Las reglas fueron simples: concentrarnos en el pan dulce de producción masiva que se vende tanto en supermercados como en mercaditos chinos, almacenes, 24 hs y bolichines de barrio de todo el país. Concentrarnos para comprarlos, hincarles el diente y dar nuestro veredicto sin mandarte fruta, ni abrillantada ni seca. ¿Cuáles son los mejores pan dulces argentinos de la góndola?

Tras una preselección de las marcas disponibles de una misma variedad, en este caso de la clásica versión con frutas frutas (porque los hay sin frutas, con chispitas de chocolate, con almendras y frutas secas, veganos, etc.), elegimos 10 finalistas. 

¿Cómo hicimos para determinar los puestos del ranking, se preguntarán ustedes? Nuestro equipo de cata, en ayunas y valiéndose de agua para limpiar la boca durante la degustación –realizada a ciegas puntuó cada muestra basándose en el aspecto interior y exterior, el aroma, la consistencia y resistencia de la miga, el sabor y la impresión general, es decir el equilibrio entre todas las características.

Y aquí van los resultados en orden ascendente, ideales para leer mientras suenan las doce campanadas: 

Mejores pan dulces argentinos de la góndola

  1. BONAFIDE. La larga tradición de la marca no alcanzó para levantar el nivel de este pan dulce. Por fuera el aspecto es sereno, de un marrón claro y dorado, bien parejo; al cortarlo resulta compacto, de burbujas pequeñas en la masa, con pocas frutas que hasta parecen tener colorante. Es en el aroma (leve, casi nulo), la textura (secota) y el sabor (tan poco expresivo como la nariz) donde las esperanzas se diluyen y se siente una decepción parecida a la de cuando abrimos un vistoso paquete navideño y resulta que son calzoncillos y medias. En el Debe.

Recomendado para: salir del apuro cuando notamos que falta pan dulce para después del brindis y hay que rajar al super.

Mejores pan dulces argentinos

  1. MARCOLLA. Otra marca clásica que en Argentina es sinónimo de pan dulce y Navidad desde hace años. Y nuevamente, otra desilusión. De origen cordobés y elaborado por la firma Firenze SRL, presenta un exterior oscuro (quizá pasado de cocción), una consistencia pobre (se deshace con mucha facilidad) y escasa fruta. La nariz muestra tibias notas de naranja y limón y un intenso tostado que no termina de convencer. En boca es más untuoso (quizá por usar grasa bovina en vez de margarina); tanto el sabor cítrico como la permanencia son breves. No es desagradable pero sí algo tosco y le faltan cinco pa´l peso, si no seis.

Recomendado para: un brindis o una tarde de café anterior o posterior a la Navidad o Año Nuevo, sin pretensiones ni lujos.

Mejores pan dulces argentinos

  1. ARCOR. También elaborado en Córdoba y bajo el paraguas de Bagley. Parejo en su exterior, sin mayores matices, con miga en tono marfil clarito que no se desarma y resulta agradablemente esponjosa, con fruta perceptible y variada. El aroma es especiado, aunque tan leve que cuesta discriminar las notas. En boca el panorama mejora: tiene un suave mix de sabores cítricos y el recuerdo es más largo. Levanta en general un poco el nivel, aunque tampoco da para salir a tocar timbres por el barrio.

Recomendado para: mañanas o tardes materas post-fiesteras, si es que aún se sienten deseos de picar algo dulce.

  1. GEORGALOS. De llamativa altura y peso (600 g), este pan dulce milanés (uno de los pocos que usa esta denominación en su etiqueta, al menos claramente) de la firma famosa por el Mantecol sorprende con un grato aroma a agua de azahar no bien se abre el paquete, complementado con notas tostadas. La miga es de un amarillo casi limoncito, consistente y de aspecto agradable, igual que el exterior. Todo pinta bien, pero en la boca flaquea: los sabores son dulces aunque muy suaves y la escasa fruta tampoco ayuda. En suma, cumple discretamente.

Recomendado para: comer por la tarde, levemente tostado y untado con manteca y miel.

Mejores pan dulces argentinos

  1. NOEL. Pesa lo mismo que el Bonafide y el Arcor (400 g), pero al primer vistazo este pan dulce “estilo tradicional” (sic) da la impresión de enanismo, reforzada por un packaging poco imaginativo. La cuestión cambia una vez cortado: el exterior muestra una corteza bien horneada, de dorado parejo, con una masa amarillo pálido, compacta, armónica, con bastante fruta. El aroma es cítrico, bien marcado, casi pungente; en la boca, las pasas y naranjas se imponen, acompañadas por dejos de vainilla y manteca. Sin brillos, resulta suave y agradable.

Recomendado para: caer en casa de parientes, amigos, vecinos, compañeros de laburo y quedar bien sin gastar demasiado.

Mejores pan dulces argentinos

  1. BIMBO. En su llamativo envoltorio rojo metalizado y con el inconfundible (e infumable) osito blanco, Bimbo trae un producto sencillo que cumple con la leyenda impresa: “Pan dulce con frutas”. De tono amarillo doradito, en nariz brotan notas especiadas que recuerdan a la canela combinadas con un toque tostado. La fruta está presente, aunque en trozos más pequeños de lo usual y no en cantidad tan elevada como en la etiqueta (donde parece que tuviera sarampión frutal); la masa no se deshace, es esponjosa y grata al paladar, donde se destacan los cítricos, y el final se prolonga bastante. 

Recomendado para: usar en french toast o torrejas, o bien en un sándwich saladulce de pavita, queso crema, tajadas finas de manzana, espinaca y mayonesa casera especiada.

Mejores pan dulces argentinos

  1. BAGLEY. Púrpura imperial y dorado conviven en la etiqueta de esta tradicional marca argenta, cuyo producto denominado “Pan dulce tradicional con frutas” muestra un exterior uniforme con miga de tono ocre, más cerca del naranja. El agua de azahar se nota en la nariz, la fruta es variada aunque no muy copiosa y el sabor es suave, no demasiado dulce, con un toque mantecoso y cítrico que de algún modo convence.

Recomendado para: acompañar un té de la tarde con alguna variedad no frutal que se banque la leche y el azúcar (como el Ceylon).

Mejores pan dulces argentinos

  1. MUSEL. Otra marca pandulcista con tradición y trayectoria en las mesas argentinas (y otra marca de Firenze también) que en este caso no defrauda. Se define como “Pan dulce estilo italiano con pasas y frutas confitadas” y a diferencia de varios de esta lista, incluye cáscara de naranja y miel entre sus ingredientes, además de aseverar que está “hecho con masa madre” (!). De exterior parejito y masa ligeramente amarilla, es compacto y quizá no tiene tanta fruta como podría. En cambio, posee lindas notas de manteca y vainilla en nariz y al probarlo es agradable, algo sequito, con un dejo cítrico. Convence sin necesidad de alardear.

Recomendado para: un desayuno distinto, acompañándolo de queso mascarpone, miel y fruta fresca (kiwis, frutillas, ananá).

Mejores pan dulces argentinos

  1. BAUDUCCO. Oriundo de Brasil, este panettone (así se autoproclama) impresiona desde el vamos con un vistoso packaging de cartón y un método más cercano a lo artesanal: “Cada producción lleva más de 52 hs., respetando el tiempo natural de su fermentación”, explican en la caja y el resultado vale la pena: masa compacta y firme sin ser seca, cautivante aroma a naranja y limón, un inesperado toque de especias en boca y un largo final; incluye pulpa de palma y manteca/crema, además de frutas con sabor más perceptible. Muy armónico y equilibrado.

Recomendado para: escoltar sin problemas cualquier brindis con todo tipo de bebidas espumantes (champagne, prosecco, cava, sidras) y convivir feliz en la mesa dulce.

Mejores pan dulces argentinos

  1. LOS DOS CHINOS. Si es por tradición e historia entra ganando 1 a 0, y esto se refrenda al abrir el paquete: un exterior tostado, oscurito, da paso a una miga elástica que no se deshace ni resulta gomosa y aromática, con finas notas frutales y especiadas que recuerdan naranjas, higos, canela, miel; hay fruta abundante y lo mejor, reconocible (cerezas, naranjas), en trozos grandes y gustosos. En boca es redondo y refleja el equilibrio de todas sus cualidades: es el que más se acerca a un producto artesanal y como bonus, el que tiene mejor relación calidad-precio del lote.

Recomendado para: infaltable en la mesa dulce, maridado no solo con espumantes sino con vinos dulces (moscatos, cosechas tardías), o como postre ligeramente tostado y con helado de crema americana y frutas, con un cappuccino a la mañana o un espresso a la tarde… Todas las posibilidades son dignas de explorarse.

Mejores pan dulces argentinos

DETRÁS DE ESCENA

  • A través de la cata, la cualidad o defecto, según se mireen común de todas las muestras fue la uniformidad. Casi ningún pan dulce se sale del libreto con alguna sorpresa: más allá de las diferencias de calidad en la elaboración y los ingredientes, todos se parecen mucho entre sí.
  • La fruta utilizada permanece en el anonimato ya que no se especifica en las etiquetas: se descubre la naranja, alguna cereza, algún kinoto, pero el resto es irreconocible, diminuto y para colmo, muchas veces teñido con colorante. 
  • Casi todos los panes dulces degustados incluyen en su etiqueta la leyenda “Puede contener almendra, castaña de cajú, nuez y maní”. La receta clásica del panettone milanese no lleva fruta seca; la del genovés sí, pero solamente piñones. Tal vez esto sirva de excusa para la ausencia, pero las frutas secas (nueces, almendras, avellanas, etc.) utilizadas usualmente en la versión argenta hoy brillan por su ausencia, al igual que el azúcar escarchada en la superficie, cosas que sí se encuentran en las opciones premium… y a otro precio, claro.
  • Algunas marcas clásicas hoy pertenecen a otras firmas: Noel es elaborado por Bagley (al igual que Arcor), Firenze se encarga del Marcolla y del Musel, Bonafide pertenece a capitales chilenos. Georgalos y Los Dos Chinos mantienen cierta autonomía. 
  • Bonus: casi todas las muestras degustadas se elaboran en la provincia de Córdoba… ¿Desbancará el panettone al fernet algún día? Solo el tiempo y Papá Noel tienen la respuesta.Necesitás recetas de Navidad? Acá
Periodista desde 1984, su afición/pasión por las artes lo llevó primero a escribir sobre rock en revistas como Cerdos & Peces o Madhouse y años más tarde sobre gastronomía en RSVP, La Nación Revista, Página/12, JOY, El Conocedor y otros medios. Desde 2019 está en Vinómanos, con las mismas ganas de experimentar, descubrir e informar, tan vivas como su espíritu punk.