“Mi sueño es tener en la puerta una cola de tacheros esperando por un sándwich”, dice el cocinero sadro Daniele Pinna entre provocador y conocedor de la cancha gastronómica desde su nuevo local: I Due Briganti. “Yo ya tengo un restaurante fino –continúa–: La Locanda (J. L. Pagano 2697), que el año que viene cumplirá 10 años; pero era momento de ofrecer también cocina italiana al paso, accesible para todo el mundo”, explica.

Y agrega: “Si todo sale bien, el plan es promover más locales con conceptos italianos como esta rotisería, una pizzería al taglio, una casa de pastas”. Pero eso será más adelante, hoy abrió I Due Briganti invita a todos a disfrutar de su comida. “En este barrio hay hospitales, oficinas, hay mucha gente que viene a trabajar y no tiene tantas propuestas ricas alrededor, faltaba un lugar así donde poder comprar algo rico, casero, con buenos productos y con mucha variedad para elegir”, dice Pinna mientras acomoda productos italianos en las estanterías que cubren el local del piso al techo.

¿Dos ladrones?
Cruzar la puerta de I Due Brigante es tirarse en tobogán al corazón de la cocina italiana. La traducción del nombre significa “los dos ladrones” y es un chiste interno entre Daniele y su tío Tulio, quien lo acompaña en este emprendimiento. “Mi intención es que todos los días haya platos de las diversas regiones italianas. Practico una cocina genuina, simple, que respeta los productos tal como son”, sentencia.

Acá habrá bocados de las típicas friggitorias napolitanas, algo de Sicilia, de Cerdeña. No faltarán platos del Norte, como una porchetta, una testa in cassetta bien hecha (queso de chancho), habrá un sándwich de mondongo, que en la Toscana lo llaman “lampredotto” y que Daniele sirve con una salsa verde de perejil, vinagre, alcaparras, anchoas y pan viejo. “Para el cristiano que quiera, le ponemos una salsa súper picante, me encanta. Aunque yo soy del Sur, me identifico más con esos sabores de mi infancia”, dice no sin nostalgia.

I due BrigantiLa tentación a la vista
Lo primero que atrapa es el mostrador-heladera, sobre el que reposan tres focaccias gigantes de cebolla, aceitunas y tomates secos; una bandeja de supplí recién hechos (croqueta frita y cilíndrica de risotto de carne con mozzarella, típica de Roma) y una bandeja de polpette fritte (albóndigas gigantes que no se pueden parar de comer).

Dentro de las heladeras, distintas bandejas ofrecen manjares para llevar por peso o por porción. Hay algunas propuestas fijas, pero en el universo Daniele Pinna cada día sabe distinto. Un paneo general permite disfrutar de ossobuco a la lombarda; funghi trifolati (champiñones salteados con ajo perejil, vino blanco y hierbas); caponata siciliana (berenjenas, frutas secas, cebollas, apio, aceitunas y pasas de uva).

No faltan los morrones y berenjenas asados; el chucrut casero con receta de la mamá de Daniele que sirve en el sándwich de chorizo casero.

Generoso I Due Briganti
Todo sirve para armar el plato que quieras, como por ejemplo un sándwich de berenjena parmesana con polpette de cerdo que es la gloria. En otra heladera se pueden elegir viandas ya listas para llevar que pesan unos 600 g (son generosas): hay ensalada de remolacha y yogur de búfala con eneldo, pimienta, aceite de oliva, limón, ajo y pepino rallado; ñoquis de sémola con veluttata de hongos; pollo ala puttanesca y más.

Fuera del espectro italiano, Daniele propone un sándwich de pollo con curry, cúrcuma y una salsa de yogur y hummus con albóndigas de cerdo con una salsa picante, que también están buenísimos.

En los próximos días, cuenta Pinna que habrá focaccias más altas, rellenas con berenjenas, mozarrella y mortadela. Y platos con lengua, carrillera y morro de wagyu. “También vamos a tener pastas que cocinaremos en el momento y a pedido haremos chanchito familiar, lasagna gigante, iremos rotando”, dice el cocinero.

Además de comida recién hecha, también podés encontrar joyitas importadas como quesos italianos, jamones españoles, mortadela de Bologna; pasta seca de distintas variedades y marcas. Las bebidas ocupan su espacio: hay amaros, grapas, limoncello, tres vinos biológicos de Salento, de Abruzzo y de Sicilia; y cerveza Peroni. No falta el aceite de oliva y el aceto balsámico di Módena. Y un gran surtido de especialidades dulces, como turrones; pralinés; pistachos, trufas; amarettis, entre muchas otras delicias disponibles.

I Bue BrigantiLa mamma al teléfono
Daniele aprendió a cocinar junto a su mamá María Antonieta, quien siempre le sirvió platos coloridos, abundantes, sabrosos. Ya hace más de una década que vive en Buenos Aires y tiene mil recetas en la cabeza. Sin embargo, su “mamma” siempre está presente desde Cerdeña cuando tiene alguna duda. Y ese amor por la cocina es lo que replica en su local.

“¡Ciao, signora! Pase y pruebe”, invita desde la puerta del local. Pronto, seguro, habrá cola de tacheros (y amantes de la gastronomía de todo tipo) esperando para comer.

GPS. I Due Briganti, Austria 2287, CABA. Entre $200 y $300 la porción de comida o la vianda lista. Abierto de lunes a sábado desde el mediodía hasta la noche. Se puede encargar comida para eventos o cenas con anticipación.

Laura Litvin
Es periodista especializada en gastronomía y trabaja en la producción de Cocineros Argentinos, el programa de cocina de la TV Pública. Escribió en La Nación Revista, El Planeta Urbano, El Gourmet, Revista Alta, entre otros medios. Además, es editora de libros en Editorial Planeta y está a cargo de las investigaciones sobre producto para el ciclo M.E.S.A. de Estación. Escribe notas sobre la cocina argentina en distintos medios extranjeros.