Es sorprendente la manera en que los vinos blancos 2020 empiezan a hacerle sombra a los tintos en materia de novedades. Sobre todo en la Argentina, donde bien sabemos que los vinos de color llevan la delantera en el mercado y en la producción.

Sin embargo, en los últimos tiempos los enólogos cayeron en la tentación de elaborar blancos originales sin respetar recetas clásicas, animándose a romper varios moldes. Están los que recuperan viejas cepas olvidadas, mientras otros recurren a métodos poco comunes de elaboración. Y también los que mezclan ambos caminos. Todo vale a la hora de innovar y los consumidores festejamos, básicamente porque nos encontramos con vinos exóticos.

En los 10 vinos blancos 2020 que siguen encontrarás los mejores ejemplares de esta tendencia

1) Santa Julia Nacional 2020 ($455). Nuevo white blend elaborado con Semillón y Torrontés y una carga histórica interesante: no solo porque reivindica dos cepas tan populares en el país sino porque además es un homenaje a Melchora Lemos, la primera mujer bodeguera de Cuyo. Blanco joven y simple, se bebe con facilidad gracias a su frescura y sabor equilibrado. Vino para bodegón y cocina cotidiana que va muy bien con un pollo al horno con papas. Santa Julia Nacional 2020

2) Cara Sucia Blanco Legítimo 2020 ($490). Héctor y Pablo Durigutti iniciaron hace tres años un proyecto de recuperación de viejos viñedos de Rivadavia, región del Este mendocino donde aún vive su familia. A partir de esas viñas crearon Cara Sucia, una línea de vinos tan auténticos como este blanco, que nace de una cofermentación de Palomino, Pedro Ximénez, Ugni Blanc, Chenin, Moscatel Amarillo y Sauvignonese provenientes de un mismo viñedo. Vino de perfil floral, propone una rica fruta blanca y cítricos, con paladar graso. Original y fácil de beber, acompañalo con platos simples como unas rabas a la romana.

vinos blancos 2020

 

3) Altos Las Hormigas Blanco 2020 ($640). Veinticinco años le tomó al equipo de Altos Las Hormigas la decisión de elaborar su primer vino blanco. Y con la convicción de que había llegado la hora quisieron que tuviera algo diferente a cualquier otro del mercado. Y lo lograron. Corte de Semillón y Chenin, una porción fermentó con hollejos y escobajos, un detalle que imprime su carácter herbal y oxidativo. Con baja graduación, apenas 11,5°, despliega aromas de frutos blancos y tropicales maduros junto a flores blancas que se repiten en boca, donde es graso y vibrante. Ideal con tapeos y fiambres.

4) Salentein Reserva Corte de Blancas 2019 ($790). Bodega Salentein cuenta con unas 800 hectáreas de viñedos en Valle de Uco, con cuyos frutos hace más de 20 años viene afinando un estilo tan propio como elegante. Y justamente eso es lo que ofrece este nuevo blanco que combina Chardonnay, Gewurztraminer y Sauvignon Blanc en una ecuación equilibrada y sabrosa, donde cada cepa aporta lo suyo. Los aromas de los cítricos se combinan con tonos tropicales y herbales, mientras que en boca es fluido y tenso con final largo. Un gran vino para amantes de la armonía.

5) Dedicado White Blend 2019 ($810). La línea de vinos ícono de Finca Flichman sorprendió este año con el lanzamiento de esta edición limitada de inspiración bordelesa elaborada con Semillón y Sauvignon Blanc de Valle de Uco. Es un vino sobrio en estilo, pero de buena expresión con aromas florales, de miel y caudal cítrico y tropical. En boca es tenso y con energía. Final largo de regusto cítrico que lo convierte en aliado de los platos de la gastronomía peruana, como por ejemplo un ceviche.

6) Polígonos del Valle de Uco Tupungato Semillón 2019 ($1750). La tercera es la vencida pueden decir Sebastián Zuccardi y Laura Principiano con el lanzamiento de este Semillón que les demandó varias unas vendimias, tres para ser precisos, lograr el perfil que querían. Elaborado a partir de un viejo parral de El Peral, a 1200 metros de altura, ofrece un color acerado brillante y una nariz austera con tonos de fruta blanca, miel y dejo floral delicado. Es amplio, fresco y de final prolongado. Un carré de cerdo con puré de manzana le hace justicia.

7) D.V. Catena Blanco Histórico 2019 ($2100). Dentro de la tendencia de recuperar viejas cepas clásicas en Argentina, Semillón y Chenin son las que más entusiasman a los enólogos locales. Alejandro Vigil lo sabe y por eso recurre a un viñedo de Agrelo que le permite lograr un vino untuoso y equilibrado, bien cargado de sabor frutal, con tonos de durazno blanco y piel de naranjas. Ideal para acompañar carnes magras o quesos intensos. D.V Catena

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8) Histeria Blanco de Ánfora 2017 ($3000). Hace unos años, Eugenia Luka asumió el área de marketing de Finca Sophenia, bodega que dirige su padre, Roberto. Entonces supo que quería hacer sus propios vinos y para eso comenzó a ensayar con Matías Michelini diferentes elaboraciones hasta que las ánforas la sedujeron por completo. Criado en recipientes de terracota por 18 meses, este esta mezcla de Semillón, Sauvignon Blanc y Chardonnay coquetea con el perfil de los vinos de jerez en sus notas de levadura fresca y frutos secos, flores blancas y piel de naranja amarga. En boca la cremosidad realza una intensa acidez eléctrica. Es largo y bien puede ser un buen vino de aperitivo con un jamón serrano de compañía.

9) Riccitelli Old Vines Chenin Blanc 2020 ($3040). Matías Riccitelli hace unos años empezó a explorar viejos viñedos patagónicos de donde rescató uvas como Bastardo y Torrontés que estaban casi olvidadas en Río Negro. Entre estas uvas también encontró un Chenin Blanc que, tras una vinificación en ánforas, acaba de sumar a su colección. Resulta un vino singular de aromas complejos de flores y cítricos, con dejo meloso. Tiene rica estructura sin ser intenso y eso es su punto fuerte. De acidez precisa y final prolongado, sin dudas es una de las novedades que los más curiosos tienen que salir a buscar.

10) Amansado Pedro Ximénez de Ánfora 2017 ($4250). Los vinos de crianza biológica no son habituales en Argentina, aunque los pocos que existen suelen ser interesantes. Este es uno de ellos. Elaborado con Pedro Ximénez de un viejo parral del Valle de Uco y criado bajo velo en un ánfora de porcelanato por 24 meses, da cuenta de varios puntos en común con los vinos de Jerez. De color amarillo y algo turbio, recuerda a flores blancas, miel y piel de naranja, y en boca es algo salino y tenso. Una curiosidad para tener en cuenta. Amansado Viñedos de Altura

Aquí, la selección de vinos blancos 2020 para probarlos todos.

Alejandro Iglesias
Es sommelier y un consumado buscador de tesoros. Capaz de degustar cientos de vinos y de recordar del primero al último con la precisión y la agudeza de un entomólogo, conoce como nadie esos rincones del mercado a los que todos quieren llegar. Por eso elige los vinos del Club Bonvivir. Por eso escribe en Vinómanos (plataforma que fundó en 2013) sobre sus hallazgos o bien en importantes medios nacionales como Clase Ejecutiva, o internacionales como Decanter.