Lo impecable es enemigo de lo posible, dicen. Mejor hecho que perfecto. Quizás por eso, y porque mantener una estética pulcra y medida cansa, las nuevas tendencias en Instagram pasan por las selfies mal tomadas , las imágenes de baja calidad y las que confrontan expectativas vs realidad.

En este contexto, la comida también tiene su lado B, y si la construcción estética que se viene haciendo en esta red en el último tiempo tiene más que ver con exaltar comida casi tan irreal que no parece comestible, es decir, el estilismo extremo, el plato siempre bien iluminado y no dejar nada librado al azar, algunas cuentas nuevas parecen rebelarse contra eso. ¿El nuevo hit de Instagram? Tortas horribles, desprolijas, cursis, grotescas o hasta bizarras que parecen desafiar los límites del buen gusto.

tortas horribles
El ingenio da para todo, incluso para hacer tortas horribles y bizarras como esta de ensalada.

En estas cuentas la comida se ve más real, inclusive graciosamente accidentada. Son tortas que vos o yo podemos hacer, y a las que podemos haberle puesto todo el empeño del mundo, pero que simplemente no quedan como en las revistas o la tele. Tortas horribles. ¿Y a quién no le ha pasado eso alguna vez?

Tortas horribles o la pesadilla de Maru Botana

Lo imperfecto atrae al ojo como flor a la abeja, aún si es para descifrar si realmente nos gusta lo que estamos mirando. Quizás por eso sitios como @hoe_cakes con casi 40k de seguidores están generando un pequeño boom.

La artista y diseñadora detrás de la cuenta, Sara Sarmiento, comenzó este sitio que reúne tortas derretidas y accidentadas no hace mucho (finales del 2019), pero parece haber dado con una fibra sensible. En la cuenta se ven tortas que le manda a Sarmiento gente de todo tipo y que ella “cura” para deleite de todos, aunque admite que los que más participan son las mujeres y los queers. “Las únicas que atraían mi atención eran esas tortas horribles, bien desastrosas y desprolijas”, cuenta Sarmiento en una entrevista reciente. 

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Otra tendencia diametralmente opuesta en términos de elaboración y producción: las illusion cakes.

Cuanto más bizarras las fotos, más likes tienen. Así podemos ver tortas derretidas, chorreantes, algunas con cigarrillos apagados encima, otras con mensajes políticos (instando a votar, festejando que Trump tuvo Covid), las siguientes con mensajes alegóricos (graduaciones, cumpleaños), y finalmente las famosas tortas rainbow (arcoiris) pero más desprolijas. Todas tortas horribles.

Como si Federico Klemm o Marta Minujin se hubieran puesto a hornear y el resultado fuera fotografiado y subido a las redes. A su vez, la fotografía de estas tortas no es algo accesorio: las tomas son close ups extremos, con flash o luz dura que no busca disimular -de hecho lo contrario- su fealdad.

Si las tortas de Sarmiento se caracterizan por ser coloridas, irreverentes y provocadoras, las tortas de @cakesforsport , son la pesadilla de cualquier food stylist. Una mezcla entre kitsch y rococó, y creadas por la ceramista y pastelera amateur Alli Gelles, son monumentos escultóricos del mal gusto. Con abundancia de cremas de colores, exceso de frutas y flores, la cuenta con 10k de seguidores, tiene tortas descritas por su creadora como “caóticas”. Como si gente totalmente amateur que jamás hubiera agarrado una espátula se hubiera puesto a tratar de hacer recetas realmente complejas.

Exactamente este objetivo tiene la tercera cuenta en cuestión, @c4k3l1n , donde Caitlin Palmer, una artista aburrida comenzó a mostrar sus propios experimentos pasteleros de cuarentena.

Asimismo, lo que todas estas cuentas tienen en común es que la mayoría fueron creadas por artistas o por gente que viene del mundo del arte. “Quiero que todo el mundo sienta que puede hacer arte”, propone Sarmiento, mientras que Gelles explica que quiere que la gente no esté tan pendiente de los detalles técnicos y simplemente disfrute cocinar. Al fin y al cabo, quede linda o fea, la torta se va a comer igual.

Experimentos de cuarentena viralizados

El tiempo libre y las redes a disposición generan fenómenos como las ugly o hoe cakes, pero también otros diametralmente opuestos en términos de elaboración y producción: las illusion cakes.

El furor empezó con unas pasteleras asiáticas, las amigas Alison Chan y Cony Lam, que en medio de la pandemia hicieron un video que se viralizó con tortas hechas a imagen y semejanza de alimentos hiperrealistas u objetos de la vida cotidiana, que en verdad, al cortarse se descubre que son tortas.

Dear Harley Studio, su emprendimiento, se volvió popular a raíz del video y de sus postres con fondant y con tortas imitando bananas, controles remotos o zapatos. Las creaciones, a diferencia de las ugly cakes, llevan horas y horas de detalle y observación, como muestra este video.

A raíz del furor generado en Hong Kong las chicas decidieron focalizarse solo en illusion cakes y ahora hasta dan workshops sobre eso. Lo que se dice, saber cómo capitalizar monetariamente el aburrimiento. 

Hoy en día reciben el doble o triple de pedidos que antes y con esto salvaron su negocio que había caído en un bajón a causa del COVID19. Una torta de estas características puede salir entre 200 y 1700 USD. Será bonito, pero de barato no tiene nada.

Bizarro y local

Nosotros no tendremos illusion cakes argentas, pero ¿quién necesita una torta de chocolate con fondant pintado cuando tiene una torta hecha de… sandwichitos de miga? Si Twitter se volvió loco hace algunas semanas con estas “tortas de miga”, una aparente nueva moda vernácula invade las panaderías y casas de encargos. Estas tortas saladas están confeccionadas con sándwiches de miga de diversos sabores, embutidos, aceitunas y hasta terminaciones con mayonesa en lugar de los usuales piquitos de crema.

Incluso algunos han comenzado su propio emprendimiento de cuarentena, fabricando este tipo de tortas, basado en un clásico inoxidable que despierta fanatismo: el sándwich de miga de jamón y queso.

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Torta de sandwichitos de miga, una tendencia vernácula que suma pedidos en varias panaderías.

Quizás como propone la cronista Bettina Makalintal cubriendo el fenómeno de las tortas feas desde Munchies, “¿Y qué si la comida se ve fea o es desconcertante de ver? ¿Qué tal si pensamos por qué nos resulta desagradable y lo dejamos estar? Después de todo, podríamos despertarnos ante un mundo donde la comida es libre y rara, sin los inexplicables estándares creados por los influencers y las marcas”. 

¿Acaso estas cuentas y creaciones sean una reflexión de época sobre la “Instagram food” (comida de instagram) que buscamos compartir y mirar todo el tiempo en redes? ¿O tal vez un mensaje para relajarnos un poco -nunca tan bienvenido como en esta cuarentena- y divertirnos más? Felicidades. ¿Quién quiere ver (siempre) tortas perfectas?