin tonic, Aperol, Campari o un Pisco Sour.
Licenciada en Comunicación Social de la UBA. Periodista de política, moda, tendencias y algo más. Co-fundadora del portal digital Miniteando. En su tiempo libre, teatro, cine y farándula. Prácticamente adicta al mate.