“Es un debate que en algún momento habrá que dar”. El presidente Alberto Fernández abrió la puerta para la discusión del consumo de marihuana con fines recreativos en el país, donde la única sustancia psicoactiva permitida es el aceite de cannabis para fines medicinales.

Sin embargo, en otros países la situación es bastante diferente: el cannabis y –dependiendo dónde– otras drogas alucinógenas están contempladas y reguladas. Allí, la gastronomía es parte constitutiva del fenómeno que vincula estos consumos con almuerzos y cenas. ¿Gastronomía psicoactiva?

gastronomía psicoactiva
Edible Dee, The happy chef (THC) estrella del programa de Netflix Cooking on High.

Gastronomía Psicoactiva: chefs para volar

High Cuisine , por ejemplo, es un proyecto audiovisual con base en Ámsterdam de Tony Joseph (UK) y Noah Tucker (USA), dos chefs que incorporan componentes psicoactivos en preparaciones gourmet. Ambos estuvieron en restaurantes con estrellas Michelin y llevan trabajando juntos 13 años. Estos expertos se decidieron por la utilización de elementos ancestrales como marihuana, hachís, hongos, kanna (una hierba de una suculenta africana, que puede ser estimulante y relajante en una dosis pequeña y provocar euforia en un suministro más alto) y ruda siria.

En cada envío, Tony y Noah recorren ciudades trabajando con materias primas novedosas y chefs del palo.  Además, cosecharon tres libros y cuentan con una red de colaboradores para aportar al proyecto, sommeliers de cannabis y focus groups donde testean platos. 

Edible Dee es otra exponente. The Happy Chef (THC) es el nombre artístico de Dee Russell, una joven y carismática cocinera nacida en Puerto Rico pero radicada en Estados Unidos, estrella del programa de Netflix Cooking on High. Comenzó investigando la planta para ayudar a una hermana enferma de lupus y se metió de lleno en la medicina alternativa.

Luego, se mudó a California y se puso a cocinar para colectivos cannábicos, afinando la técnica en vías de garantizar una dosis sana y efectiva. En 2014 lanzó un libro de cocina cannábica con ayuda de B-Real, uno de los integrantes de Cypress Hill, eternos marihuaneros. La repercusión del libro la llevó a trabajar en una cocina basada en platos con marihuana en un centro medicinal de Nevada.

Cooking on High es algo así como el Master Chef de la comida psicoactiva y salió a la luz en 2018. En 2019, desarrolló How To Happy Chef, un programa educativo para la plataforma Patreon. Actualmente Dee es una influencer que ejerce como consultora y docente.

Finalmente, un indiscutido en la materia es Jeff The 420 chef.  Tiene base en California y comenzó acercándose a la cocina con marihuana vinculada a cuestiones medicinales. En 2014 se convirtió en el primero en encontrar el método para extraer el aroma y el sabor de la marihuana, manteniendo sus propiedades psicoactivas.  Además, desarrolló una calculadora de THC para establecer con gran precisión las dosis necesarias de aceite y manteca de cannabis para preparar cada receta.

Estas innovaciones lo posicionaron internacionalmente y hace libros, eventos privados, podcasts, contenidos para redes sociales y cursos. Actualmente planea abrir 8 locales gastronómicos en donde los comensales infusionarán preparados con productos derivados del cannabis, saborizados con gusto a hierbas y condimentos tradicionales. Vinómanos lo entrevistó en exclusiva aquí.

gastronomía psicoactivaViajá sin salir de casa

Aunque cueste creerlo, podés encontrar elementos psicoactivos en la góndola del supermercado, tal como te contamos en esta nota acerca de cerveza y marihuana. En efecto, varios elementos e ingredientes de índole cotidiana poseen potencial alucinógeno. A continuación, un brevísimo repaso por algunos de ellos: 

Nuez moscada: usualmente la utilizás en un puré o para darle buen sabor a los ñoquis o una salsa blanca pero, en altísimas cantidades y disuelta en agua, puede provocar efectos alucinógenos.

Azafrán: condimento típico de paellas y risottos –y hasta de algunos licores– que pertenece a la familia sativa. Si se consume en exceso provoca efectos narcóticos similares a los del opio.

Lechuga: es la base de las ensaladas e imprime crocancia en sándwiches y hamburguesas, pero si te hacés un té la lechuga deja de ser aburrida dado que segrega látex blanco, que te puede hacer flashear de lo lindo.

Floripondio: vemos sus flores blancas en jardines de abuela y en quintas alejadas de la ciudad, pero es cierto que si te hacés un té hay que tener muchísimo cuidado. Sus pétalos y hojas producen escopolamina, una droga altamente tóxica. A los pocos minutos de haber ingerido el brebaje podés tener depresión, violencia y hasta demencia temporal.

Mirada sociológica sobre la gastronomía psicoactiva

Mario Maradelli es sociólogo y docente especializado en Sociología de la Cultura, pero también fue empresario gastronómico y trabajó como chef en un barco. Lo entrevistamos y reflexionó acerca de la historia y las potencialidades locales de la gastronomía psicoactiva.

Latinoamérica tiene experiencias ancestrales vinculadas a la gastronomía y el uso de drogas tales como la ayahuasca o el peyote. ¿Qué sucede cuando se impone la lógica de mercado? ¿Se pierden los aspectos rituales?

El acto de comer es un ritual. En Latinoamérica, la alimentación estaba asociada a los dioses o a la Pachamama. En Occidente, la racionalidad es el sostén principal del mercado. Antiguos pueblos se comían incluso a pueblos enemigos en el marco de ritos en donde intervenían animales y vegetales y allí aparecían esporas, bacterias e imágenes vinculadas a la cultura alucinógena que hemos separado porque es “enemiga” de la racionalidad.

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Mario Maradelli es sociólogo y docente especializado en Sociología de la Cultura.

El uso recreativo de alucinógenos, ¿va hacia la secularización de la sociedad? Uruguay es el pionero en Latinoamérica en uso recreativo de la marihuana y parte de la base de un estado laico…

Es muy buena la relación que establecés. Lo religioso retorna permanentemente. En paralelo hay una resignificación de distintas comidas: el feijao, el poroto más proteico para los esclavos, ahora es el emblema de la gastronomía brasileña, todo se recicla. No sé si la gastronomía con uso de drogas es estrictamente laica, porque puede haber cuestiones religiosas involucradas respecto a la relación que establecemos con aquello que comemos, es muy complejo.

Tengo afecto por los animales, pero los como a través de rituales habilitantes, ahí hay un re-ligar, es “religioso”. Tenemos una relación ridícula con las sustancias: lo que alimenta al plano físico lo tenemos permitido y lo que alimenta otro plano, lo tenemos prohibido. 

El uso de drogas en la gastronomía en nuestro país, ¿sería tomado como un consumo snob o una vía posible de experimentación e investigación?

Hay una forma de ver las cosas “desde lo argentino”. Acá está más cerca de lo snob y el cipayismo: hay una cuestión de clase. Creemos todas las explicaciones de otros lugares y consideramos a las nuestras como inferiores. Los españoles llegan a esta región de América hacia el 1500 y en 300 años hay desarrollos psicoactivos en Tucumán, Córdoba, Bolivia, Perú, etc. Los conocimientos y costumbres de los pueblos originarios no pasaron a la pampa húmeda como sí pasaron los hongos o la ayahuasca en sus respectivas regiones.

¿Creés que el Estado argentino va a legitimar la marihuana y otras drogas para usos medicinales, pero no sucederá lo mismo con su uso recreativo, incluyendo lo gastronómico?

Por supuesto. ¡Nos van a cagar otra vez! Los últimos 30 años estuvimos luchando para abrir el tema y sin embargo van a generar la industria del cáñamo para hacer muebles, indumentaria o autopartes, pero no para sentirnos mejor.