“Ojalá te toque vivir tiempos interesantes”. Corta y al pie, en China no se andan con vueltas a la hora de lanzar maldiciones. O esperanzas. Y el mundo se lo tomó en serio: mirá si no son interesantes los tiempos que vivimos que ya nos gustaría poner pausa un rato y volver al aburrimiento de antes.

Entre barbijos, manchas de alcohol en gel e idas y venidas, vamos haciendo equilibrio. Pero no todas son pálidas; pasaron cosas buenas en medio de este embrollo de la pandemia. Por ejemplo, se puso en el tapete el debate por la sustentabilidad y la responsabilidad que tenemos tanto las personas como las empresas.

Atentas a esto, muchas marcas y emprendedores vienen trabajando en agendas verdes, que incluyen el reemplazo de su viejo packaging por otros nuevos basados en el papel y en materiales orgánicos. Son envases sustentables. Acá te presentamos algunas iniciativas interesantes que ya están entre nosotros y que ofrecen alternativas para cuidar el planeta.

Envases sustentables, cero Market

Según un estudio de Trendsity, de las 14 millones de toneladas de basura que se producen en Argentina al año, el 14% corresponde a envases descartables. Solo un 30% de ellos se recicla. Al calor de este escenario, y bajo la necesidad generar formas alternativas de consumo, en 2020 nació Cero Market, el primer mercado libre de envases de Argentina. La fórmula es sencilla: llevás tus recipientes, los pesás, los llenás, los volvés a pesar y pagás lo que comprás.

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Local de Cero Market, donde todo se vende a granel y llevás su propio envase.

“Tenía la necesidad de querer consumir a granel, sin cantidades mínimas. Veía que las condiciones de esa venta eran pocas, caras y no muy seguras. Te encontrabas la bolsa de arpillera apoyada en el piso, sin tapa y con los dátiles ahí. ‘¿Qué pasará a la noche por acá?’, me preguntaba. Ser consumidor ecológico es complejo de instrumentar, caro y trabajoso. Noté que a un montón de gente le pasaba y que había un agujero en el mercado. Yo nunca había emprendido, pero me desarrollo en el mundo de los negocios, así que no era algo que me diera miedo; me divierte. Lo charlé con mi socio y me dijo ‘dale, vamos'”, cuenta a Vinómanos Ana Pierre, economista y una de las fundadoras de Cero Market.

Aquella inquietud forjada del otro lado del mostrador gestó un negocio que encontró modelos similares en Europa y Oceanía: “La idea me surgió espontáneamente, pero me dije ‘esto tiene que existir en algún lugar del mundo’, porque es sencillo. Hay muchas tiendas de este tipo en Australia y en Nueva Zelanda. Ahí empezó esta movida. Hace ya 10 años se fue con fuerza para Europa, donde encontrás muchas cadenas relativamente nuevas, pero que ya tienen un tiempo suficiente como para pensar que no es una moda pasajera. Algunas tienen 60 mercados que vienen operando desde 2014”.

Con la idea desarrollada y el capital puesto a trabajar, faltaba la prueba de fuego: ¿cómo reaccionaría el consumidor local?. Pierre responde: “Nos sorprendió el interés. Los primeros meses teníamos gente que hacía dos horas de fila para comprar. Eso fue una lindísima locura. Cuando bajó la espuma, empezamos a ver que es un consumidor super fiel. Nos llamó la atención la edad. Especulábamos con un consumidor fundamentalmente millenial, y la verdad es que, si bien tenemos una fuerte incidencia en gente joven, hay mucha gente jubilada, por encima de los 70 años”.

Este fenómeno se explica, según la economista, porque los clientes mayores “encuentran familiar este modo de consumir, les hace acordar al modo en el que compraban cuando eran chicos, en los viejos almacenes”. Es que de alguna manera tomaron “la esencia de una forrajería, algo que está muy en el ADN del argentino. Es como una forrajería muy cuidada, muy linda y muy bien surtida. Más prolija. Pensábamos que íbamos a tener que educar a los consumidores pero no hizo falta porque recuperaron algo que les daba nostalgia”, asegura.

Al día de hoy, Cero Market cuenta con cuatro sucursales ubicadas en Belgrano, Palermo, Recoleta y San Isidro, y se vienen dos nuevas a través de un sistema de franquicias: Río Turbio (Santa Cruz) y Neuquén. Mientras, ya ponen a punto los locales de Tigre y Villa Urquiza y proyectan establecerse también en Chacarita, Rosario, Salta y Escobar. Alimentos, elementos de higiene y hasta cubrebocas son algunos de los productos que se pueden conseguir en sus tiendas.

“Que todos estemos obligados a consumir de los mismos formatos, independientemente de si vivís solo o con siete hijos, es un poco absurdo. Ahí es donde entramos nosotros y resulta atractivo para la gente”, cierra Pierre.

De buena madera

¿Hay algo mejor que tomar cerveza? Sí, tomar cerveza y, encima, saber que estás aportando un granito de arena al medio ambiente. Este año Corona anunció el lanzamiento de un packaging sustentable, creado bajo el concepto “Cero Desecho”. Son 10 mil unidades de su clásico pack de seis botellas, con la particularidad de que están elaborados con el tallo de la cebada que se utiliza en la producción de la birra. Desde la compañía remarcaron que, combinado con fibras de madera 100% recicladas, el proceso crea un cartón aplicado al nuevo empaque que es tan fuerte y duradero como un el contenedor six-pack tradicional.

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Corona anunció el lanzamiento de un packaging sustentable, creado bajo el concepto “Cero Desecho”.

Esta apuesta a la economía circular no nació de la noche a la mañana. Durante tres años, la marca se tomó el trabajo de desarrollar la tecnología necesaria para cumplir su objetivo. Así, la cebada, que es una las materias primas principales de la cerveza, termina cumpliendo un rol determinante también a la hora de pensar en lo que hay por fuera de la botella. Entre sus bondades, la nueva forma de elaboración utiliza un 90% menos de agua, elimina el uso de materia prima virgen, demanda menos energía y, lo más curioso, permite que el empaque se pueda reciclar como el papel normal.

Corona pone especial énfasis en el cuidado de la naturaleza, y no solo desde lo productivo. En distintos lugares del mundo -incluyendo Argentina-, lleva adelante “Plástico no pertenece al océano”, una campaña que busca acabar con la contaminación en las costas y que incluye la limpieza de playas. En 2017, junto a Parley for the Oceans, la compañía se propuso proteger 100 islas en distintas regiones del planeta y espera incrementar los objetivos con el paso del tiempo.

Acerca de esta concepción, Felipe Ambra, vicepresidente para Corona Global, reflexiona:  “Corona es una marca nacida en la playa. Estamos profundamente conectados con la naturaleza y valoramos todo lo que ella tiene para ofrecernos, por lo que queremos seguir haciendo nuestro aporte para preservarla”.

Y, con respecto al proceso, añade: “Evaluamos dónde podíamos hacer cambios dentro de nuestra producción y cadenas de valor para marcar una diferencia real. Estamos orgullosos de anunciar este primer paso para reinventar el futuro de los envases en nuestra industria”. La marca plantea una conexión con la naturaleza y el medio ambiente desde distintos focos, que van desde el consumo responsable hasta el plano estético. Playas, montañas, selvas y ríos son algunas de las imágenes que pueblan sus redes sociales bajo el hashtag “#Thisisliving“.

Onda verde

Pero el giro global hacia la economía circular no queda únicamente supeditado a la birra. El whisky, por ejemplo, también da pasos en ese sentido. Tal es el caso de la famosa marca Johnnie Walker, cuya propietaria, Diageo, anunció el lanzamiento para este año de la primera botella de papel utilizada en un licor.

Será una edición limitada de su clásico “Black Label”, cuyo envase estará producido con pulpa de madera 100% sustentable gracias a la alianza con Pulpex Limited. No es el fin último de la whiskería, sino una primera prueba piloto cuyo objetivo será testear resultados para aplicarlos en otros productos. Antes, en su marca de whisky “Seagram’s Seven Crown”, la empresa reemplazó el plástico de las botellas por plástico reciclable.

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Johnnie Walker lanzó la primera botella de papel utilizada en un licor.

Por su parte, Absolut lanzó en febrero su primera botella de vodka del 2021. Se trata del “envase más sustentable” hecho por la marca hasta la fecha. Cuenta con un 60% de vidrio reciclado y es celeste, en referencia a la economía circular y la importancia del reciclaje en relación a la naturaleza. No es un hecho casual o aislado: previamente, la marca había realizado pruebas con envases que ya incluían un 57% de papel y cerca de un 43% de plástico. En marzo del 2020, había sacado Absolut Comeback, una botella de 750 ml hecha con 41% de vidrio reciclado. Está a la venta en Argentina y su precio oscila entre los $1700 y los $3000.

Ojo, no todo es alcohol en temas de envases sustentables. En Europa, Coca Cola también avanza rumbo a modelos sustentables. En el verano lanzará 2000 envases de papel de su bebida vegetal Adez. Lo hará, específicamente, en Hungría, para probar el nuevo packaging. No será definitivo, ya que el proceso está hecho de marchas y contramarchas. Desde la compañía aclararon que “siguen trabajado en el perfeccionamiento del envase, ya que no es apto para todas las bebidas”. Dentro de sus objetivos sustentables, la empresa busca reciclar el 100% de sus botellas y latas a la venta en todo el mundo para el 2030, un objetivo ambicioso pero necesario, dado que es una de las marcas más consumidas.