Estás sentada o sentado en la oficina, mirando la calle desde el negocio, o en la parada esperando ese bondi que pasa justo para que llegues en horario al trabajo. El reloj, implacable, se confabula con tu cerebro para hacerte sentir un vacío interior que pide a gritos algo, algo que lo llene.

Harto de la pesadez que generan los bizcochitos, pensás en esos poliedros rebosantes de sabor y exentos de (casi) todo sentimiento de culpa. Inundás tu mente con promesas de saciedad acompañada de proteínas, vitaminas y nutrientes. Las barritas de cereal ¿son solo promesas, o hay algo de realidad? Averigualo con nosotros.

Es imposible hablar del formato rectangular para la comida envasada sin remontarnos a los años ‘60, cuando la compañía Pillsbury, en colaboración con los laboratorios Natick de la armada estadounidense, creó la primera barra de alimento concentrado en la historia. En plena carrera espacial contra la Unión Soviética, la NASA pidió estos productos para alimentar de la forma más práctica posible a sus viajeros. Sin embargo, fue el científico Howard Bauman quien tuvo la idea de lanzarlas al mercado como “SpaceFoodSticks”, y obtuvo un éxito astronómico. 

barritas de cereal
El científico Howard Bauman quien tuvo la idea de lanzarlas al mercado como “SpaceFoodSticks”, y obtuvo un éxito astronómico.

En cuanto a las barritas de cereal en sí, el Massachusetts Institute of Technology (MIT) asegura que Stanley Manson fabricó la primera de granola, a fines de los ‘70. No obstante, el joven Henry Kimball se arrogó el haber tenido la ocurrencia mientras cortaba el pasto de su casa, una soleada tarde 1975. Más allá de la contienda creativa, las barritas se presentaron desde un principio como alimentos energéticos, aunque su composición esté hegemonizada por ingredientes que aportan calorías vacías, como jarabe de maíz y sacarosa, entre otros.

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Fue en los ‘60, cuando la compañía Pillsbury, en colaboración con los laboratorios Natick de la armada estadounidense, creó la primera barra de alimento concentrado en la historia.

Barritas de cereal: Fel-Fort, el pionero

“Las cosas hay que hacerlas a su debido tiempo; sino, no dan resultado”, advierte Héctor Pandolfi, quien hace 50 años forma parte de la empresa fundada por Felipe Fort en 1912. Las palabras de Pandolfi no son azarosas, ya que él fue testigo del fracaso comercial de las Nutrigran de Kellog’s cuando comenzaron a importarlas, allá por los primeros ’80.

Pandolfi, encargado del desarrollo de productos, recuerda que fue el joven Ricardo Fort quien, antes de convertirse en el Comandante que impondría su figura en todos los canales de televisión, trajo la idea desde su segundo barrio: Miami.

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CerealFort empezó a pisar fuerte en supermercados y kioscos a fines de los ’90, con barritas de fabricación nacional que combinaban el estilo clásico norteamericano y los gustos autóctonos.

Tras aquella experiencia pionera, y fallida, CerealFort empezó a pisar fuerte en supermercados y kioscos a fines de los ’90, con barritas de fabricación nacional que combinaban el estilo clásico norteamericano y los gustos autóctonos. Al día de hoy, la línea cuenta con más de diez variedades de barritas de cereal que van desde el tradicional mix de cereales con el paquete rojo, hasta versiones con frutas, chocolate blanco y malvaviscos. 

Una tendencia global

La agencia Mintel, especialista en nuevos productos de mercado, elaboró a fin de 2019 un informe para dar cuenta de las diferentes formas y sabores que adquieren las barritas de cereal en el mundo. 

Entre las más disparatadas variedades, podemos encontrar galletas rellenas de arándano con bacterias que generan ácido láctico (Be Raw!, Polonia), hasta “bolas energéticas” cubiertas de coco (Revive Café Frooze Balls, Nueva Zelanda), y barritas fabricadas con hongos (Shrooms, USA).

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Las barritas de cereal poseen entre 60 y 150 kilocalorías por unidad, un número bajo que tiene que ver con que solo pesan 30 gramos. Pero en realidad, la densidad calórica es alta.

En gran parte de Sudamérica, el mercado está dominado por empresas extranjeras tales como Kellog’s, Nestlé y Quaker. A nivel nacional, son Arcor y Granix, junto a Fel-Fort, las empresas más representativas de un producto que, según un estudio de la consultora Scentia, fue uno de los más afectados por el golpe al consumo que produjo la pandemia.

¿Las apariencias engañan?

“Las barritas de cereal poseen entre 60 y 150 kilocalorías por unidad, un número bajo que tiene que ver con que solo pesan 30 gramos. Pero en realidad, la densidad calórica es alta”, explica el licenciado en nutrición Juan Ignacio Konaszczuk (MN 7554).Para graficarlo, una barrita de 240 gramos aporta alrededor de 800 kcal, mientras que una manzana del mismo peso tiene aproximadamente 55.

Otro punto en contra destacado por el nutricionista es la presencia de endulzantes de mala calidad en busca de abaratar costos. “Las grandes empresas utilizan jarabe de maíz de alta fructuosa, maltodextrina, y otros edulcorantes artificiales que generan un alto poder de adicción, lo que deriva en enfermedades como la diabetes y la obesidad”, señala Konaszczuk.

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Aunque sean caseras, las barritas de cereal aportan energía y calorías: frutos secos, miel, chocolate, combo explosivo para quien hace dieta.

Una de las marcas que más ha crecido en los últimos años es Cereal Mix, propiedad de Arcor. Vinómanos se comunicó con la empresa para averiguar cuáles son los beneficios reales que aportan sus barritas, ya que en la información nutricional de los envoltorios queda a la vista un alto porcentaje de azúcares y sodio, es decir, una data de cuidado para diabéticos e hipertensos. La respuesta de la empresa, que ya había sido multada a fin del año pasado tras el hallazgo de un diente (!) en una de sus barritas, fue una amable negativa para participar de esta nota.

Por el contrario, Pandolfi afirma rotundamente que todos sus productos son nutritivos debido a la gran cantidad de cereales, frutas y fibra que contienen.  Si miramos la información nutricional, podemos apreciar que las barritas tienen un nivel de azúcar similar respecto a las de Arcor, pero el nivel de calorías y sodio es mucho menor. Como ejemplo, podemos ver que la versión “frutilla” de la multinacional cuenta con 118 kcal. y 52 mg. de sodio, mientras que la misma variedad de Fel-Fort aporta 89 kcal y 14 mg. de sodio.  

“Después depende de cada uno. Por supuesto que si te comés diez no va a ser beneficioso para tu salud”, simplifica.

Fatto in casa

En el mundo de las barritas de cereal, no todo lo que brilla es nocivo. Konaszczuk reconoce que algunos emprendedores y cooperativas utilizan ingredientes de calidad, aunque enfatiza que lo ideal, a la hora de la practicidad y la nutrición, es comer frutas. “La producción masiva llevó a que las empresas incluso se corran del aspecto ‘saludable’ y empiecen a utilizar dulce de leche, entre otros elementos altamente calóricos. Por eso mi recomendación es que, si van a consumir barritas, elijan frutos secos y hagan granola casera”.

Estas premisas son las que empujaron a Marco Vilnitzky, creador de Tucán Vegano , a fabricar su propia línea de picadas veganas y alimentos agroecológicos. Una de las especialidades es una barrita de cereal cuya composición es 100% vegetal. 

 

 

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“El ingrediente principal es una fruta, a la que le puedo agregar avena, girasol, maní, cacao o coco. La banana, por ejemplo, se cohesiona con la avena y, una vez cocinada, compacta la barra como si se utilizara huevo. También se pueden utilizar semillas de lino o de chía hidratadas y licuadas para compactar todo”, detalla Vilnitzky.

Es cierto: lo industrial es práctico y masivo. Está al alcance en cualquier kiosco. Pero, cuando el rugido estomacal sea ensordecedor, la verdulería o la dietética del barrio pueden llevarte por un camino mucho más sano que el trazado por los multicromáticos paquetes que brillan en las góndolas y los exhibidores.