Como muchos días conmemorativos relacionados con las bebidas alcohólicas, el por qué de la elección del 11 de julio para celebrar el Día Internacional del Mojito es tan borroso como la visión después de unas cuantas dosis de este cóctel sabrosón. 

Día Internacional del Mojito ¿por qué se festeja?

Los orígenes de este trago son indeterminados: la combinación de ron, jugo de lima, menta, azúcar y agua (o soda) es lo suficientemente antigua como para que -a diferencia de muchos cócteles más modernos- su inventor no esté 100% identificado. 

Sí hay una leyenda que le atribuye la invención a un nombre ilustre: el pirata Sir Francis Drake. Y, de hecho, una de las primeras versiones del mojito fue bautizada como “El Draque”, castellanizando el apellido del ilustre corsario inglés. 

día internacional del mojitoLo cierto es que hay una base para creer en el origen marinero del mojito. En los siglos XV y XVI, las flotas estaban asoladas por el escorbuto, una deficiencia de vitamina C provocada por la falta de acceso a frutas y vegetales. Causaba una lista de síntomas digna de película de terror: encías inflamadas y sangrantes, eventual caída de dientes, hemorragias nasales y dolores articulares. 

Pronto, las tripulaciones que actuaban en las zonas caribeñas se dieron cuenta de que un tónico preparado con aguardiente de caña, azúcar y jugo de lima obraba maravillas contra el escorbuto. 

Hoy tenemos en claro que el remedio clave era el cítrico, pero en aquel entonces seguramente todos estuvieron doblemente felices al encontrar una excelente excusa para empinar el codo sin culpa. 

día internacional del mojitoUn salto de calidad

La aparición de fábricas de ron a escala industrial, con la de Bacardi en Cuba a la cabeza, sin duda sirvió como empujón en la popularidad del mojito y ayudó al establecimiento de su receta definitiva. 

El áspero aguardiente de caña que hombres de mar y de campo por igual maquillaban con jugo de lima y azúcar para hacerlo más pasable, dio paso a una bebida más refinada, suave y, claro, deliciosa. 

Un puñado de décadas después de la modernización del ron, la Prohibición en Estados Unidos convirtió a La Habana en un santuario para los bebedores norteamericanos de la alta sociedad, quienes encontraron en el cóctel un espejo ideal de su Mint Julep, muy similar en ingredientes, aunque cambiando el ron por bourbon. Y así, la fama del mojito salió de las fronteras cubanas. 

día internacional del mojitoUno de aquellos sedientos que venía del norte era tan célebre -y aventurero- como aquel Sir Francis Drake que inauguró la leyenda: el escritor Ernest Hemingway, a quien la sirena del ron le endulzaría tanto los oídos que terminaría afincado en La Habana durante más de dos décadas. 

“Mi mojito en La Bodeguita, mi daiquiri en El Floridita” fue el mantra que el autor de Por quién doblan las campanas escribió en una hoja que luego firmó y que cuelga hasta hoy en las paredes de La Bodeguita del Medio, delimitando así aquellos dos rings favoritos a los que le gustaba tanto subirse como a los de boxeo. 

Se dice, eso sí, que la receta favorita de Hemingway para el mojito era con el volumen bien al palo, reemplazando la soda por espumante. 

Vacaciones líquidas

De acuerdo a la International Bartender’s Association, el mojito canónico lleva 45 ml de ron, 20 ml de jugo de lima, seis ramitas de menta y dos cucharaditas de azúcar refinada. La preparación demanda machacar las hojas de menta con el azúcar y el jugo de lima en el fondo de un vaso, agregar un poco de soda, llenar el vaso con hielo picado y recién después agregar el ron y completar con más soda. 

día internacional del mojito“Hay una serie de pautas para que un cóctel trascienda en la historia: que sea replicable, que los ingredientes sean sencillos, y por supuesto que sea rico. También entender su contexto histórico, por qué a la gente le gustó y llegó a popularizarse en otros países. En el Caribe siempre se acostumbraron este tipo de sabores: ron, lima y azúcar es una especie de santísima trinidad. Y si le agregás menta, redondeás un perfil tremendo”, analiza Machi Martínez, bartender de Tiki Bar de Mar del Plata, en relación a las claves detrás de este clásico. 

Para él, sin embargo, hay otro secreto más relacionado a lo simbólico: en el diccionario de las sensaciones, “mojito” es sinónimo de “vacaciones”. 

“Es un cóctel que te lleva a la relajación, al escape. Te tomas un mojito y estás en la playa”, ilustra. “En el Tiki Bar lo tenemos en la sección de clásicos de la carta porque es sencillo y práctico de reversionar, pero creo aunque no lo tuviéramos igual nos consultarían. Acá en la costa, sobre todo en temporada, se pide un montón como para tener una experiencia veraniega completa”. 

día internacional del mojitoY esa facilidad para la reversión a la que apunta Machi parte de un punto básico: diferentes tipos de ron determinarán cambios de perfil en el mojito. 

“Si cambiamos el ron cubano por uno de Jamaica, vamos a sentir tal vez más sabor a fruta madura, más complejidad. Son rones más pesados aromáticamente, con un dulzor particular”, explica el bartender. 

A su vez, el ron de Martinica, al estilo francés, tiene la particularidad de que se destila con jugo de caña de azúcar, a diferencia del cubano que se elabora con melaza. 

“Los rones de jugo de caña son más secos, con notas vegetales y algunos incluso son más intensos alcohólicamente. Finalmente, un ron especiado de las Islas Vírgenes o Guatemala, tiende a sumar mucha vainilla y naranja”, agrega Machi. 

La base está

A pesar de que la historia del ron Bacardi está sumamente unida a la del mojito, su versión Carta Blanca, con notas distintivas de vainilla y almendra, no es el único ron disponible en Argentina para utilizar como base del cóctel.

Así, por ejemplo, en la línea de los rones blancos, el Havana Club 3 Años (añejado por al menos 3 años en barricas de roble) ofrece sabores dulces levemente afrutados, con ligeros toques cítricos. Mientras tanto, el Captain Morgan White Rum aporta un perfil liviano y fresco.

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Si se elige un ron oscuro, el jamaiquino Appleton Signature le brindará al mojito sabores sutiles a damascos secos, durazno fresco y un toque sutil de melaza. 

Recientemente llegado a Argentina, el ron venezolano Diplomático en su versión Reserva Exclusiva -envejecido durante 12 años- trae notas de vainilla, cacao y hojas de tabaco secas, enriquecidos con aromas de piel de naranja, azúcar moreno y clavo. 

Otro clásico caribeño que puede adquirirse en el país, el ron dominicano Barceló creado en 1930, trae al paladar frutas escarchadas, caramelo, pasas y vainilla. Recientemente, además, comenzó a producirse de manera orgánica.

Para los menos ortodoxos, finalmente, el ron Malibu producido en Barbados tiene extracto natural de coco sobre una base de cuerpo liviano con toques sutiles de caña de azúcar. 

Y ya que estamos en terrenos descontracturados, vale mencionar que meses atrás Bacardi lanzó en el país su versión enlatada del mojito, lista para beber.