¿Escuchaste hablar de los vinos del Ródano? ¿los vinos de Jura? De eso es de lo que hablan algunos enólogos hoy, mientras buscan en nuevos escenarios fuentes de inspiración. Y así, el geolocalizador del interés por los vinos del Viejo Continente marca puntos inéditos. Pero acierta, porque en Europa hay regiones nuevas en la mira de los expertos y están demostrando que tienen con qué deslumbrar. 

Burdeos, Borgoña, Rioja y Barolo son el eje geográfico de cualquier enólogo. En esas zonas del mundo se crearon, a lo largo de la historia, los vinos que dominan la escena mundial del prestigio y, según los casos, también de los precios. 

Difícilmente, si a uno le gusta el vino, no haya oído hablar de ellas. Mientras que Burdeos y Borgoña son los contendientes históricos dentro de Francia –representa la disputa entre Cabernet Sauvignon y Pinot Noir, como dos estilos de vida y de empresas–, otras regiones del país galo ocupan un lugar en las sombras. 

Lo mismo se puede decir de España e Italia, aunque este último país es más complejo y localista, por lo que las rivalidades y los orígenes juegan de otra manera.

Mapa nuevo

Luego de una hegemonía en el comercio mundial a lo largo del siglo XX con supremacía de las regiones más conocidas, que marcaron el canon de qué es rico y prestigioso y caro, hoy los enólogos del mundo (y de la Argentina también) buscan en otras fuentes la inspiración para inventar vinos de leyenda. Y ahí es donde el mapa de Europa gana especial profundidad.

Algunas regiones de Francia hasta ayer olvidadas, por ejemplo, ganan predicamento. El Ródano y el Jura y sus vinos son el caso perfecto. En España sucede con los tintos de Gredos, Galicia o el marco de Jerez. Por eso te ofrecemos un repaso sencillo de cada uno de estos descubrimientos, que te dará una idea de dónde y cómo están siendo fuente de inspiración.

El Ródano

Es una región de vinos extensa y cambiante, encadenada en torno al río Ródano. Mientras que el Ródano Norte se enfoca en producción de Syrah y Viognier, como las apelaciones Cote Rotie, Condrieu o Saint Josesph, el Ródano Sur, ya sobre la desembocadura en el Mediterráneo, propone otros recursos varietales: Mourvedre, Cinsault, Carignan y Garnacha forman el ABC de los tintos locales, con algunas apelaciones que se destacan, como Chatauneuf-du-Pape Vacqueyras y Bandol.

Nombres aparte, el costado inspirador de esta región está en la combinación de calor y suelos aluviales, con variedades perfectamente adaptadas. Por eso, en Argentina, a cuentagotas pero cada vez más, se empiezan a ver vinos elaborados con esas uvas y teniendo como referencia los curiosos vinos del Ródano. Como productores locales en esta senda, por ejemplo, Lacoste de Los Andes –cuyo enólogo, Lucas Giménez, dirige las operaciones de Chateau Lacoste, en Aix en Provance–, Alma Gemela, Ver Sacrum, Estancia Los Cardones y Corazón de Sol, entre otros.

El Jura y el velo

Ubicada entre Borgoña y Suiza, por así decirlo, El Jura es una región de vinos que no ofrece prestigio pero sí singularidad. En particular, se destaca un vino llamado Vin Jaune, elaborado con la blanca Savagnin en un estilo parecido al de Jerez. Se parte de uvas muy maduras, casi un late harvest, luego se rellenan las barricas y se las deja ir mermando por evaporación. Con un proceso oxidativo, al cabo emerge el velo –una colonia de levaduras, distintas a las del marco de Jerez– y tras seis años, se lo embotella. Es un vino exótico que hoy inspira a los productores locales en la búsqueda de blancos raros y de velo, camino que cada vez más enólogos emprenden para buscar distinción. Los seducidos van desde Alejandro Vigil a Juan Pablo Michelini y Sebastián Zuccardi, por mencionar tres.

La otra España

En 1999 la Sierra de Gredos, que pertenece a las provincias de Ávila, Madrid y Toledo, era todavía una completa desconocida que producía Garnachas a granel de buena calidad y bajo precio. Ese año, un grupo de productores entre los que destaca Telmo Rodríguez como pionero, se puso a trabajar sin denominación (aunque puede pertenecer a Vinos de Madrid y Vinos de la Tierra de Castilla y León) y embotellar expresiones muy puras de esa garnachas plantadas en suelos graníticos y de pizarra, entre 600 y 1100 metros de altura. El éxito de la crítica fue impresionante, porque los tintos parecían salidos de otro planeta.

Algo parecido sucedió con los tintos y blancos de Galicia, que hoy están en la lista de cualquier bebedor como algo intrigante a tachar. Al cabo de dos décadas, Gredos y Galicia son la inspiración para una generación de productores jóvenes, que buscan hacer vinos diferentes. En la Argentina, los enólogos Matías Michelini y los hermanos Pablo y Héctor Durigutti van en esta línea, que rápidamente está ganando adeptos.

La Argentina también enciende luces

Para elaborar mejores vinos hay que probar. Y lo que sucede hoy es que el país es un modelo del que los enólogos del mundo buscan aprender un punto crucial: vinos de altura y montaña, que en la Argentina tienen tradición y fundamentos sólidos. Por eso no es raro ver en las bodegas locales a enólogos de otros países estudiando el modelo nacional de tintos de altura.

Joaquín Hidalgo
Es periodista y enólogo y escribe como cata: busca curiosidades, experimenta en formatos y tiene una pluma capaz de desentrañar el secreto áspero del tanino o de evocar el sabor perdido de unas granadas en la infancia. Lleva más de quince años en esto. Lo leen en Vinómanos (plataforma que fundó en 2013) o bien en importantes medios nacionales, como La Nación Revista, La Mañana de Neuquén, Playboy y JOY, entre otros.