Vinos de Chubut

La Patagonia argentina, cuna de los vinos más australes del mundo

La Patagonia argentina, cuna de los vinos más australes del mundo. En Otronia se especializan en variedades de ciclo frío: Chardonnay, Riesling y Pinot Noir. Lo raro de la región de Chubut donde está la bodega es que además embotellan Merlot, Malbec y Torrontés. Enterate cómo.

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Vinos

Las fronteras del vino están cambiando. Y en el extremo sur del país, en la estepa de Chubut, se encuentran hoy la bodega y los viñedos más australes del mundo: Otronia, enfocada en producir en las inmediaciones del Lago Musters vinos cuyo corazón late para contrarrestar el frío austral. 

Los vinos de Chubut eran algo impensado hace un puñado de décadas. Entonces el extremo austral del vino estaba en el Valle del Río Negro. 

Medido en línea recta, el límite se corrió poco más de 700 kilómetros hacia el sur. Es como si en el mapa de Europa –puestos a comparar– se desplazara de Piemonte en Italia hasta la Champagne en Francia.

Sucede que el mundo está cambiando y con él, algunas fronteras. Así como en el sur el límite hoy se estiró hasta los 45°33’36” en Chubut, en el otro extremo de América también emergió al mismo tiempo una región impensada en el lago Okanagan, Canadá, 100 kilómetros al norte del borde con Estados Unidos: tan al norte como a una latitud de 50°.

Como era de esperar para zonas heladas, estos extremos se especializan en variedades de ciclo frío: Chardonnay, Riesling y Pinot Noir. Lo raro de la región de Chubut es que además embotellan Merlot, Malbec y Torrontés.

Vinos de Chubut
Las extremas condiciones climáticas y el suelo arenoso son perfectas para la producción de Pinot Noir o Chardonnay.

Vinos de Chubut: los productos de la estepa

Propiedad del empresario Alejandro Bulgheroni, Bodega Otronia plantó los primeros viñedos en 2010 y elabora sus vinos desde 2016. Región extrema y sin registros previos climáticos para la vid, los primeros años fueron de aprendizaje: como en toda la Patagonia, el viento resultó ser uno de los más notables desafíos para estos vinos de Chubut.

Ubicados en la ladera Este de la Sierra de Silva –el espinazo de cerros que hace de dique al lago Musters– las viñas están relativamente al resguardo de los vientos del Oeste. 

Si para muestra basta un botón, el día que la visitamos, a mediados de septiembre, soplaban a unos 90 km por hora en forma constante. Las cortinas de álamos, de los que hay plantados unos 300.000 para las 50 hectáreas de viñedos (6.000 por hectárea), están alcanzando altura suficiente como para frenar algo de esa furia.

Las heladas son otro de los desafíos complejos. En pleno desierto, un día de verano la temperatura puede caer, por irradiación de la tierra en la corta noche, hasta menos de 0°C. 

Las aguas del Río Senguer, que serpentean en la llanura hasta llenar el Musters y su subsidiario, el Colhué Huapí, son una bendición: empleando aspersores logran combatirlas. Los suelos arenosos retienen poco o nada de ese exceso.

El sol, sin embargo, es constante. En verano las cuantiosas horas en que irradia su luz sobre los viñedos permiten madurar las uvas con lo justo. Y lo justo aquí se traduce en una acidez tan elevada como vibrante. 

En blancas, mandan las flores y las frutas cítricas; en tintas, guinda y cereza, con trazos florales. Destacan en particular 45° Rugientes Pinot Noir 2019, 45° Rugientes Merlot 2019 y Otronia Chardonnay 2018.

Vinos de Chubut
Bodega Otronia desafía la geografía y el clima de la Patagonia para elaborar sus vinos únicos.

Chubut y más allá

Los vinos de Chubut entraron al mapa en 1999 cuando se inició la plantación del viñedo del Hoyo de Epuyén. Dos décadas más tarde, cubre unas 85 hectáreas repartidas en diversas vertientes y valles.

La Comarca Andina –de Epuyén a Trevelin–, ofrece unas 30 hectáreas plantadas, donde el eje es Chardonnay y Pinot Noir. 

También zona límite, algunos productores sacan partido de las laderas y logran madurar bien ciertas uvas: De Bernardi Pinot Noir 2018 y Contra Corriente Chardonnay 2018 son dos buenos ejemplos. 

En tanto, otros productores con viñedos en los bajos embotellan vinos de Chubut más esqueléticos y de tensión, como Nant y Fall Pinot Noir 2018 y Casa Yagüe Chardonnay 2019.

Otros productores –ninguno con bodega aún– tienen viñedos implantados en el valle de Gualjaina y alrededores. Hasta ahora no hemos podido probar ningún vino elaborado en la zona, pero en los próximos años los veremos.

Resta uno más, tan exótico como singular, que se plantó en Bahía Bustamante, a pocos metros del mar, apenas por arriba del nivel máximo de la marea. Va por su segundo verde.

En plena expansión, la frontera del vino se corre al ritmo del calentamiento global en ambos hemisferios. No sería de extrañar que, más temprano que tarde, aparezcan nuevas etiquetas desde más allá de los límites actuales.

Autor

  • Joaquín Hidalgo

    Es periodista y enólogo y escribe como cata: busca curiosidades, experimenta con formatos y habla sin rodeos de lo que le gusta y lo que no. Lleva más de veinte años en esto. Lo leen en Vinómanos (plataforma que fundó en 2013) o bien en medios nacionales, como La Nación y La Mañana de Neuquén. Desde 2019 es el crítico para Sudamérica de Vinous.com (EE.UU.).

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