El vino ha sido siempre importante para la colectividad judía y muy utilizado en diferentes ceremonias. Es por esto que en época de fiestas, como sucede con las Pascuas y Pesaj, se convierte en parte esencial de la mesa. Eso sí: no cualquier vino, sino aquellos elaborados bajo las estrictas prácticas kosher.

Mientras que la creencia habitual es que se trata de vinos pasteurizados y bendecidos por rabinos, lo cierto es que los vinos kosher no difieren demasiado de los que descorchamos a diario.

La uvas utilizadas proceden de los mismo viñedos y son cosechadas por las mismas personas.

Sin embargo, una vez en bodega las cosas se tornan más estrictas. El primer aspecto a considerar, y el más rígido de todos, es la manipulación de los frutos y los vinos durante la elaboración. Solo los miembros de la colectividad están autorizados para encargarse de estos vinos desde el momento que las uvas ingresan a la bodega. Incluso los insumos utilizados en la vinificación deben contar con certificación kosher.

De este modo muchas bodegas del mundo, muy reconocidas algunas de ellas, elaboran partidas especiales de sus vinos respetando las prácticas kashrut. Entre estos productores se destacan algunos de los chateaux más importantes de Bordeaux y Maisons de la Champagne, aunque son elaborados en todo el planeta y su demanda está en claro ascenso.

En estos casos los vinos tienen los mismos aromas y sabores que los tradicionales de estas bodegas. La salvedad es que deben ser manipulados siempre por personas pertenecientes a la colectividad. Si en algún momento el vino pasa a manos de una persona no judía, de acuerdo al kashruth, pierde su condición kosher.

Ahora bien, para evitar esta situación existen vinos mevushal, que son los conocidos como pasteurizados. Estas botellas, que son calentadas por un breve momento, pueden ser manipuladas y servidas por cualquier persona.

Todos estos vinos son fácil de diferenciar porque deben llevar el sello hekhsher que da cuenta que se trata de vinos “aptos”, es decir, kosher.vinos kosher

Vinos kosher argentinos

En el país la producción de vinos kosher no es una novedad aunque en los últimos años algunas bodegas se sumaron. Parte de ellas lo hacen para comercialización local, mientras que otras solo para exportación.

Entre las que cumplen protocolos kashruth en Argentina se encuentra Flecha de los Andes, bodega del grupo Edmond de Rothschild Heritage, que también elabora vinos bajo esta norma en Chateau Clarke, en Bordeaux. En cuanto a los vinos obtenidos en Mendoza, el mayor volumen es comercializado en el mundo por Royal Wines, principal distribuidora universal de vino kosher. Para el mercado local destinan una edición especial de sus Flecha de los Andes Gran Malbec y Gran Corte, certificados para la colectividad.

Huentala Wines, la bodega del empresario mendocino Julio Camsen, es otra involucrada en la producción de estos vinos que en el mercado local se encuentran bajo el nombre de Dreidel y son elaborados con uvas del viñedo que poseen en Gualtallary, Valle de Uco.

Finca 613 y Kosher Winery, también de Mendoza, son productores populares en la colectividad judía local, con sus vinos secos, dulces y espumosos.

Por su parte, Bikurim Kedem es la primera vinoteca kosher del país con un porfolio de vinos que incluye tanto los de las bodegas argentinas como otros del mundo.

Alejandro Iglesias
Es sommelier y un consumado buscador de tesoros. Capaz de degustar cientos de vinos y de recordar del primero al último con la precisión y la agudeza de un entomólogo, conoce como nadie esos rincones del mercado a los que todos quieren llegar. Por eso elige los vinos del Club Bonvivir. Por eso escribe en Vinómanos (plataforma que fundó en 2013) sobre sus hallazgos o bien en importantes medios nacionales como Clase Ejecutiva, o internacionales como Decanter.