Tarta de frutilla hay una sola. Es ésa que hacía tu vieja en los ´80, con masa que se desmigajaba en la boca y con relleno de crema, frutillas brishantes y cubierta por la infaltable capa de gelatina que le daba una pátina de prolijidad. Esa tarta de frutilla es parte del patrimonio gastro cultural de la infancia de muchos de nosotros y si no se hacía en tu casa seguro la hacía la mamá de tu amigo.

Las frutillas (junto con las arvejas, la cebada y los quesos de cabra) son protagonistas ahora de los platos destacados con productos de temporada de #ConexiónMASTICAR, la edición digital de @feriaMasticar. Habrá cientos de charlas y actividades en las redes de la feria, así que atenti todo el finde del 3 y 4 de octubre que publicarán recetas, charlas, conferencias y más.

tarta de frutilla
Es primavera, temporada de frutillas. Serán protagonistas de la #ConexiónMASTICAR.

Pero mientras tanto, repasemos la receta de la tarta de frutilla clásica, porque hay que preservar los pilares de nuestra cultura dulce. O porque es época de frutilla y está buenísima la tarta. O porque sí.

Tarta de frutilla

Masa

  • Manteca pomada 110 g
  • Azúcar 135 g
  • 1 huevo
  • Ralladura de limón (opcional)
  • Esencia de vainilla 2 cditas.Sal 5 g
  • Harina 0000 250 g

Relleno 1

  • Para la crema Chantilly
  • Crema de leche 360 g
  • 100 g de azúcar
  • Esencia de vainilla

Relleno 2

  • Crema pastelera 200 g
  • Crema de leche batida 1 pote

Cobertura

  • Frutillas 300 g
  • Gelatina de frutillas 50 g
  • Agua caliente 250 cm3
  • Agua fría 250 cm3
  • Menta fresca, a gusto
tarta de frutilla
La tarta de frutilla es un clásico: puede tener chantilly o crema pastelera, vos elegís.

Procedimiento

  • Para la masa quebrada: si tenés procesadora, poné en el bowl de la máquina la manteca pomada y hace un cremado con el azúcar. Agregá el huevo, la ralladura de limón (opcional), la esencia de vainilla y la pizca de sal y mezclás todo.
    De a poquito incorporás la harina hasta que todo se integre, pero sin amasar. Ojo, esta masa no hay que amasarla porque queremos que se rompa cuando la mordés. Si la amasás la harina desarrolla gluten, no va.
  • No tenés procesadora: lo hacés a mano integrando sin amasar, ya lo dijimos.
  • Una vez que está todo integrado, aplastás la masa sobre la mesada una vez, la envolvés en papel film y la llevás a la heladera, mínimo una hora para que descanse y la manteca tome cuerpo.
  • Retirás la masa de la heladera, floreás la mesada con harina y estirás la masa con palote hasta alcanzar el diámetro de la tartera más el borde.
  • Tip de amasado: estirá y andá levantando la masa con el palo de amasar. Tirá apenas harina sobre la mesada, girá la masa y estirala de nuevo. Antes de cortarla tamaño molde, mandala a la heladera en una placa al menos media hora.
  • Tip para acomodar la masa en la tartera: plegá en 4 la masa (formá un triángulo). Disponé la punta del triángulo en el centro de la tartera y abrí la masa para cubrir el molde. Si se rompe no hay drama porque se arregla con los dedos.
  • Una vez dispuesta en el molde, cubrí la masa con papel aluminio, ponele peso (garbanzos o piedritas de pastelería) y mandala al horno por 15 minutos. Sacás el peso y la cocinás 10 minutos más. Dejala enfriar.

Relleno clásico

Acá tenés dos caminos. El más fácil es hacer crema chantilly montando la crema de leche con el azúcar y la esencia de vainilla. Pulgar arriba.
El camino más “pastelero” es hacer una crema tipo musseline, mezclando crema pastelera + crema de leche batida. Vos elegís.

Armado de la tarta de frutilla

La base está fría, es hora de rellenar con la crema elegida. No llegues al borde que todavía faltan cosas. Encima ponés las frutillas lo más prolijamente posible. También podés tirarlas a la buena de Dios y decir que sos re cool. ¡Aguante la pastelería rústica!
Las frutillas limpias, obvio (pero no las laves antes de usarlas, porque se pudren. Hacélo 3 segundos antes de usarlas). Pueden estar cortadas, enteras o laminadas. En el barrio se ponían por la mitad, para que rindan.

La cuestión de la gelatina

Este es el momento clave de la tarta de frutilla. La pifiás acá y ya nada será igual. No temas, acá te contamos:

  • En un bowl ponés 50 g de gelatina de frutilla con 1 taza de agua hirviendo (no las dos que dice la caja) y la integrás con batidor de alambre. Dejás enfriar hasta que quede fría pero todavía líquida, que no haya terminado de coagular. Si la ponés ahora sobre la tarta la crema se va a fundir y será todo un desastre.
  • Cuando la gelatina está tibia, pero no coaguló, vas remojando la tarta con un cucharón. Ojo, no rellenes de una, es un poquito. Cubrís y va directo a la heladera. Si le ponés mucho, flotan las frutillas y no queremos eso.
  • Cuando la gelatina solidificó un poco, le das otra capa y de vuelta a la heladera. Listo, decorala con copones de crema batida y hojitas frescas de menta para ser vintage de ley.

De yapa: curiosidades de la frutilla

Datazo: al comprar frutillas, elegí las que tienen aspecto bien brillante. El brillo es muy importante ya que se relaciona con el grado de frescura. Las frutas que llevan días cosechadas se opacan (se deshidratan) y los consumidores tienden a rechazarlas.
Tip de conservación: al lavarlas, las frutillas comienzan su deterioro y se pudren. Lo mejor para guardarlas limpias y que duren varios días es lavarlas, secarlas con papel absorbente, disponerlas sin amontonarse en un tupper (que tenga en la base más papel absorbente) y llevarlas a la heladera sin tapa ni nada. Al rato (media hora ponele), cubrilas con papel film, así te van a durar unos días más.

Listo, la tarta de frutilla es un mundo. Y es tuyo.